Astrud / Performance

He tardado en definirme y es lo primero que me ha extrañado de un disco de Astrud. Porque con ellos el blanco/negro, odio/amor siempre ha sido instantáneo para todos, y verte frente a los altavoces durante días sin una opinión definida resulta extraño. Quizá era de esperar porque los juicios instantáneos partían de una cierta sorpresa ante un grupo ciertamente atípico en este país. Aunque muchos se empeñen en igualarlos a otras excrecencias del foso séptico del electropop nacional, lo cierto es que Astrud sí tienen grandes letras, y sí tienen grandes canciones. Un hecho lo demuestra de forma impepinable: lo digo yo. Pues eso, que si a estas alturas uno se para a pensarlo, siendo Performance el tercer disco de Astrud, encontrarse frente a un grupo de esta índole y que te gusten, que te gusten mucho, que no puedas evitar de cantar sus canciones a tus amigos, que Pepo pinche La Boda y la cantemos con berridos de eunuco ante un estupefacto público de filiación AOR, todas esas cosas, hay que entender que te produzcan menos sorpresa. Y quizá era lo que me faltaba para decidirme durante esos primeros días.

Terminando el anterior párrafo, me pregunta el oficinista de enfrente que qué coño escucho, porque estoy a saltos sobre la silla. Es Al Futuro. Bueno, sigo. Ayer empecé a concretar que en cuestión de letras están definitivamente más flojos que antes. La de Quedamos así es para grabársela en la córnea con un tenedor; a Vamos a un bar le quitas los sintetizadores y tienes el single para el próximo disco de los Pistons: Vamos a un bar / vamos a un bar / que hago yo aquí / cuando podemos / estar en un bar; la de Soy futbolista (Soy futbolista / a eso me dedico / salgo de clase / voy al entrenamiento / cada día / a correr /.. y en ese plan) da ganas de componer Soy boxeador. Definitivamente Me Desdigo (demoledora), Caridad, quizá CD y mucho más quizá Todo da lo mismo y Al futuro no dan para igualar lo que hicieron con Gran Fuerza o Mi Fracaso Personal.

Ha sido esta mañana cuando he tomado conciencia del final de la asimilación, me he sorprendido cantando sin errores una canción tras otra, estúpida o no, y me daban ganas de vocear la culpa ya no es mía / es de ambos / tralalara a estos oficinistas colorados. Porque lo bueno de Astrud es que aparte de letras siempre han tenido melodías incontestables que, al fin y al cabo, son lo que te hacen disfrutar los discos. Porque hombre, ya sabemos que Leonard Cohen lo que es escribir bien pues sí, escribe bien, pero luego el suicidio no te lo quita nadie, con lo que duele y ensucia. Es aquí donde Astrud no fallan, con Todo nos parece una mierda hasta ese final soberbio de Me desdigo y Todo da lo mismo, pasando por Caridad o Al futuro. Sin dejar de ser cierto que Performance pierde muchos enteros en el terreno de las letras, musicalmente queda mucho más cerca de sus anteriores discos y, para qué vamos a engañarnos, lo último tiene mucho más peso. Tan demostrado está que una buena melodía es suficiente para hacer una gran canción como que una gran letra no salva un bodrio de música. Las letras son un gran complemento cuando se puede, pero no al revés, y así oirán mucho defender grupos infumables con “..pero tiene unas grandes letras“, y jamás oirán “..pero tiene unas grandes melodías“.

No esperen de ellos la sorpresa, y escúchenlo, ¡y canten!

galo
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