Dire Straits / Repaso a dire straits

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché a los Dire Straits. Quizá fue a los dos o tres años de edad. La verdad es que desde muy pequeño ya me empezaron a gustar, cuando mi padre o mi tío ponían las viejas cintas de TDK durante cualquier viaje en coche. En cuanto metían la cinta en el radiocassette se podían distinguir los saltos de aguja del tocadiscos. Casi como si formaran parte de las propias canciones. Cuando me aburría en verano, solía encender la cadena de música de mi tío y recorrer una a una las cajas de vinilos de los 70 y 80. Recuerdo a The Who, Scorpions, Bruce Springsteen, Lou Reed, Kenny Rogers, Elton John, Tom Waits, Chris Rea, Bryan Ferry y Roxy Music, David Bowie, ELO, Creedence Clearwater Revival, Bob Dylan, Christopher Cross, Phil Collins, Police, Inmaculate Fools, Paul McCartney, China Crisis, y una cantidad innumerable de cintas hechas especialmente para oírlas en el coche. Recuerdo tardes enteras escuchando discografías como las de The Who o las de Creedence, pero sobre todas ellas, recuerdo la de Dire Straits. Seguramente algunos de vosotros estaréis pensando que por qué os cuento mi vida. Y la verdad es que para mí no es en absoluto complaciente relataros mi niñez pero he decidido que, si realmente voy a hacer un repaso al grupo que más buenos momentos me ha regalado en toda mi vida, quiero hacerlo lo mejor que pueda. No me sentiría satisfecho si terminase de escribir esto y no hubiera reflejado ni un poquito lo que este grupo me ha hecho sentir en determinados momentos de mi adolescencia. La única manera de contar bien una historia es empezando por el principio, así que yo comenzaré por el principio, que en este caso tiene un nombre. Ese nombre es Mark Knopfler..

Historia
Brothers in arms
Las canciones
Una apreciación


La historia

Mark Knopfler nació en Glasgow en el 1949 y creció en Newcastle junto con su hermano David. Desde niño empezó a interesarse por la música. Empezó tocando el piano y el violín, hasta que poco después se pasó a la guitarra. Ese día nació una nueva estrella.

Fue a la universidad en Leeds e incluso llegó a trabajar como periodista en el Yorkshire Evening Post. Más tarde se fue a Londres a trabajar como profesor. Mark ya había empezado a escuchar música country siendo un niño, y en 1973 inició su carrera musical tocando con el Londongroup Brewers Droop.

No hace ni un año que los Sex Pistols publicaron Anarchy In The UK , cuando Mark y sus compañeros de piso en Deptford (bajo Londres), su hermano pequeño David a la guitarra y teclado y John Illsley al bajo, empezaron a tocar en pubs las canciones que Mark escribía. Poco más tarde decidieron formar su propio grupo de música, Cafe Riders, y entonces se les unió Pick Withers para cubrir la batería. En ese mismo año, 1977, tocaron en un festival punk con Squeeze en cabeza de cartel, y un amigo de Pick, haciendo eco de la penosa situación económica por la que estaban atravesando, dijo que deberían llamarse Dire Straits.

El siguiente concierto en el que actuaron, teloneando a Squeeze en el legendario Albany Theatre, ya no eran Cafe Riders, sino Dire Straits. Reunieron entre todos 120 libras y grabaron una maqueta donde incluían, por ejemplo, Sultans Of Swing. La llevaron al DJ Charlie Gillets, y a éste le gustó tanto que la pinchó en su Honky Tonk show de la BBC. Al día siguiente ya habían firmado con Vertigo. Seguidamente les contrataron para hacer una gira por el Reino Unido con Talking Heads. Así les llegó su primer LP, de nombre Dire Straits, que grabaron en los estudios Basing Street, e incluía Sultans Of Swing, Six Blade Knife y Water Of Love. Rápidamente comenzaron a tocar por toda Europa para aprovechar el momento y darse a conocer: Holanda, Alemania, Francia…

Tras la gira en Inglaterra se marcharon a Nassau, Bahamas, para grabar su segundo álbum, Communiqué. Mientras tanto, su primer disco llegaba al número 1 en Australia y se metía entre los diez primeros en Norteamérica y Europa. Días después, en Los Angeles se encontraron con Bob Dylan, y éste les invitó a colaborar en su nuevo álbum, Slow Train Coming.

Communiqué había hecho historia al meterse directamente en el número 1 en las listas alemanas, algo nunca visto, mientras en el resto de Europa compartía los primeros puestos con su extraordinariamente imperecedero primer LP. Tras una ráfaga de conciertos en Belfast, Dublín, y Londres se tomaron un descanso de seis meses. En junio de 1979 se dirigieron a los estudios The Power Station de Nueva York para grabar su tercer vinilo, Making Movies, con Jimmy Iovine, mezclador del Born To Run de Springsteen. Incluso Roy Bittan, componente de la E Street Band del propio Springsteen es el que lleva el teclado en el disco. Making Movies incluía, entre otros, Tunnel of Love, Solid Rock, Skateaway y Romeo And Juliet.

En el mejor momento, el grupo sufrió una gran baja. Tras el éxito de Communiqué, David Knopfler se marchó del grupo para emprender su carrera en solitario. Meses después fue reemplazado por Alan Clark y el californiano Hal Lindes. Durante 1980 y 1981 hicieron su primera gira mundial, obtenendo grandes éxitos en los cinco continentes. Aunque Making Movies no se estaba vendiendo en Norteamérica como los anteriores LPs, el éxito en UK de Romeo And Juliet hizo que subiera hasta el cuarto puesto en las listas americanas. Los problemas económicos que al principio asolaban al grupo, afortunadamente se empezaban a ver solventados.

