Bloc Party / Silent alarm

10 Septiembre 2005, 21:56 - en discos
Silent alarm

No son pocos quienes mantienen que aunque Bloc Party dan vueltas y más vueltas a una tuerca que perdió la rosca hace ya tiempo son perfectamente válidos para pegar unos saltos durante cuatro meses. Suscribo por obvia la primera parte. Una escucha superficial de sus canciones más populares parece sugerir la segunda también puede tener algo de base y pueden ingeniárselas para sacar algunas canciones enérgicas y robarte unos brincos antes de que tires el disco a la basura. Notarán que esta impresión les dura exactamente diez segundos.

En mi infinita bondad puedo encontrar comprensible que un chaval de quince años que encendió la radio por primera vez en su vida hace seis meses encuentre estimulantes a Bloc Party. Muy lógico, pero en cualquier otro supuesto es totalmente inexplicable sentir una pizca de interés por este grupo. No me cabe en la cabeza que nadie que haya escuchado a Joy Division, a los Pixies, a Nirvana, a decenas de bandas que te arrancan de la silla a zarpazos, pueda sentir más emoción ante Bloc Party que pasando la aspiradora. Venga hombre, ni siquiera hace falta conocer a grupos de tal categoría con haber oido un par de veces el debut de Interpol, qué coño, hasta el autoplagio de Antics. Es literalmente inconcebible que se pueda asociar la palabra estimulante a canciones como Like eating glass o Banquet, sin lugar a dudas lo mejor y único aprovechable del disco, canciones calculadas con frialdad y guantes de plástico en las que el problema no es que estén demasiado vistas sino que resultan en una estimulación de laboratorio, artificial e inverosímil que simple y llanamente aburre.

Habiendo liquidado así los supuestos puntos fuertes de Bloc Party, Silent Alarm deja poco más a lo que agarrarse. Pesadeces como el medio medio tiempo de Blue Light, una canción que han hecho quince millones de grupos a lo largo y ancho del mundo, todos con el con el mismo tono, todos igual de aburridos. Monótonas como Price of Gas y Helicopter. Absurdas como esa Plans que contemplamos vagar del pop electrónico a lo Dead Cub for Cutie hasta un par de atracos a Interpol. Pero sin duda, lo peor son los intentos de Bloc Party por resultar emotivos. Y es que cuando una banda de rock sin muchas ideas se pone emotiva lo único que le sale es emo, y el emo, todo él, sin excepción alguna, es una mierda pinchada en un palo, pretenciosa y muy muy aburrida. Little Thoughts es una buena muestra. Vaya, si se ha terminado el disco, pues mira qué bien.

Resumiendo, sensiblemente por encima de bodrios como Kaiser Chiefs, Maximo Park y demás pelmas de la nueva ola post Franz Ferdinand, aun así, muy abajo.

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
* * * * * * ½      
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