Apeiron / Todo sigue intacto
Apeiron. Álvaro Lorenzo, Emilio
González y Belén Rodríguez, amigos (supongo)
y residentes en Orense son los tres culpables de todo sigue
intacto, tercera referencia de Foehn Records, discográfica
catalana que cuenta sus publicaciones por éxitos, como
dos de los mejores trabajos del año pasado según
prácticamente toda la prensa nacional: Balago
y Úrsula. Apeiron firman uno de los discos
que, anuncio ya, están en mi lista de lo mejor del
2002.
Todo
sigue intacto no es más que una irónica
patada en el culo al afán revival que recorre no sólo
la península, prácticamente todo el mundo. Han
sido publicados muy buenos trabajos que recuperan sonidos
de hace algunas décadas pero discos radicalmente innovadores,
estimulantes como éste cada vez pueden contarse con
menos dedos. Un disco apasionante desde la misma portada,
un desierto de letras que capaz de emocionarte al encontrar,
hundida la cabeza sobre la caja, pequeños absurdos
efímeros y eternos como dunas, siempre la misma arena
con distintas formas.
En sus canciones se siente la misma impresión.
Mil samplers perdidos que persigues entre percusiones insólitas
hasta encontrarte con letras surrealistas que desaparecen
para volver a deslizarse entre pianos, radios, teclados, guitarras,
sintetizadores, tan absolutamente gratuítos que se
hacen imprescindibles. No sobra nada ni falta nada, pero hay
tanto formando un conjunto hermosísimo, de una armonía
tan apabullante, que sería más sensato pensar
que es obra del azar y no de tres chavales que no llegan a
los veinte años sentados sobre cajas de leche y botes
de alubias aprentando botoncitos. meneando maracas, jugando
con un piano, canturreando sinsentidos y arrastrando un dedo
por la cuerda de su guitarra. No quiero creer que Todo
sigue intacto ha nacido de mentes a las que no puedes
menos que odiar de envidia.
No hay singles en Todo sigue intacto, podríamos
pensar en Alfa, la primera, a la que que como primer contacto con esta
obra de arte coges un inevitable cariño justifícadísimo
por otra parte gracias al hipnótico golpeteo que termina por perderse
en sí mismo, un enigmático discurso que no consigues ni quieres
entender. Podríamos elegir el piano de Las palabras sin tejano,
su percusión insoportablemente pegadiza, sorprendente renacimiento vocal
en el absurdo. Tendríamos que considerar Crépitation, magnífica,
deliciosa. O la toma de protagonismo (si algo lo tiene) de las cuerdas en Citizen
que crece en la tristísima sa lisière, o la imposible misión
de crear una canción redonda con un par de notas a la guitarra, un dedo
haciendo crepitar una cuerda y una Voz, y unas pocas notas más al piano.
Sin desayunar voy de hueco de ascensor en hueco de ascensor. Una taza de
r crispies lo merece sólo por el título, se une a la última
mitad del disco, zia (versión campestre), debeb, asiento
inquieto incómodo, la ferocidad es felizmente y ex,
entregadas casi por completo a curas anímicas, confesiones hechas a nadie,
un ejercicio de desnudo anímico en el que comenzamos como espectadores
y terminamos completamente inmersos. Corre a tu tienda.
Galo
Ex,
un mp3 de apeiron desde la web de foehn
records.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