En la primavera de 1982 grabaron en Nueva York Love Over Gold, su cuarto álbum de estudio, y el primero para Mark como productor. Una de las canciones que Mark descartó para el disco, Private Dancer, se convirtió más tarde en el single más vendido de Tina Turner, con la que después hicieron una gira entera. Pick Withers, expresando su deseo de pasarse al jazz, dejó el grupo en el verano de ese mismo año, y su puesto fue reemplazado por Terry Williams, ex-componente de Man and Rockpile.

La inestabilidad de la banda propició que Mark se dedicara cada vez más a proyectos en solitario. En 1983, escribió y grabó la música para la película Local Hero. La demanda de los servicios de Mark como guitarrista cada vez eran mayores, grabando incluso sesiones enteras para Van Morrison. Private Investigations consiguió el record de Dire Straits en el Reino Unido, llegando al número 2 en las listas, y eso contando con que sus siete minutos de duración no le ayudaban en absoluto a ser pinchada en la radio. Mientras tanto, el disco sí obtuvo el número 1, y lo hizo nada más y nada menos que en 16 países.

Tras grabar el EP Twisting By The Pool, hacer un gigantesco tour en Australia, batir otro record al conseguir la mayor reunión pública de gente en Nueva Zelanda, y realizar su primer viaje a Japón, Mark se toma un tiempo para hacer su primera co-producción con otro artista, esta vez en el Infidels de Bob Dylan, y en el que también acompaña a la guitarra.

Poco después Dire Straits publicó Alchemy, grabado en directo en el Hammersmith Odeon de Londres. En total ya habían hecho 248 conciertos en 23 países. Guy Fletcher, ex-componente de Rogue, después de trabajar con Roxy Music se unió al grupo como segundo teclista justo antes de que éste se tomase un ‘breve’ descanso (casi todo 1984) mientras Knopfler componía y grababa la banda sonora de otras dos películas más, Cal y Comfort And Joy. Por esa época Mark colaboró en el disco de debut de su hermano, Release, y en el de John Illsley, Never told a Soul.

Un par de meses después, con Mark recién casado, grabaron en los famosos Air Studios de Londres lo que fue su nuevo álbum, Brothers In Arms, donde en mi opinión, llegaron a lo más alto de su carrera. En 1985 Money For Nothing consigue el primer número 1 en EEUU, al igual que el disco en Canada, Brasil, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eire, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Islandia, Noruega, Portugal, España, Suecia, Suiza, Turquía, Yugoslavia, Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong e Israel. Probablemente, Brothers In Arms fue uno de los álbumes claves que hicieron que el CD pasase de ser una mera curiosidad tecnológica a una masificada forma de escuchar música. La gira más grande que jamás habían hecho fue testigo de 248 conciertos en 23 países distintos y vendió 3 millones de entradas.

En 1985, Hal Lindes dejó la banda y le pasó la guitarra a Jack Sonni. En Julio de ese año, actuaron en un concierto benéfico en el estadio de Wembley para una audiencia de nada más y nada menos que 1 billón de teleespectadores. Sólo en el verano del 85 hicieron 13 conciertos en el Wembley de Londres. Entonces la banda se tomó otro descanso. Mark grabó Stay Tuned con su ídolo, Chet Atkins. También le dio tiempo a tocar con Bryan Ferry y en 1986 con Tina Turner. En ese año grabó Two brothers and a Stranger para la banda sonora de la película de Martin Scorsese El Color Del Dinero. Participó en el concierto anual que Eric Clapton organizaba todos los inviernos en el Royal Albert Hall. Más tarde, Guy Fletcher le acompañó para colaborar en todas las canciones del Miracle de Willy DeVille, que también produjo. Con éste último, Mark y Sting se unieron para grabar la banda sonora de La Princesa Prometida. Con Fletcher también colaboró para hacer el Save the last dance for me de Ben E King. En esa época también tocó con John Illsley, Bob Dylan (en el LP Down In The Grove) y con su antiguo grupo Brewers Droop.

Knopfler volvió a componer y a interpretar la música para otra película, esta vez, Last Exit To Brooklyn. Desde el 88 hasta el 89, y justo antes de convertirse en el padre de dos hijos, Mark se junta con Fletcher, Steve Phillips, Brendan Crocker, Paul Franklin y Ed Bicknell para tocar bajo con el nombre de The Notting Hillbillies.

Solían hacer conciertos gratuitos en pequeños pubs hasta que publicaron su único LP, Missing… presumed having a good time, que se convirtió en un gran éxito, con una de sus canciones en el número dos de las listas británicas. Bajo el nombre de The Notting Hillbilies, hicieron 41 conciertos en Gran Bretaña en 43 días. Esa fue la época en la que Mark no dejaba de afirmar entrevista tras entrevista que estaba ‘enamorado de la música’.

Tuvo que ser un acto pseudo-benéfico el que volviera a reunir a los Dire Straits. Fue el día en que Nelson Mandela cumplía setenta años, y Eric Clapton volvía a estar allí, como segunda guitarra, para celebrar la vuelta del grupo. Sale a la venta el recopilatorio Money For Nothing, que llegó al número 1 en el Reino Unido.En 1990, Mark produjo y colaboró con Chet Atkins en el magnífico Neck & Neck. Esto hizo que las ventas de los discos de Atkins en Gran Bretaña se multiplicasen por seis. Y en el 91 grabó The Great Indoors junto con Jeff Healy, Chris White, Buddy Guy, Brendan Crocker y el mismo Chet Atkins.

