Desert Hearts + My Luminaires, Londres 03-03-2007
Perseguido por dos parodias obesas de Bez y Pete Doherty hasta quedar arrinconado contra una pared de espejos en el sótano de la sala Metro, volví a preguntarte oh Dios, qué pecado mortal he cometido para castigarme con este poder de atraer imbéciles como la miel a las moscas. Me restregaron sus harapos roñosos y bufaron contra mi nuca su fetidez etílica durante un eterno cuarto de hora hasta que la aparición providencial de dos ratas adolescentes les ofreció un objetivo mas apetecible para su asedio subnormal. Libre, pude dedicar el resto de la noche a expresar mi desprecio e indiscutible superioridad moral a todos los asistentes, que eran numerosos al comienzo de los teloneros, The Luminaires.
Sé que la cara de asco con la que asisto a este tipo de banalidades debe ser descorazonadora pero ¿fue antes el huevo o la gallina? ¿les intimidó mi gesto nauseado o eran así de malos? Indistinguibles en la marabunta de bandas maqueteras que asola el Reino Unido con el sonido de moda tuvieron éxito entre el público pero a mi me recordaron un cumpleaños aciago de mi tierna infancia cuando pedí un disfraz de Superman para mi cumpleaños y la arpía de mi abuela me regaló uno de pirata, que era más barato. Hoy los chavales piden disfraces de los Libertines, pero les traen ésto. Tenía ánimos para soportar teloneros mucho peores ante la perspectiva de ver a, Desert Hearts, una de esas bandas que ni te planteas cazar en directo, si acaso cocido a fuego bajo una carpa en las primeras horas de algún festival. Cualquier muchedumbre me hubiera parecido poca, pero imagínense mi estupor cuando terminan los Luminaires y el público escapa en estampida del escenario. Total, fuimos como dieciséis, contando dos o tres managers y el segurata ceporril, los presentes cuando Desert Hearts se subieron sin ceremonia a la plataforma.
Como si quisieran dar el motivo definitivo a los pocos idiotas que quedaban en una salita adyacente al escenario para comenzar la charla, ignorar el concierto y dejarnos en paz, Desert Hearts comienzan sin prisas con Ocean y D moon pilot y apenas murmuran algo sobre la escasez de público con un desdén triunfal, no les hace falta vernos para sentir la tensión que mantiene a diez incondicionales tiesos como estacas. Aceleran en Gravitas y juegan con nuestro pulso, amagando con el trallazo de Central line y ahogándolo en Bone song, después con 139 y Black Albino. Durante Sea Punk la sala ya palpita como un corazón de plomo y nosotros dentro nos sentimos una minoría privilegiada, fantaseando con el recuerdo de conciertos casi clandestinos como el primero de los Sex Pistols donde apenas aparecieron cuarenta pero fueron todos visionarios que se llamarían Joy Division y Morrissey y The Fall y muchas otras cosas. La ilusión se prolonga hasta el final con No More Art y una Last Song extendida y furiosa pero se pierde entre ecos de distorsión y acoples y nos deja sólo un set list escrito a bolígrafo en el reverso de un resguardo de Easyjet.
Lo conservaré, por si hay que responder ante la Historia.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 

Sí señor, un gran grupo y muy buenos los dos discos. Y pensar en todos los bodrios con los que nos atiborran constantemente y que bandas como esta se escurran entre tanta mediocridad…