Underachievers please try harder

Yo creo que de alguna manera había que habilitar una oficina internacional de información sobre el plagio, porque hay gente que lo comete así sin darse cuenta, sin rastro de maldad, y lo mismo aparece algún abogado sin escrúpulos y da con ellos en la cárcel. Pobres.

Unos posibles beneficiados de la hipotética oficina de información al plagiador inconsciente serían Camera Obscura, unos muchachos escoceses muy sensibles a quienes gusta mucho Belle and Sebastian y hará año y pico decidieron sacar un disco. Sin darse cuenta, inocentes, editaron un plagio sonrojante que no les llevó a prisión porque el propio Stuart Murdoch colaboró en su producción. Pero vamos, de milagro. Aquel disco, aparte de una copia descarada de Belle & Sebastian, resultaba muy sosito, aunque no poca gente lo acogió encantada.

Ahora han vuelto a sacar otro disco, que es este Underachievers please try harder, y el tema de comentarles un poco la diferencia entre inspiración y plagio empieza a ser prioritario. Hay gente como yo a quien la existencia de los espectros no nos molesta, podría convivir felizmente con miríadas de fantasmas, eso sí, que no se me aparezcan, no me haría gracia. Con esto de la música me pasa un poco igual, por ejemplo, en el primer corte, Suspended from class, hacia la mitad uno ya está mirando algo mosqueado al winamp, se sabe acompañado de las almas inmortales de Belle & Sebastian, pero lo aguanta porque al fin y al cabo no se las ve. Ahora bien, cuando de repente brota una trompeta y se aparece Stuart en un halo nebuloso ya el sobresalto es mayúsculo. No está bien hacer estas cosas. La situación se repite a medida que avanza el disco, con media formación de Belle & Sebastian flotando sobre tu cabeza y la aterradora amenaza de que se materialize la gorda, cuando uno quiere tomar medidas es demasiado tarde.

Ahora bien, es cierto que, hablando de plagios, éste es mucho menos grave que su disco debut. Por ejemplo, en A sister’s social agony suenan como Belle and Sebastian enviados a los años cincuenta y disfrazados de trío vocal femenino, en Your Picture como Belle and Sebastian plagiando a Leonard Cohen, y así. Hombre, la compañía espectral no deja de ser molesta pero las canciones están bastante bien, a uno hasta le entran ganas de perdonarles. Este es el punto en que de improviso comienza Number one son y la gorda de Belle and Sebastian se hace visible planeando sobre tu cabeza jaleada por el resto de la banda, que se divierte botando sobre el colchón. Lo de Number one song ya es de juzgado de guardia, vaya Belle and Sebastian en concentrado soluble puesto ahí sin el menor pudor ni recato ni respeto por la legalidad vigente. Lo tiene todo, dos jovencitas ‘nunca-me-han-besado’ cantando sobre un piano, luego violines y panderetas, algo después la trompeta, y luego todo junto bajo el estribillo cantado por las vírgenes labiales y el espectro de Stuart semidesnudo te intenta obligar a ponerte sus espantosos pantalones plateados entre cánticos y panderetas.

La copia descarada se repite en posteriores cortes (Let me go home), se atenúa levemente en otros (Books written for girls) y termina el disco y los fantasmas se evaporan y uno se queda más tranquilo. Da rabia, porque hay tres o cuatro canciones bastante meritorias, y no estaría mal escucharlo otro par de veces pero el tema espectral me provoca una incomodidad hemorroidica y no es plan. En fin, mire, si usted es fan de Belle and sebastian y no tiene problema con el más allá seguramente le guste. Por supuesto si usted es agente judicial haga el favor de no escucharlo, los pobres muchachos no tienen la culpa. ¿O sí?

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
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