Tras decidir con Illsley la definitiva vuelta a Dire Straits, Mark pasó el verano en America, tiempo en el que escribió quince nuevas canciones. Durante el invierno del 90-91, Dire Straits, con Knopfler, Illsley, Fletcher y Clark grabó esas canciones para el nuevo disco, On Every Street, en Londres, y el Agosto siguiente iniciaron una gira mundial que duró dos años. Un servidor puede decir que asisitió al único concierto que dieron en España, en Vigo, y que fue sencillamente espectacular. El estadio de Balaídos al completo vibró con cada uno de los acordes que salía de la guitarra de un Knopfler demasiado viejo como para verse nervioso ante 50.000 personas.

En 1995 publicaron Live at the BBC, que contenía musica extraída de conciertos de 1978 y 1981. A partir de entonces, Dire Straits se disolvió definitavemente y Mark Knopfler comenzó una carrera en solitario que aún nos está regalando momentos espectaculares. Desde el frágil y dulce Golden Heart del 96, donde Mark demuestra que le faltan idiomas para expresar todo lo que tiene dentro de su cabeza, hasta el Sailing Down To Philadelphia, del que podemos disfrutar en la actualidad, pasando por la banda sonora de otra película, Wag The Dog.


Brothers in arms

La imagen que aparece en la portada de ‘Brothers In Arms‘, vista ahora con más de 15 años de perspectiva, parece misteriosamente profética: la guitarra nacional de acero rumbo a las nubes, o un resplandeciente cohete de seis cuerdas sin medio de propulsión aparente. Esta fotografía resume, mejor que cualquier unión de palabras, lo que le ocurrió a Dire Straits tras el lanzamiento de su quinto álbum de estudio. Hasta el verano de 1985, el éxito les había llegado como resultado del complicado proceso de crear música. Jamás habían pretendido obtener fama, jamás habían perseguido una moda pasajera o jugado sobre seguro. Dire Straits habían sido amados y respetados como una de las pocas bandas que mantenían rígidas y sobre todo, creíbles vinculaciones con las múltiples raíces del rock and roll. Y esto en una época en la que las raíces no eran precisamente muy bien acogidas. ¿Recordáis toda esa desesperada pose pop de principios de los 80?

En primera instancia, ‘Brothers In Arms‘ no sonaba como un álbum que fuera a escandalizar las barricadas de los gustos populares, y mucho menos un disco que después se establecería en el Reino Unido como el disco más vendido de todos los tiempos. Y ahí es donde reside esa sorprendente belleza. Cuando otros discos gritaban, éste simplemente, hablaba. Teniendo poca cosa delante de sus narices, ofrecía, por el contrario, un mundo de interiores. No empezaba con una explosión, sino con un dulce truco de magia, y se desvanecía lentamente hasta nueve temas después, en un vencido pero desafiante lavado de teclado, y en un doloroso eco de guitarra. Muchas de las canciones de entre medias eran tranquilas, reflexivas, incluso melancólicas: los himnos semimilitares contenidos en el tema que le da nombre al álbum, o en The Man’s Too Strong o de nuevo en Ride Across The River se podía respirar ese ambiente teñido de pesar y remordimiento. Las canciones de amor tendían a empezar y terminar en decepción, con Knopfler quejándose al teléfono en la habitación de un sombrío hotel o repasando desconsoladamente el encuentro nocturno con alguien a quien acababa de conocer. De nuevo, como la portada, el álbum era predominantemente ‘azul’ en el tono. Brothers In Arms fue pronto célebre por sus más ligeros momentos, sobre todo por los demoledores éxitos de Money For Nothing y Walk Of Life. Ambos títulos gozan de curiosas y decisivas anécdotas tras la escenana que merecen ser contadas. La sarcástica oda de Knopfler al éxito musical, Money For Nothing, terminó con Sting cantando el pegajoso estribillo de ‘I want my MTV‘. El entonces líder de Police se encontraba de vacaciones muy cerquita de donde estaban grabando los Straits y recibió una invitación para colaborar en la canción, algo que le dio un toque muy especial a la canción. Walk Of Life estuvo a punto de no formar parte del álbum por culpa del co-productor Neil Dorfsman. Por fortuna, éste perdió en la votación para decidir si incluirla o no, asegurando así que un LP grabado con tanta variedad de tristeza, también contuviera una de las melodías mas festivas que Knopfler hubiera escrito nunca. No cabe duda de que el mundo encontró y sigue encontrando este paquete una mezcla irresistible.


Las canciones

A la hora de tener que elegir determinadas canciones para representar la capacidad de composición de Mark Knopfler, es cuando me doy cuenta de que ésta es la parte más difícil del artículo. Voy a intentar ser lo más justo posible, e intentaré abarcar toda la discografía.

Del primer álbum, escojo sin pensarlo Sultans Of Swing.
Fue el primer single que sacaron, el primer gran éxito que obtuvieron,
la canción con la que sin duda, conquistaron el mundo, definitivamente
la canción que más y más veces ha representado a Dire Straits.
Personalmente, me parece una de las mejores canciones del grupo, es sencillamente
una maravilla en la que Mark se luce con la guitarra como nunca…y como siempre.
Narra una de las
actuaciones de un grupo de música que recorre los pubs que se van encontrando
por las carreteras del sur de Inglaterra. Quién no recuerda ese final
apoteósico ‘Good night, now it`s time to go home?’ que
prepara el fantástico riff que Mark se inventa y con el que asombra al
mundo alargándolo hasta el infinito en ese directo del Alchemy.

