Desert Hearts

Hemos despertado esta semana con la noticia del regreso de Desert Hearts y de repente nos encontramos con varios candidatos para la resurrección pegando voces desde la tumba como en la novela de Philip K. Dick. Hay novedades más urgentes a la vuelta de la esquina, pero elegir a Desert Hearts tenía algo de redención obligada por el poco caso que les hicimos después de archivar su debut entre mejores discos de la década. Podemos buscar como excusa su ausencia casi absoluta de la prensa especializada, pero la culpa de perdernos el año pasado un Hotsy Totsy Nagasaki que llegó ayer a la redacción y nos tuvo clavados frente a los altavoces durante seis horas es nuestra y sólo nuestra. Planeamos hacer lo propio en cuanto termine el tercero y ya veremos si nos quedan fuerzas para comentar algo, de momento vamos a recomendar el primero.

Desde el título Desert Hearts advierten una determinación firme y definitiva a hundirse en la miseria y arrastrar a cualquiera que se acerque. Let’s get worse es un disco árido, triste, dominado por algo peor y más terrible que la melancolía presente tras las guitarras trepidantes de DSR y 136, algo que tienta llamar hermoso y al mismo tiempo rechaza el término como si fuera producto de una morbosidad enfermiza. Desert Hearts transmiten una sensación de apatía e incomunicación devastadoras y a la vez son capaces de conducir su debut por cambios de ritmo imposibles que convierten Let’s get worse en un disco agotador. Tomen por ejemplo la mitad central, Crown comienza como un delirio entre dientes y parece avanzar hacia una tormenta de guitarras que disuelven apenas llega en un rumor de tres segundos fulminado por No more art y el trallazo de 3.39. La calma de May gold no es frustrante sino necesaria, pero sabes que cualquier descanso es imposible, que la rabia de Desert Hearts suena a Sonic Youth o Pixies pero es de otra especie, sin motivo, insaciable, angustiosa, una rabia atroz que niega cualquier posibilidad de empatía. Lets get worse no quiere compartir nada contigo, no quiere entristecerte, no quiere emocionarte, sólo desolación, vacío. Nada.

galo
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. Sergio Winky,

    A mí también me encanta este disco, muchísimo más que el último, la verdad.

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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