AstroParty en Madrid
Así que el sello Astro está de cumpleaños… Pues nada, qué mejor para celebrar seis añitos editando discos que un pedazo de concierto en la cotizada sala Arena de Madrid con tres grupos de la casa. Claro, una celebración de estas características Common People no se la pierde ni de broma (ni ésta ni, en general, cualquier otra con alcohol de por medio), por lo que Miguel y yo (soy Pepo, lo digo porque luego las firmas de mis escasos artículos desaparecen por arte de magia) acudimos a tirar de las orejas a uno de los pocos sellos que nos hace algo de caso (les tenemos engañados a los pobres).
Como uno ya va cogiendo práctica en esto de hacerse pasar por crítico musical, decidimos camuflarnos cual camaleones entre el resto de la prensa siguiendo los principios básicos que cualquier redactor musical que se precie debe saberse de memoria. Leáse: a) adosarse en la barra del recinto ingiriendo el máximo número de cervezas que la posición económica del susodicho imitador de periodista pueda permitirse (dos), b) aprovecharse de los indies con buen corazón que estén dispuestos a desprenderse de algún cigarrito ocasional y c) intentar seguir con objetividad las actuaciones de los invitados en el escenario. Las dos primeras las cumplimos a rajatabla, pero la disposición de un servidor (ocasionada, para variar, por una borrachera amasada durante toda la tarde por las universidades de Madrid) a desvelar mis nobles sentimientos de amor platónico por una dama, hizo que a Miguel se le rompiera el corazón con mis desvaríos etílico-amorosos, pasara olímpicamente del concierto y se decidiera a poner todo su empeño en que yo, cual Arturo, consiguiera al fin los favores de la bella Lady Ginebra. Miguel estaba tejiendo un plan. El Plan.
Pero uno ante todo es un profesional, y así, mientras Miguel trazaba por mí las directrices maestras de un plan (perdón, Plan, con mayúscula) que, de funcionar, mejoraría de una vez por todas mi paupérrima vida sexual, Bondage ya se habían hecho dueños del escenario, y era obligatorio prestarles algo de atención. Lo cual no es muy complicado, porque los barceloneses poseen un directo que engancha, y que ofrece una visión distinta del álbum ‘Gringo Starr’, más guitarrera y en algún momento incluso más salvaje. Una pena que Arena estuviera casi desierta durante su actuación (la gente no se decidió a entrar hasta que empezaron Australian Blonde) y que muchos se perdieran la (magnífica) versión que realizaron del ‘Easy Listening Superstar’ de Le Hammond Inferno. En fin.
Con Ya Te Digo el Plan ya estaba puesto en marcha (vía teléfono móvil, bendito invento), con lo cual entramos en una fase de relajación (y de agónica espera a una respuesta) que nos permitió concentrarnos en la escucha de los bilbaínos. El que no haya visto todavía a Ya Te Digo en concierto no tiene perdón. En directo facturan un sonido absolutamente profesional, sucio y a la vez calculadísimo, digno de un grupo curtido en un montón de salas pequeñas, y que no se permite el lujo de desaprovechar la pocas oportunidades que se les conceden de darse un paseo por escenarios algo mejores. El sonido post-rock de canciones como ‘Fireworks’ o ‘La vie en white’ entronca directamente con grupos como … And You Will Know Us By The Trial Of Dead o sus ‘padrinos’ del Pop Attack Mogwai. Ver a Ya Te Digo en algún festival sería una verdadera delicia. Ahí queda mi petición.
Y ya sólo quedaba que a) Lady Ginebra se decidiera a responder mi mensaje y confirmar así que la fama de Miguel de experto consejero en asuntos amorosos es merecida y b) que Australian Blonde pusieran punto y final a la fiesta Astro de este año. Y ya que lo primero parecía ir para largo, decidimos prestar atención a Fran, Paco Loco y el resto. Australian Blonde asumieron perfectamente y sin falsa modestia su papel, dignamente adquirido, de grupo decano en estos parajes de la independencia española. Los de Gijón tiraron con contundencia de ‘Lay it on the line’ e incluso se permitieron la licencia de sacar del baúl algunos viejos éxitos (un momento, pi pi pi, ¡mensaje!) como ‘Sebastopol’ o ‘Cosmic’, para hacer disfutar a un público, ahora sí, inusualmente entregado. Conciertos como éste hacen comprender que Australian Blonde tienen grandes pedazos de historia tanto en su pasado como, si es que ellos quieren, en su futuro.
Poco más. Si hay algún despistado que ha llegado leyendo hasta aquí y, por alguna razón seguramente ocasionada por desequilibrios psíquicos, está interesado en saber el final de la historia, decir que después del Plan es bastante obvio que el futuro de Astro Records es mucho más prometedor que el mío con Milady, lo cual, todo sea dicho, será sin duda más beneficioso para el mundo de la música española. Felicidades, chicos. Y un beso, Ginebra.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