Del segundo álbum, Communiqué , se pueden elegir
varias canciones. No podría pasar a otro disco sin coronar a Lady Writer,
a Angel Of Mercy o a Communiqué. Desde siempre, Lady Writer ha sido uno
de los himnos del grupo. Realmente asombra la facilidad con la que Mark despliega
sus habilidades en ese impresionante punteo al final de:

Just the way that her hair fell down around her face
Then I recall my fall from grace
Another time, another place

Otro de las banderas de Dire Straits ha sido, sin duda, Angel
Of Mercy, en la que Mark, metido dentro de la piel de un caballero medieval,
le pide cuentas a un ‘ángel’, refiriéndose, como no,
a una damisela:

Well there’s a Peter Pan moon, shepherd’s delight
I got the dragon at noon, yes and I won the fight
Now i want my reward in heaven tonight, just like you promised
Angel of mercy you’ll come to no harm
Angel of mercy, there’s no need for alarm
The knight in his armour wants a night in your arms
You know he’s honest

Angel of mercy, angel delight, give me my reward in heaven
tonight
And if I give up my sword, won’t you give me the right
Angel of mercy, give me heaven tonight
Well, if you cross your heart
And spit and swear upon the grave of your mother
You gotta get into it,
You gotta tell me that I’m more than a lover

Una nueva forma de expresar toda la poesía que hay dentro de la cabeza de un siempre romántico Knopfler.

Pero sobre todas estas canciones tengo que confesar que siento una aplastante debilidad por Portobello Belle. Para mí, Portobello Belle es, junto a Romeo And Juliet la canción más bella que Mark jamás haya escrito. Seguramente es mi preferida. Pero es que no sólo es la letra y la música en sí, sino cómo la interpretan, el calor que transmite la dulce voz de Mark, cómo engancha unas estrofas con otras, la oportuna trompeta que aparece al final, el suave piano que se engancha, la delicadeza con la que cambia el ritmo de la canción…es el conjunto lo que hace de esta canción una auténtica obra de arte. Os juro que no puedo escuchar esta canción sin sentir un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Nunca me cansaré de escucharla. Es increíble lo que una sencilla canción puede hacer sentir…en fin, deleitaros con un extracto de la letra dedicada a una Bella Donna:

She sees a man upon his back there
Escaping from a sack there
And bella donna lingers
Her gloves they got no fingers
Yeah, the blind man singing irish
He get his money in a tin dish
Just a corner serenader
Upon a time he could have made her, made her
Yeah, she thinks she’s tough
She ain’t no english rose
Ah, but the blind singer
He’s seen enough and he knows
Yes and do a song

About a long gone Irish girl
Ah but I got one for you Portobello Belle?
Oh, bella donna walks
Bella donna taking a stroll
But she don’t care about your window box
Or your button hole
Yes and she sing a song
about a long gone Irish girl
Ah but I got one for you Portobello Belle

Llega Making Movies, y siendo avaricioso elijo tres canciones. La primera de ellas es Tunnel Of Love. Qué puedo decir de esta canción que los seguidores de Dire Straits no hayan oído ya miles de veces. Mucha gente opina que es la mejor composición de Knopfler. Lo cierto es que es una canción muy fácil de oír pero bastante difícil de entender. Quizá por eso sea tan buena:

Getting crazy on the waltzers but it’s the life that
i choose
Sing about the sixblade sing about the switchback and a torture tattoo
And I been riding on a ghost train where the cars they scream and slam
And I don’t know where I’ll be tonight but I’d always tell you where I am
And the big wheel keep on turning neon burning up above
And I’m just high on the world
Come on and take a low ride with me girl
On the tunnel of love

Podrá parecer estúpido, pero hay veces que al final, justo cuando se van apagando losinstrumentos, y sólo queda la guitarra acompañando suavemente su nostálgica voz, Mark llega a transmitirme toda esa melancolía. Hace que, por un momento, la letra se adapte a mi propia vida, no sé cómo explicarlo,…es como si fuese yo mismo quien lo hubiera escrito… Lo cierto es que es una delicia de canción:

And girl it looks so pretty to me just like it always
did
Like the spanish city to me when we were kids
Oh girl it looks so pretty to me just like it always did
Like the spanish city to me when we were kids

Otra de las canciones que merecen ser recordadas es Solid Rock. Esta es una canción para oír en directo. Sí, sencillamente ha nacido para que la gente se lo pase bien en un concierto, para que la bailen, para que la canten. Es una de las pocas composiciones en las que Mark aparca su temperamento tranquilo para demostrar a su público que sabe hacer verdaderas canciones de rock, con rápidas baterías y sin escatimar eléctricas.

Pero si hay una canción que roza la perfección de entre todas las de la discografía de Dire Straits, esa es Romeo And Juliet . Ha sido llevada a los altares desde que brotó, ha sido coronada como la canción más romántica que jamás se ha escrito, pero lo más importante, ha sido capaz de hacer sentir a quien la escucha lo maravilloso que es estar enamorado de alguien. Hace un tiempo, un amigo mío que nunca había tenido realmente la posibilidad de apreciar la música de Dire Straits me dijo que con On Every Street no podía contener al menos una lágrima. Pues bien, yo le invito a él y a todos vosotros a que os dediquéis un momento de vuestro propio tiempo para escuchar esta canción. A que retengáis por un instante en vuestra mente a la persona con la qué más os gustaría estar y le ofrezcáis cada una de las frases, cada una de las palabras que tan dulcemente suspira Mark en este poema. No se qué más decir…a mí se me llenan los ojos de lágrimas sólo con la guitarra.

