Balago / Erm
Balago es uno de los grupos con los
que Foehn Records, nueva discográfica sita en Barcelona,
comienza su andadura. El debut de esta banda, también
catalana, con onomatopeya de cómic como título:
erm, llegó hace algunas semanas a nuestra redacción,
sorprendiendonos gratamente. Por fin nuestras vidas paralelas
nos dejan un hueco para poder hablaros de ellos, aunque seguramente
hayáis visto ya que su nombre se repite en casi todas
las listas de lo mejor de 2001 bajo el epígrafe post-rock,
algo tenían que ponerle, y no en posiciones de relleno
precisamente. Comprendemos que estabais ansiosos por que un
medio con credibilidad de sobra reconocida y demostrada diese
su veredicto. Tranquilos, ese momento ha llegado.
Desde el primer corte, adf, la rencorosa
tristeza que desprenden sus guitarras te ata frente a tu amado
estéreo y no te deja escapar hasta nueve temas más
adelante. Lo primero a destacar de Balago es la ausencia
de voces. Algo que por otra parte no debería asustarnos
a estas alturas de la vida, y es que la cuestión es
expresar algo, no necesariamente con palabras. Gracias al
total protagonismo de la instrumentación los ambientes
que se vislumbran en otros discos como escenario para las
historias cantadas se convierte en una historia en sí
misma. Balago habla, sururra con las cuerdas. Desfilan
ante nosotros paisajes cinematográficos desolados,
oscuros, nebulosos: Carlota. Guitarras atravesándolos
como murmullos del viento y la tierra, el cielo, todo a nuestro
alrededor sumiéndonos en un inquietante susurro electrónico.
Maccabea. Fuegos fatuos electrónicos emergen
a nuestro alrededor y nos envuelven, incertidumbre, oscuridad,
silencio. No sirve más que esperar y mirar a nuestro
alrededor, pero no hay nada, nada más que silencio,
ruídos, demasiado preocupante para atender a otra cosa.
Pendulos. Tic tac tic tac tic tac expectantes, no pasa
nada. O si. Decla. Un slide tristísimo, desolado,
sólo algunas notas, acordes perdidos entre ellas. Y
una agonía lenta, cruel, interminable.
Medio disco y estamos completamente hipnotizados, perdidos entre
las melodías que se insinúan entre los turbadores ecos de las
seis cuerdas, los samplers. Poco más hay que decir. Quedan otras cinco,
ninguna rompe la línea, a lo largo de todas ellas nos vemos irremisiblemente
atrapados en este tremendo Erm, felizmente resignados a no escapar de
tanta tristeza, tanta emoción contenida. Curioso síndrome de Estocolmo.
Muy recomendable.
Galo

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 

Erm no es una onomatopeya, es “yermo” en catalán. Le pega mucho más al disco, eh? :P