Adiós, 2005

Este año ha sido complicado, poco que elegir, y difícil de ordenar. Quizá el nivel general ha sido más bien mediocre pero el caso es que tras una primera ordenación se formaban pequeños grupos de características similares que no sabíamos muy bien cómo desempatar. Decidimos entonces presentarles la lista en un formato ligeramente distinto, en lugar de asignar una posición por disco, hemos seguido la idea de los bloques. Ordenamos bloques de discos que poco más o menos nos merecen la misma opinión. Por supuesto, no hacemos distinciones de nacionalidad y cada portada contiene enlace al artículo correspondiente si es que lo hay.

Esperamos que 2006 de mejores frutos, pero desde luego ha empezado fuerte. El evento del año, a las 0:00. Me parece bien que prohíban el tabaco, pero surge una pregunta: ¿para cuándo piensan prohibir a los niños? Es que llevo un mesecito, entre aviones y cenas fuera de casa, que no se lo deseo a nadie. Amigos, puede que un cigarro pasivo te quite media hora de vida, pero díganme, ¿acaso estos pequeños surtidores de berridos y secreciones son inofensivos? ¿Acaso el estrés que causan infectando las ciudades con sus repelentes aullidos no son veneno para nuestra estabilidad mental? No puedo evitar preguntarme si los infartos son en realidad causa del tabaco o del estrés que provocan estas apestosas criaturas. Los niños molestan mucho más que el tabaco, pero es que además son más difíciles de combatir: el humo puedes espantarlo a mandobles, si lo haces con un niño te meten en la cárcel. Exijo a la Administración que se deje de prohibir chorradas y ataje los problemas que realmente afectan al ciudadano. A lo que íbamos. Esto fue 2005 para CommonPeopleMusic.com, disfruten.

1. El elegido
Sleater Kinney

Sabemos que ustedes no se quedan tranquilos si no les dan un único y auténtico ganador para indignarse con propiedad. Es una pena que hayamos tenido que elegir el pedazo de disco que se han marcado Sleater Kinney. Pocos juicios tan unánimes se han escuchado durante las deliberaciones como este: The Woods es la hostia. Si disiente no tema, equivocarse es un derecho constitucional.

2. Trio de ases
MercrominaNacho VegasSr. Chinarro

�¿Ven lo que les decía? Como para ponerse a elegir. Sr. Chinarro (El Fuego Amigo) y Mercromina (Desde la montaña más alta del mundo) empezaron el año dejando el listón a alturas estratosféricas y sólo Nacho Vegas logró saltarlo con un Desaparezca aquí que ha batido records en los winamps de muchos de ustedes, y el mío. De colocarlos en algún orden sería ese, primero Mercromina, más que como regalo de despedida, como agradecimiento por el magnífico año que nos han dado y el inolvidable concierto del Primavera Sound. Después, Vegas y Chinarro. Pero gracias, a los tres.

3. El mejor pop del año
Josh RousePrimary 5PortastaticThe Chalets

Poco más hay que decir. El Nashville de Josh Rouse ha sido coronado de forma unánime en decenas de listas y dudo seriamente que ustedes no lo hayan escuchado ya (en tal caso estarán de acuerdo conmigo). El North pole de Primary 5 quizá se les haya pasado pero contiene pop de altura con referencias tan sólidas como Teenage Fanclub (aquí está el batería de Grand prix y Songs from northern Britain) o The Byrds. El tercero, Bright Ideas de Portastatic, iba a quedarse un par de escalones más abajo (ver más pop!!) pero una última escucha lanzó garfios a la cumbre. Y The Chalets llegaron justo a tiempo para meterse a codazos en lo más alto de nuestras prestigiosas listas, dejar el regalito de Check in, y volver a su estudio a pasarselo pipa haciendo más discos como este.

4. Infalibles

The White StripesMadrugada

Algo sorprendieron los White Stripes con Get behind me Satan. Enfrentados al dilema de seguir explotando una fórmula que les ha dado muy buenos resultados o intentar conseguirlos por otros medios, Jack y Meg White optaron por el camino difícil y acertaron, aunque algunos no vean con buenos ojos lo de no echar el ancla en las lista de éxitos. El nuevo de Madrugada sí nos olíamos que sería cojonudo, así que no fue ninguna sorpresa encontrarse una confirmación de la contundencia de The deep end.