A lovestruck Romeo sings a streetsuss serenade Laying
everybody low with a lovesong that he made
Finds a convenient streetlight steps out of the shade
Says something like you and me babe how about it?
Juliet the dice were loaded from the start
And I bet and you exploded in my heart
And I forget I forget the movie song
When you gonna realise it was just that the time was wrong Juliet?
I can’t do the talk like they talk on tv
And I can’t do a love song like the way it’s meant to be I can’t do everything
but I’d do anything for you I can’t do anything except be in love with you
And all I do is miss you and the way we used to be
All I do is keep the beat and bad company
All I do is kiss you through the bars of a rhyme Julie I’d do the stars with
you any time
Juliet when we made love you used to cry
You said I love you like the stars above I’ll love you till I die
There’s a place for us you know the movie song When you gonna realise it was
just that the time was wrong Juliet?

Aún recuerdo el vídeo de la canción. De una manera absolutamente irónica (graciosa a propósito), un tipo marcando paquete (Romeo) y una llorosa fémina (Julieta) escenifican adapatándo cada uno de los versos de la canción a la actualidad de los años 80. La verdad es que la forma de andar del personaje masculino es para grabarlo. En cualquier caso, es con el vídeo con lo que mejor se puede entender la canción. Hay infinidad de aspectos irónicos de las canciones de Dire Straits que con el vídeo salen a al luz., y eso es algo maravilloso porque muchas veces te hace ver la cantidad de historias distintas que se pueden sacar de una misma letra.

Llegamos a Brothers In Arms, el mejor álbum del grupo en mi opinión. Es obvio que si este es mi disco preferido, tendría que escoger bastantes canciones. Optaré por comentar tres de las nueve de las que contiene. Por orden en el LP, cómo no, Money For Nothing. Ésta, probablemente, sí que es la canción más famosa, más recantada, más representativa y más alabada del grupo. Money for Nothing fue el tema que encumbró definitivamente a Mark y compañía al status de estrellas de rock. Aunque ya habían cubierto con creces sus propias expectativas, y ya habían sobrepasado el ecuador de su carrera, con este single, Brothers In Arms se convirtió en el disco de culto para los fans de Dire Straits. Y la verdad es que, visto lo que hay por ahí, no es para menos. La letra de la canción habla en un claro tono sarcástico acerca de las aspiraciones de dos instaladores de electrodomésticos. Ponen la MTV y sueñan con ser estrellas de rock. Dinero fácil, chicas gratis, ¿qué más se puede pedir? El vídeo se presentaba totalmente revolucionador, con giros de cámara por ordenador y muñecos en 3D incluidos. Pero, ¿acaso queda alguien en este planeta que no se haya rendido ante el legendario riff de guitarra de Money For Nothing? ¿Hay alguien en este mundo que se pueda resistir al irónico
estribillo entre Mark y Sting?

We gotta install microwave ovens
Custom kitchens deliveries
We gotta move these refrigerators
We gotta move these colour TV’s

Por
no hablar del principio. ¡Dios, qué principio! Es imposible que exista alguien capaz de negar la grandiosidad del inicio de Money For Nothing. Una mala descripción sería la siguiente. Se oye a Sting muy de fondo con el ‘I want my MTV’. Empiezan los pausados golpes secos de batería. Cada vez más y más golpes. Se percibe cómo se añade el suave teclado con la melodía. Cada vez todo más fuerte. De pronto, de entre el batahola de sonidos se puede comenzar a distinguir una guitarra eléctrica. Poco a poco la guitarra va ascendiendo, va escalando por encima de los demás instrumentos, mientras éstos también trepan hacia lo alto en una lucha hacia el espasmo final, hacia el culmen, hacia el orgasmo. Y de repente, todos los instrumentos se frenan y caen al vacío para rendirse ante la eléctrica de Mark, dando una auténtica lección de destreza, de habilidad, de técnica, de talento… Vaya, creo que lo voy a dejar ya. Esta canción siempre me ha fascinado demasiado.

La segunda es otra de las canciones que endiosó a Dire Straits, Walk Of Life. Como ya dije antes, esta canción contiene una de las melodías más alegres y divertidas que Mark haya escrito nunca. Ya nadie podrá olvidar ese legendario órgano, marca de la casa Clark & Fletcher, que tantos buenos momentos ha dado. El be-bop-a-lula habrá pasado ya por innumerables conciertos, pubs, y hasta karaokes de todo el mundo. Y es que Walk Of Life es una canción para disfrutarla a tope. Es de esas canciones que resultan perfectas para cantarlas cuando vas en coche, y te ha salido algo bien, cuando se acaban las clases y terminas los exámenes, o te vas de viaje, o has encontrado trabajo, o… cualquier cosa. Es una canción que, como bien se confirma en el vídeo, recuerda a partido de baseball o de fútbol americano; suena a fiesta americana por los cuatro costados. Quizá por eso tuvo tanto éxito en los USA. ¿Recordáis?:

Here comes Johnny singing oldies goldies
Be-Bop-A-Lula, Baby What I Say
Here comes Johnny singing I Gotta Woman Down in the tunnels, trying to make
it pay
He got the action, he got the motion
Yeah, the boy can play
Dedication devotion
Turning all the night time into the day
He do the song about the sweet lovin’ woman
He do the song about the knife
He do the walk, he do the walk of life

