Darren Hayman & The Secondary Modern + The Wave Pictures, Londres 30-3-2008
Y si piensan que un cartel así nos ponía a salvo del tradicional suplicio de los teloneros están muy equivocados. El personaje bonachón de Darren Hayman tiene y había traído a un amiguete humorista que a su vez vino acompañado por un acordeonista destinado a musicar cada estocada de su punzante monólogo, a saber, bromas de bebés, de mujeres, de fundamentalistas religiosos, hasta de George Bush Jr. Desternillante. Todos tenemos un amigo gracioso, ¿le incitamos a emprender una carrera profesional? No.
Hace algo más de un año Darren Hayman cedió una canción de su concierto en Barcelona a los tres mercenarios de la Secondary Modern, miembros de una banda desconocida que habían tocado para una audiencia mínima al principio de la noche y eran demasiado buenos para perdérnoslos. A partir de anoche, dijo, sería él quien tuviera que telonearlos. Con la popularidad al alza, The Wave Pictures correspondieron dejando su actuación en el ámbito acústico reacios a arrebatar el protagonismo a su anfitrión con otro concierto como los cuatro que ofrecieron en su reciente residencia en el piso superior del pub The Enterprise entre febrero y marzo de este año. Entonces, entre nuestros innumerables compromisos sociales, pudimos ingeniárnoslas para asistir a tres y fueron históricos, paroxismo entre las multitudes, tienda arrasada al final de cada actuación, los conversos arramplaron a puñados con sus grabaciones primigéneas en cederrones caseros. Tocaban repertorios espontáneos que el primer día eran todo caras B (un grupo aún sin debut oficial y suficientes caras B para ahogar con genialidad el repertorio de media escena musical británica), al segundo de novedades y al tercero, cuando llegabas con las canciones nuevas, inéditas, memorizadas de mala manera en los dos conciertos anteriores, salían con más novedades. Créanme si les digo que la afición a este grupo es ingrata. Esta vez llegaron con un set acústico, un tambor, bajo, guitarra acústica, y fue otra vez, en su mayoría, canciones nuevas. Y lo peor es que son todas buenas. ¿Dónde coño va a publicarse todo esto? No hay industria discográfica capaz de absorber una producción como esta. Las canciones nuevas igualan y a menudo mejoran sus clásicos, introducen variaciones notables en cada concierto, las letras cambian, los instrumentos desconciertan y David Tattersal improvisa a la guitarra solos bestiales. Fueron éstos lo que más eché de menos por la cosa acústica pero a cambio ganaron protagonismo Franic Rozycki y Johnny Huddlesmith, a quien se le están poniendo brazos de Popeye de tanto machacar su tambor, y juzgando por lo que vi por triplicado hace un mes sé que no echaron el local abajo por respeto a su mentor. Lo harán, sin piedad, no les quepa duda, el domingo en la fiesta de despedida del Primavera Sound. Estén allí.
Darren Hayman & The Secondary Modern, integrada ésta por el (más) feo de Hefner con guitarra y steel guitar, el hijo de éste (!) en labores de percusión con un cajón flamenco y otros dos colaboradores en bajo y violín, pues a demostrar que Darren Hayman sigue en condiciones de encabezar cualquier cartel sin necesidad de hacer concesiones a la nostalgia. Tocaron sólo dos canciones de Hefner, Good Fruit y otra que ha escapado las precarias redes de mi memoria, y tomaron el resto de la trayectoria en solitario de Darren. Destaco Art and Design de su excelente último disco, y The Wu-Tang Clan, Eastbourne lights porque eran las únicas que sabía el título, y además que las tocaron sin esos aditamentos electrónicos que no convencieron del todo en disco sino guitarra acústica, vigor, pasión y desgañite. Pudimos escuchar además dos canciones del disco temático sobre una pareja residente en un recóndito pueblecito de la costa británica que publicará en los próximos meses. Éstas tenían más inspiración folk, bluegrass, campestre, llámese como sea, de lo que suele gustarnos y fueron el punto menos álgido de la noche, el resto excelente. Y no se lo van a creer pero sí, también una porción de Hefner estará en el Primavera Sound para revisar una de las discografías fundamentales de los noventa. De nuevo, asistan.
Tienen más fotos en nuestro almacén fotográfico.

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