5. Grandes olvidados

Stellastarr*The Ponys

El de Stellastarr* ha pasado demasiado desapercibido y no se lo merece porque conserva intacto todo aquello que ya nos conquistó hace un par de años y usted debería conocer ya. Si le gustaron, prueben con The Ponys, un poco del mismo estilo post punk gutural, pero bastante más garageros, llegan a superar a los del asterisco y si puede tolerarse que pasaran de puntillas en 2004 (Laced with romance) no hay justificación para repetir el error con un disco como Celebration Castle. Aún está a tiempo.

6. Más pop!!
The New PornographersYuppie Flu

Qué decir a estas alturas de The New Pornographers. La fórmula para sacar discazos que dominan estos tipos es de un sencillo que asusta, como es costumbre nos dejan tan contentos con Twin Cinema hasta que llegue el siguiente. Sé que además de grupos consolidados les gusta ver nombres raros para hacerse los guays cuando suenen en Razz así que tengan, Toast masters de Yuppie Flu les vendrá que ni al pelo, están cojonudos y no hay que tragarse ningún bodrio de maquinitas ni neofolk ni hiphops. Indie pop puro, duro, y del bueno.

7. Sorpresas
Sebastián KramerSerena ManeeshElefant

Y todas buenas. Para quienes echamos de menos a los argentinos Jaime Sin Tierra fue una gran noticia saber del proyecto en solitario de su bajista, Sebastián Kramer, y mejor aún fue escucharlo. Si no lo han hecho consigan ya el disco del verano, La futura mirada del ex-tenista. Serena Maneesh parecían una de esas promos coñazos que nos envían de vez en cuando a la redaccion pero resultaron ser unos noruegos perdidos en un maravilloso viaje sideral por los mejores momentos de gente tan provechosa como Ride, The Velvet Underground, o My Bloody Valentine, súbanse que les quedan plazas. Otra sorpresa no fue que nos colasen por el Soulseek un fake del nuevo de New Order, sino que nos gustase más que el simplón Waiting for the Sirens’ call. Eran unos tales Elefant con Sunshine makes me feel paranoid, ojalá todos los fraudes fueran así.

8. No tanto
Nada SurfWeezer

Dos grupos de los que no sorprende encontrar buenos discos. Weezer no han hecho su mejor trabajo y sí, aquí hay mucho de álbumes anteriores y el single es caca de la vaca, pero también sobran canciones para justificar Make believe: Perfect situation, We are all on drugs, o ese adorable homenaje a los horteras de Europe que es This is such a pity. Vale vale, son la niña de mis ojos, �¿y qué?

Nada Surf continúan en The Weight is a Gift, consolidando su puesto como grandes �¿secundarios? del indie internacional, papel que por otra parte les queda de maravilla y estaremos encantados de concederles mientras sigan sacando discos así.

9. Vale, estaban bien (a pesar de las portadas)

The Wedding PresentThe DecemberistsSpoonWolf Parade

Mis queridos prejuicios no me dejan fiarme de según qué nombres y según qué portadas, así que abordé con especial desconfianza estos cuatro discos. The Wedding Present han sido otro de los pelotazos del año y con motivo, Take Fountain contiene varias de las mejores canciones del año y me gustó bastante aunque ha bajado un par de escalones en escuchas recientes. The Decemberists también me complacieron pero estoy hasta los cojones ya de escribir y no se me ocurren más chorradas que poner. Ah si, tengo una: me están recordando a los Bee Gees, pero a los buenos eh, los de Massachussets y tal (palidecerían si conocieran mi oscuro pasado musical, amigos). Spoon (�¿qué clase de gente llama a su grupo Cuchara?) tan pronto suenan a Scissor Sisters como hacen buen rock americano de ese que nos gusta tanto, pero bastante bien que es lo que importa. Y por último la armada canadiense, que continúa su invasión con Wolf Parade desde la cabeza de puente abierta por Arcade Fire hace un par de meses, o dos años, o tres, o uno.. no hay quien se aclare.

10. El regreso de la momia

Echo and the bunnymenDepeche Mode

Me sorprendió que dos tótems de los ochenta hicieran diana en lugar de meter la pata, que es lo que suelen hacer las viejas glorias en sus ejercicios de cuarentón nostálgico. Nosotros encantados, Siberia sirvió a Echo and The Bunnymen para dar una buena tunda a los arqueólogos del revival, y Depeche Mode, de los que había sobrados motivos para no esperar muchas maravillas, nos hicieron recordar sus mejores años con un Playing the Angel que está francamente bien.