Y llegamos a la tercera y última canción de Brothers In Arms, cómo no, la propia Brothers In Arms. Cuando a no se quién se le ocurrió la idea de hacer una votación entre todos los amiguetes de Common People para sacar las mejores canciones de la historia de la música, ésta fue una de las que voté. Y quizá fue la canción por la que más seriamente voté. Y lo hice por que se lo merece. Sinceramente, Brothers In Arms es una de las canciones más sobrecogedoras que he escuchado en toda mi vida. Para mí, es la canción más idónea para llevarse la categoría y el reconocimiento a la mejor canción. Lo cierto es que me pongo a comparar cualquier canción de las que salieron como mejores, ya sea del tipo de música que sea, y elijo Brother In Arms con las orejas cerradas. Desde luego, sean cuales sean tus preferencias musicales, debes reconocer que esta canción tiene todas las cualidades para ser calificada como épica. Realmente esto sí es una verdadera composición, desde la ‘C’ mayúscula hasta la ‘N’ mayúscula. Y es que pocas son las canciones que yo conozco que tengan la capacidad de realismo que despide esta balada, porque si cierras los ojos y la escuchas detenidamente, casi puedes ver la silueta del soldado en lo alto de la colina, recortada ante una perfecta puesta de sol, con el rifle en ristre y exhausto tras la batalla. Pero poco a poco, a medida que se acerca la cámara al héroe, te das cuenta de que no hay ningún soldado, sino alguien totalmente distinto, y que lo que lleva en los brazos no es una ametralladora, sino una Stratocaster y que en vez de casco lleva una cinta en la frente. Parece que esté ahí, delante tuyo, entonando:

These mist covered mountains
Are a home now for me
But my home is the lowlands
And always will be
Some day you’ll return to
Your valleys and your farms
And you’ll no longer burn
To be brothers in arms
Through these fields of destruction
Baptism of fire I’ve watched all your suffering
As the battles raged higher
And though they did hurt me so bad In the fear and alarm

You did not desert me
My brothers in arms
There’s so many different worlds
So many different suns
And we have just one world
But we live in different ones
Now the sun’s gone to hell
And the moon’s riding high
Let me bid you farewell
Every man has to die
But it’s written in the starlight
And every line on your palm
We’re fools to make war
On our brothers in arms

Último disco de Dire Straits, On Every Street. Para terminar esta sección de canciones, debo decir que este disco es muy diferente a los que se han comentado anteriormente. Aunque parezca el típico tópico, desde el Brothers In Arms hasta On Every Street pasaron casi siete años, y eso se nota bastante, incluso en la voz de Mark, que aunque desde el principio ha tenido un tono de voz y una forma de cantar muy peculiar, aquí se puede notar una lucidez con muchos más años, más…sabia, digamos. La mayoría de las canciones del disco están marcadas por ese aroma característico que arrojan las composiciones de los artistas cuando ya tienen las suficientes canas como para no asustarse por nada. Se nota una producción mucho más curtida que en anteriores ocasiones, quizá por ser el primer disco de estudio (aparte recopilaciones) que sale en CD. Me gustaría poder recomendaros directamente On Every Street, pero me temo que para disfrutar de él al 100% vais a tener que oír antes bastante de lo anterior de Dire Straits. Quizá os parezca una tontería, pero es cierto, y ocurre con muchos de los iconos musicales, como con Bowie, Reed, Springsteen, Clapton, … incluso hasta con U2 o Depeche Mode. No se puede disfrutar a tope un nuevo disco de cualquiera de ellos si no se sabe cuál ha sido la evolución musical de cada uno, si no se conoce cómo han ido cambiando de estilo, cómo han progresado en sus sonidos, cómo afectan el tiempo y las nuevas tecnologías a las canciones… Por supuesto que es perfectamente oíble. Claro que cualquiera es capaz de apreciar un disco sin tener que estudiarse toda la discografía del grupo. Sólo digo que es ‘recomendable’ hacerlo si quieres sacar todo el jugo del nuevo disco de esa estrella musical de la que has oído muy poco.

La primera canción es Calling Elvis. Gomina, camerinos y marionetas. Primer single, símbolo del retorno a los escenarios del grupo, Calling Elvis despertó la curiosidad de los fans, no sólo por la trabajada melodía de guitarra, sino por su letra. La letra describe una ficticia llamada telefónica preguntando por Elvis, en la que dedica al ‘rey’ todos sus elogios y admiraciones:

Calling elvis - is anybody home
Calling elvis - I’m here all alone
Did he leave the building
Or can he come to the phone
Calling elvis - I’m here all alone
Well tell him I was calling just to wish him well
Let me leave my number - heartbreak hotel
Oh love me tender - baby dob’t be cruel
Return to sender - treat me like a fool
Why don’t you go get him - I’m his biggest fan
You gotta tell him - he’s still the man
Long distance baby - so far from home
Don’t you think maybe you could put him on

Cómo no, Mark se volvió a lucir en un sólo
de guitarra descendente a media canción que volvió a retumbar
en los tímpanos de cada uno de nosotros como si fuese la primera vez
que le oyéramos inventarse algo a sí.

La segunda elección es On Every Street , que le da nombre
al álbum. Este tema contiene dos partes bien diferenciadas. En la primera,
Mark nos emociona con una triste historia sobre el agonizante ánimo del
protagonista, que nos cuenta cómo el destino le niega el amor con una
mujer con la que no llega a reencontrarse.

