Catatonia / ¿Way beyond blue o International velvet?

Estoy indignado (otra vez). Pues no pongo a buscar Catatonia en el Soulseek y me salen cuatro entradas que son la mitad necrologías. No es que el buscador del pajarito sea para tirar cohetes, pero coño, que es Catatonia. No me vale otra excusa que tenerlo original. Es mi caso, claro, pero me lo dejé en casa y lo echaba de menos. No es una tragedia con grupos así, todos sus discos suenan igual de bien. Equally Cursed and Blessed quizá no tanto, concedo eso, pero International Velvet y el Way beyond blue que voy a utilizar como salvavidas para la tarde mientras encuentro el otro no admiten reproches.

�¿Qué se puede poner en su contra? ¿Tener tanto tirón comercial? Nos ha jodido. Incluso hoy alguna triunfita se daría de bofetadas por copiar los deliciosos coqueteos entre Cerys y sus fieles guitarristas en You’ve got a lot to answer for. Ojalá, aunque fracasarían con estrépito porque Ella es grande y única, la canción encendería una irrefrenable urgencia en las adolescentes, que correrían a las tiendas para comprar Way beyond blue. Encontrarían melodías implacables, Lost Cat, frenéticas genialidades como Bleed (la mejor del disco), This boy can’t swim, la irresistible Sweet Catatonia tocada con Infantile por los grandísimos Lush, o Painful con el glam de Pulp. Como para poner pegas.

Para llegar a Way beyond blue la mayoría debimos esperar a sufrir el influjo de International velvet. Tanto lo machaqué durante aquellos años que casi ni me hace falta oirlo. La fiebre de Expediente X multiplicaba el efecto de una canción cojonuda convirtiendo Mulder & Scully en un pelotazo definitivo (costaba pasar a la segunda canción). Pero no era ni mucho menos el único. I am the mob era igual o mejor y Road rage, una de las mejores interpretaciones de Cerys, les pisaba los talones. Catatonia rebosaban personalidad gracias a esta galesa que alguno sitúa en el imprevisto espacio entre Blondie y Bonnie Tyler con bastante razón. Era capaz de cantar con una dulzura que te licuaba las entrañas, retorcerla con accesos de furia animal y hundirse en una tristeza devastadora con una facilidad increíble.

Cerys alcanzó su mejor momento en International Velvet, y gracias a ella Catatonia ganaron en personalidad y pudieron dejar en segundo plano las influencias. Quizá para recompensarla añadieron canciones lentas que superaban con creces, en proporción y calidad, las de Way beyond blue. Eran buenas Don’t need the sunshine, My Selfish gene pero destacaban Game on, Johnny come lately y Strange glue, Cerys derrite los casquetes polares cantando the end of the night never comes too quickly for me. Las concentraron demasiado en la segunda mitad y Part of the furniture no evitó que el disco perdiera fuerza. Quedémonos en que Way beyond blue funcionaba mejor y a International Velvet le debemos la fidelidad con que volvemos a ellos cada pocos meses durante los últimos ocho años. A usted le quiero escuchándolos cuando vuelva de cenar.

galo
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¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. importados de haloscan,

    A mi Golldfish & paracetamol me gusta.,es optimista..
    Muldoon | 04.03.06 - 5:01 pm | #

    Joder, yo me compré de serie media el “International velvet” porque traía “Mulder & Scully” y “Road rage” -que sí, eran temas resultones-, y resultó ser un pestiño de disco. Creo que acabó en la basura -o al menos no sé en qué parte de mi habitación lo escondí-.
    Optigan | 07.03.06 - 7:14 pm | #

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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