11. Cumplieron

Sigur RòsThe WarlocksBright Eyes

Sigur Ròs siguen siendo uno de los mayores timos del siglo, y sonando a gloria. Gorgoritos igual de geotérmicos pero sonar más humanos que en sus anteriores discos les quita algo de encanto. A The Warlocks les han puesto a caer de un burro en algunos lugares pero no sé, Surgery me parece un disco bastante apañadito. La mancha negra con borrón azul es el disco de Bright Eyes, Digital ashes in a digital urn. Fue publicado al alimón con I’m wide awake, its morning y si pongo pegas a la voz es con rabia por que evita que sus canciones me gusten mucho más.

12. Debilidades
Andrew Bird The Magic Numbers

No es propio de mí pero hay que confesar que disfruto como un quinceañero tarareando al son del delicioso debut de The Magic Numbers. �?oño y todo lo que quieran, pero se permite una debilidad al año �¿no? Bueno dos, nunca hubiera imaginado que un disco cuyas críticas contienen con tanta frecuencia el temido término alt-folk pudiera gustarme como Andrew Bird and the misterious production of eggs, no se si influirán los aires a Belle & Sebastian que se gasta o es que simplemente me he vuelto loco, pero cada día me parece mejor.

13. Nos quedamos con vuestro teléfono
Anthony and the JohnsonsAutoluxLittle BarrieThe National

Anthony and the Johnsons pegó el golpe de efecto del año y quizá hasta lo merezca, pero aún tengo serias dudas sobre si nos acordaremos de él en unos meses. Nos ha hecho pasar buenos ratos y lo dejaremos madurar. Con Autolux empezamos a intuir la próxima era de revival, los 90 entran en escena (viva!) y a juzgar por Future Perfect la cosa puede darnos algunas alegrías. Little Barrie trajeron otro revival esta vez de tiempos más remotos, funk, soul, rock y esas cosas de pelo afro y ropa bizarra que uno no conoce mucho, por lo que sí, suena bien, pero sospechamos que quizá falte personalidad. Gozar en la ignorancia sigue siendo gozar, así que mientras nos aclaramos lo dejamos entre lo positivo del año. The National me han gustado pero en algunas canciones los momentos ‘como soy poeta maldito y bebo mi whiskey en este tugurio de Cincinatti‘ despiden un leve olor a chamusquina que no me termina de convencer. Ya veremos.

14. Bueeno..
DovesIdlewildThe Constantines

Some Cities (Doves) fue uno de los pocos discos llegados desde islas británicas que no merece ser devuelto pegado con celo a un obús, pero todas formas es, me cito, un disco muy representativo de los últimos 15 años de música pop: disfrutable y muy digno, pero empieza a cargar. Idlewild no lo hicieron mal con su Warnings / Promises, los vistazos a R.E.M. y U2 no tienen mucho que lamentar, aunque quizá pequen de conservadores y desde luego no superan aquel gran 100 broken windows. Tournament of hearts está bien, muy bien por momentos, pero The Constantines llegan a cansar. Bastante.

15. Raro, raro, raro
PolysicsElectrelane

Polysics or die!!! trae a tres nipones desquiciados que sorprenden primero, aturden después y finalmente saturan. El disco es difícil de soportar entero, pero el gran directo del Primavera Sound, violación y masacre de delfín de plástico incluída, les hizo ganar bastantes puntos. De Electrelane, habiendo disfrutado ya de The power out, no esperábamos nada convencional pero esto supera cualquier previsión. Tanto que no sabe uno qué pensar. Casi da miedo ponérselo, pero engancha más con cada escucha.

16. �¿Adiós?
La Habitación Roja

Nuevos tiempos anuncian la La Habitación Roja. Y no son tales, pero al menos sí han hecho un disco que hace honor a los buenos momentos que hemos pasado con ellos, al contrario que el fiasco de 4. �¿Un buen momento para despedirse? Ellos verán, pero sería una pena estropearlo.