There’s gotta be a record of you some place
You gotta be on somebody’s books
The lowdown - a picture of your face
Your injured looks
The sacred and profane
The pleasure and the pain
Somewhere your fingerprints remain concrete
And it’s your face I’m looking for on every street

La segunda parte, totalmente instrumental, hace que rememoremos la historia que acabamos de escuchar y que nos estremezcamos con la mezcla de guitarras que, predeciblemente, se propone ensordecer nuestras mentes y corazones. Y es precisamente esa inolvidable sinfonía la que hace de On Every Street una canción imprescindible, inevitable e inigualable.

Otra de las canciones que marcaron la vuelta del grupo fue The Bug. Coches, carreras, ganadores, motores, perdedores, … y sobretodo un ritmo vertiginoso, hicieron de este tema uno de los más destacados del álbum. Para qué decirlo, invita a cantarlo como el que más. Dos guitarras siguiendo el ritmo de una batería no demasiado sorprendentemente protagonista, y dejando a Mark el trabajo de mantener a flote una letra muy acorde con el sonido:

Well it’s a strange old game - you learn it slow
One step forward and it’s back to go
You’re standing on the throttle
You’re standing on the breaks In the groove ’til you make a mistake
Sometimes you’re the windshield
Sometimes you’re the bug
Sometimes it all comes together baby
Sometimes you’re a fool in love
Sometimes you’re the louisville slugger
Sometimes you’re the ball
Sometimes it all comes together baby
Sometimes you’re going to lose it all

De pronto, parón de las guitarras para dejar sola a la
batería y a Mark en un maravilloso:

One day you got the glory
One day you got none
One day you’re a diamond
And then you’re a stone
Everything can change In the blink of an eye
So let the good times roll
Before we say goodbye

No podría pasar sin recordar Heavy Fuel. Podría elegir auténticas joyas como Ticket To Heaven, You and Your Friend o Planet Of New Orleans, pero es que siento una extraña debilidad por esta canción. Unas guitarras exageradamente eléctricas y un hilarante Randy Quaid imitando a Mark hicieron de esta canción una de las más populares del álbum. Heavy Fuel es una canción potente, muy pegadiza y con una letra un pelín distinta a la que estamos acostumbrados, aunque como no, humor no le falta:

Last time I was sober, man I felt bad
Worst hangover that I ever had It took six hamburgers and scotch all night
Nicotine for breakfast just to put me right ‘cos if you wanna run cool
If you wanna run cool If you wanna run cool, you got to run
On heavy, heavy fuel ?
I don’t care if my liver is hanging by a thread
Don’t care if my doctor says I ought to be dead
When my ugly big car won’t climb this hill
I’ll write a suicide note on a hundred dollar bill
‘cos if you wanna run cool
If you wanna run cool
Yes if you wanna run cool, you got to run
On heavy, heavy fuel

Quizá la razón de mi predilección por Heavy Fuel sea precisamente esa. La energía y fuerza con la que te envuelve hace pensar que Dire Straits había vuelto para quedarse, que este no era el disco regalo de despedida. La pena es que sí lo fue.

Y por último, una canción que aprendí a apreciarla muy tarde, My Parties. Aparentemente, ésta no es más que otra canción del disco, pero con el tiempo te das cuenta de que no es así. No es un single, no es nada comercial, no es una canción para pincharla en la radio ni el bar, pero sin embargo es un tema muy especial. Contiene una de las letras más punzantes, sutiles, irónicas, y agudas que he oído y la instrumentación que utiliza la hace si cabe más exquisita. Y más aún contando con la ayuda de otro perfeccionista como es George Martín. Sustituyen las guitarras eléctricas por un bajo, una suave batería, un poco de teclado y sobretodo, unas exquisitas trompetas que suenan a auténtica delicia para un perfecto final de fiesta. Pensaba poner sólo el último párrafo, pero no creo que se deba separar del resto, así que os pongo la letra entera y así la podréis apreciar al completo.

Well this is my back yard - my back gate I hate to start
my parties late
Here’s the party cart - ain’t that great?
That ain’t the best part baby - just wait
That a genuine weathervane - it moves with the breeze
Portable hammok honey - who needs trees
It’s casual entertaining - we aim to please
At my parties
Check out the shingles - it’s brand new
Excuse me while I mingle - hi, how are you
Hey everybody - let me give you a toast
This one’s for me - the host with the most
It’s getting a trifle colder - step inside my home
That’s a brass toilet tissue holder with its own telephone
That’s a musical doorbell - it don’t ring,
I ain’t kiddin’ It plays america the beautiful and tie a yellow ribbon

Boy, this punch is a trip - it’s o.k. in my book
Here, take a sip - maybe a little heavy on the fruit
Ah, here comes the dip - you may kiss the cook
Let me show you honey - it’s easy - look
You take a fork and spike ‘em - say, did you try these?
So glad you like ‘em - the secret’s in the cheese
It’s casual entertaining - we aim to please
At my parties
Now don’t talk to me about the polar bear
Don’t talk to me about the ozone layer
Ain’t much of anything these days, even the air
They’re running out of rhinos - what do I care?
Let’s hear it for the dolphin - let’s hear it for the trees
Ain’t running out of nothing in my deep freeze
It’s casual entertaining - we aim to please
At my parties

Bueno, no sé si ésta retrospectiva habrá ayudado a alguien. Sinceramente espero que sí, aunque sólo sea para haceros recordar un poquito vuestros viejos tiempos o para obligaros a poner en el radiocassette esa cinta del grupo que teníais olvidada en la estantería. En cualquier caso, ahora que he terminado, tengo que decir que probablemente, si tuviera que hacer otra vez una selección de canciones, variaría considerablemente, porque entre tanto bueno donde elegir resulta muy difícil decidir cuáles son las mejores canciones de Dire Straits.


