Black Rebel Motorcycle Club

Rock’n Roll, unas dosis perfectamente controladas de psicodelia y también, para que negarlo, mucha, muchísima pose. Estos son los ingredientes que componen la esencia del primer trabajo de esta banda de San Francisco que viene a reforzar esa corriente, dentro de la cual se encuentran otros grupos como The Strokes, White Stripes o The Moldy Peaches, que pretende reivindicar los valores tradicionales asociados al Rock´n Roll. Dentro de este abanico de bandas, B.R.M.C son los que menos se preocupan a la hora de encontrar la melodía acertada y los que más tienen en cuenta el sonido de las guitarras a la hora de componer sus temas, como queda demostrado en los once temas que aparecen en este trabajo. Por encima del resto, sobresale ese auténtico trallazo llamado Whatever happened to my rock’n roll (punk song), que es el estandarte de este disco, un tema de guitarras frenéticas y cantado de una forma muy agresiva que deja bien claro cuales son las intenciones de esta banda con una declaración de principios en toda regla.

La apatía que se esconde detrás de tanta pose se pone de manifiesto en bastantes momentos llegando en ocasiones a dar como resultado canciones que se pierden entre guitarras distorsionadas con aires psicodélicos y melodías nada convincentes, que a veces llegan al límite de provocar el aburrimiento. Se echa en falta algún otro tema que rompa el ritmo cansino en el que a veces se queda atascado el álbum. No se puede pasar por alto tampoco el hecho de que, detrás de esa apariencia que pretenden ofrecer de rock’n roll psicodélico se esconden, para que engañarnos, algunos retazos que apuntan hacia una vertiente bastante cercana al pop que se deja ver en temas como Too Real, con un estribillo y algo más que nos obligan a desenterrar a los británicos Ride o en Spread yor love, cortada exactamente según el mismo patrón y que también transmite sensaciones que remiten a los Stone Roses más ácidos. Por otra parte, la herencia de los Stooges también se nota y mucho; basta con escuchar el comienzo del disco con ‘Love burns‘ o ‘Love high‘, ambas con unos juegos de acordes ya conocidos por todos y que aparecen disfrazados para intentar formar temas con identidad propia. La última pieza, ‘Salvation‘, nos presenta una melodía claramente en tonos hindúes y que parece creada con un sitar que ahonda todavía más la apariencia de psicodelia; tras un silencio de unos tres minutos aparece un tema sorpresa de carácter bailable aunque con bastantes guitarrazos y que recuerda a los últimos trabajos de los escoceses Primal Scream.

Algunas cosas positivas y bastantes más negativas en este disco que persigue unos objetivos muy claros pero que se pierde por el camino de la psicodelia.

[Morgan] (colaboración)

galo
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