17. No eran para tanto

Clap your hands say yeah!Phosphorescent

Devendra Banhart The Editors

No entiendo es lo de Clap your hands say yeah! �¿A qué tanta controversia con estos tíos? Qué mal están las cosas si son los únicos que encienden ánimos y controversias. Ni tan mal, ni tan bien, aunque tirando para lo último. A hundred times or more (Phosphorescent) tiene varios cortes inapelables y les animo a comprobarlo, pero entre que les da por el neo folk y que otras veces suenan a la vertiente aburrida de Arcade Fire no terminan de engancharme. Le reservo otro par de escuchas. Cripple Crow y el resto de la producción del prolífico Devendra Banhart están bien pero nos vamos a cansar en cuestión de días, ya lo verán. En cuanto a The back room (The Editors) baste decir que un secuestro (a Interpol) con posterior saqueo de repertorio puede bastar para colarse en la listas de ventas de ventas británicas pero no para convencer a una publicación de nuestra integridad moral, y eso que por momentos dan ganas de rendirse.

18. Pena penita pena

The Dandy WarholsBlack Rebel Motorcycle ClubSupergrassdEUS

Toda la debilidad que tengo por The Dandy Warhols, que es mucha, no ha servido para hacerme apreciar un disco que, si bien mejora el despropósito de Welcome to the Monkey House, queda a años luz de sus tres primeros trabajos. A Black Rebel Motorcycle Club hay que aplaudirles por intentar corregir el error de Take them on, on your own (un simple calco de BRMC) rompiendo sus esquemas a base de guitarra acústica y sonido más americano. Pero no funciona. Peor fiasco aún fue el de Supergrass. Cuatro veces he intentado escuchar Road to Rouen sin conseguir llegar al final. No sé por qué un grupo divertido y estimulante como ellos necesitaba ponerse en plan maduro pero está claro que no les hace ningún bien. La peor decepción me la dieron dEUS. No es que sea malo, pero me esperaba un discazo como los que ya han sido capaces de hacer y a Pocket Revolution le falta mucho para serlo. Una pena, los cuatro.

19. Criando polvo

The KillsTom Vek

Con un poco de todo, Franz Ferdinand + Bloc Party, post punk bailable a lo Radio 4 o Rapture y esta electrónica semiacústica tan en boga últimamente, Tom Vek sacaron un We have sound del que era imposible acordarse a los dos meses. Y así fue, si no llego a tropezar con la carpeta por accidente ni sale. No wow trae pocas novedades relevantes a la carrera de The Kills, son incapaces de concretar la intensidad que prometen ciertos temas en algo más tangible y productivo. Globo a medio inflar que estaba criando polvo al lado del otro.

20. Casi que no

The TearsAthlete

ColdplayVHS or BETA

Un grupo caducado hace muchos años se cambia el nombre y continúa evocando de glorias pasadas por ver si cuela el disfraz y se les mide con el más generoso rasero de un grupo debutante. Anderson y Buttler no tienen mucho que decir, se llamen Suede o se llamen The Tears. Un disco sosito, con momentos directamente malos y nada que justifique el cambio de disfraz. Athlete se dejaron engañar con la zanahoria de las listas de éxitos por vía dramatismo orquestal y se estrellaron con Tourist en un tostón que frustra la sana alternativa a Coldplay que insinuaban en su debut. Tampoco acertaron los de Chris Martin. X&Y sólo demuestra que a Coldplay les hace falta un lavado de cara urgente (diga lo que diga nuestro artículo). Los pañales y biberones sientan fatal, pero la demencia senil peor aún. La mayor metedura de pata se la quedan New Order, yo hasta tenía esperanzas después de Get Ready pero nada, Waiting for the sirens’ call no merece una reputación como la suya que remataron en la gira-colecta.

21. La ‘nueva’ ola

Bloc PartyFranz FerdinandKaiser Chiefs

Maximo ParkThe RakesBabyshambles

No es protestar por los hypes mediáticos. Siempre los ha habido, siempre los habrá, y no implican falta de calidad. Pero tal y como comento en el artículo de Different Class, las diferencias están claras. Lo que nos está dando la nueva ola es mimetismo, reiteración y muy pocos discos de ésos que escucharemos con la misma emoción dentro de diez años. Comparen con los mitos del hype Brit Pop, no hay color. Ya hemos dado dos brincos, ya hemos bailado los cuatro singles, ya estamos aburridos. Silent Alarm de Bloc Party fue el único con algo de sustancia, por lo demás, el You could have so much better con que Franz Ferdinand intentan llenar la hucha mientras dure la suerte es un coñazo tan irritante como el Employment de Kaiser Chiefs y A certain trigger (Maxïmo Park). The Rakes mostraron una pasmosa falta de respeto por el concepto de propiedad intelectual con ’su’ Capture / Release.