Una apreciación

Pocos han sido los grandes grupos que han alcanzado en los últimos 25 años una integridad en escena como Dire Straits. Muy pocos se han mantenido totalmente al margen del showbiz, y hacer lo que simpre han querido, tocar la música que más les gustaba, y hacerla llegar a la mayor cantidad de gente posible.

Cuando empezaron allá por 1977, Dire Straits cayó entre los cracks del momento. No tenían esa agresiva pose punk que la industria musical buscaba en los nuevos grupos. Ni siquiera tenían la propuesta de moda de que todo el mundo se lo tenía que pasar bien, estilo Dr. Feelgood. Es más, antes de salir a escena, Mark exigía a los ingenieros de sonido que mantuvieran el volumen moderado, para que el público pudiera hablar entre sí.

En un primer encuentro, la lacónica voz de Mark recordaba al estilo de Lou Reed o Bob Dylan, y la aparente exagerada facilidad con la que tocaba la guitarra, al mismo JJ Cale o a Barry Burton de los Amazing Rhythm Aces.

Cuando rompieron los records de ventas con Making Movies en EEUU, Jerry Wexler, productor de la Warner, dijo que ‘tendríamos que habernos levantado muy pronto por la mañana y trabajado extremadamente duro si hubiésemos querido que se dejase de vender - habría sido igualmente un éxito de ventas si sólo se hubiera podido comprar en tiendas de ultramarinos’.

Nunca se sabe por qué un artista sobrevive años mientras otros desaparecen, pero con Dire Straits no hay ni un mínimo hálito de duda. Mark Knopfler siempre ha tenido algo que decir, la mayoría de sus canciones hablan de algo concreto, aunque a menudo están contadas desde un punto de vista ‘inusual’. Cualquiera que escuche sus canciones ha de buscar el significado de las letras, ya que él no te lo pone precisamente delante de las narices pero, hacedme caso, merece la pena el esfuerzo. Según Mark: ‘El área de la creación le juega al compositor todo tipo de trampas. Puede hacerle creer que es más fácil de lo que en realidad es; puede convencerle de que algo está funcionando cuando no lo está haciendo; y puede hacerle pensar que no está funcionando cuando en realidad sí lo está haciendo.’

Mark Knopfler parecía ser el hombre más competente del mundo. Los álbumes que escribía y producía para su banda vendían millones de copias, gracias al atractivo basado en la voz de Knopfler, en la guitarra de Knopfler y en las canciones de Knopfler. Su guitarra, elocuente y llena de una extraña aflicción, han hecho de él un músico tremendamente popular, y eso le ha servido para llenar estadios de los cinco continentes, como en la gira del 85-86, donde estuvieron doce meses seguidos dando la vuelta al mundo concierto tras concierto.

Knopfler tenía tanto control de su futuro como cualquier otro artista, sólo que la en ocasiones arrogante autoconfianza que reinaba en otros músicos, a él se la cortaba una cierta tendencia a la autodesaprobación. No importa hasta dónde le quieran encumbrar como un dios de la guitarra, él seguirá diciendo que es un tipo normal aún aprendiendo su oficio. No importa cuántos millones de fans gane, el seguirá mostrando una profunda disconformidad con el hecho de considerar a las estrellas de rock como héroes.

Mark ha sido siempre un intruso por herencia y temperamento. Las primeras canciones de Knopfler salían desde la voz de observadores que no se inmiscuía en las escenas que describía. En temas como Portobello Road, Follow Me Home, Wild West End, Skateaway o Eastbound Train, Knopfler describía a una mujer por la que se sentía atraído y se imaginaba lo que le diría. Pero nunca se llevaba a cabo un contacto real.

Cuando en 1979 se decidió a emprender la aventura, y le dijo al resto del grupo lo que pensaba hacer, dirigir el grupo a su manera, hacer el trabajo duro, y tomar las decisiones, dos de los tres otros componentes del grupo se marcharon. Esta actitud autoritaria se ve reflejada también en muchas de sus canciones.

Por ejemplo, en Expresso Love, Solid Rock o Tunnel Of Love se aprecia perfectamente cómo su voz se instala en el centro de las situaciones que describe, cómo se transforma en el centro de atención, en el verdadero catalizador de sus canciones. No le costó asumir poco después una voz de novelista, escribiendo sobre personajes en primera persona. Se convirtió en un soldado moribundo en Brothers In Arms, en un detective en Private Investigations, en un criminal de guerra nazi en The Man’s Too Strong, en un dependiente soñador en Money For Nothing…

Pero si hay algo que es absolutamente necesario resaltar es que mucho del perfeccionismo que había nacido en Knopfler era consecuencia de una ligera apreciación. Al igual que Jimmy Hendrix, Mark Knopfler se dio cuenta de que, por ejemplo, tanto Bob Dylan como Van Morrison tenían una técnica instrumental ciertamente limitada, pero aún así eran capaces de crear unos mundos mucho más ricos que los llamados ‘perfeccionistas’. Por esto Knopfler emergió como una figura especial, como un hombre en el que se habían juntado las dos cosas: un don prodigioso con las manos y un talento inconmensurable con la cabeza.

Miguel

galo
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¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. importados de haloscan,

    Tratandose de esta gente yo habria dejado el titulo del disco en: “Tan simple…” Qué se puede esperar de un grupo que solo transmite babas infantiloides en todas sus canciones?
    Ciber-Rumbero | 23.02.06 - 10:11 pm | #

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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