Down in Albion (Babyshambles) quizá no debiera meterse en el saco de la nueva ola pero en el fondo es igual de aburrido así que da lo mismo. No acaba de quedar claro si la profesión principal de Pete Doherty muchacho es el la prensa rosa o la música. �?sta última, a juzgar por esfuerzos y resultados, no va a ser. Que no se preocupe y se tome su tiempo para decidirse porque dudo que vuelva a prestarle la menor atención.

22. Dulces sueños

Siwel


zzzzz….. (siwel) zzzzzzzzz ….. zzzzz

23. Estafados

DeluxeSidonie


Estafados porque creo sinceramente que alguien en las altas esferas de la música española con conexiones en el circuito independiente ha timado a a algunos pobres artistas tentándoles con suculentos horizontes mercantiles. Oye, haced esto un poquito más accesible, y si eso cantad en español, veréis cómo ‘ampliáis público’. Una propuesta que en sí no tiene nada de malo, pero es un camino rodeado por un abismo al que es difícil no caer. En efecto, el infiltrado ha estropeado la carrera de dos grupos que prometían mucho más. Sidonie la han cagado pero bien con Fascinado (aunque firman el mejor single español del año) y qué decir de Deluxe, un artista capaz de mucho, mucho, mucho más, que la tomadura de pelo con la que se nos presentó este año, el infame Los jóvenes mueren antes de tiempo. Al menos nos reimos.

24. Estafadores

AstrudOasis

A Sidonie y Deluxe los estafaron, en el caso de Cycle ellos son los que estafan. Weak on the rocks es una alucinación de mal gusto que cuatro majaderos se han tomado inexplicablemente en serio, dando rienda suelta a los delirios megalomaníacos del simpático pero garrulo Dave Kano (no sé qué nos quería partir tras leer el artículo) y sus adláteres. No deja de ser divertido leer sus entrevistas (al menos no tirarán a la basura maquetas con atisbos de música electrónica) �¿queréis decir gracias a vosotros? No sé lo que fuman estos tíos pero yo quiero probarlo. Terminamos con factoría Gallagher, que por fin deja de repetir la misma canción en Don’t believe the truth. Lástima que dejar de plagiarse a ellos mismos para plagiar a otros de una forma tan flagrante y no vaya a llevarles lejos. Jubiláos ya, Oasis.

25. Juzgado de guardia
PJ HarveyMelody

El Tributo a los Smiths ha sido el último insulto disfrazado de interés por promocionar la música independiente española. Interés sí es, claro, por llenar algún bolsillo exprimiendo la escena indie patria y luego abandonarla a su suerte. Querellable también Melodía, el salto a la madurez de la pobre Melody, a la criatura le endosaron un cancionero con alusiones subliminales a prostitución, desfloraciones al por mayor y alegorías fálicas que hiela la sangre a cualquiera. Seré yo que tengo la mente sucia.

Que los escuche Rita
Refree Sufjan StevensIvan Ferreiro

Los dos primeros alabadísimos pero con los antecedentes que traen cualquiera se arriesga. El último de Sufjan Stevens (Seven Swans) me dejó al borde de la parada cardiorrespiratoria, y el puto Audioscrobbler no deja de recomendarmelo. Que no coño, que te lo metas por donde te quepa. Refree, además de detener mis funciones vitales, logró causarme una apoplegía con aquella canción sobre un padre que esperaba la llegada de su niña, que se había ido de juerga. Cualquiera se atreve.

Ivan Ferreiro lleva más polémica y os juro que he intentado escucharlo varias veces. Es imposible. No aguanto ni cinco segundos la voz de este muchacho, es literalmente insoportable el tono de pandillero juvenil que imprime a cada una de sus canciones. Cuando consiga dejar de rematar las frases con esos ñiiiiaaaaaa ñiiiiaaaa que me avise y ya veremos. Quien no tiiiiiennñiiieeee valoor para marchiiiiiiarrsseeeeeeññññññññññeeeeeaaaa. Qué horror por Dios.

¿Aún les queda estómago para más? Repasen los resultados de las votaciones que perpetraron nuestros lectores el mes pasado.

galo
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