Ego:tRip / Secretly Red
Tengo una pila de discos que nos han enviado de distintas discográficas
pendientes de comentar, empieza a darme cargo de conciencia. La mayoría
de ellos, aunque por lo general están bien, no me inspiran demasiadas
ganas de escribir aunque hay algunos que me llaman desde la pila de CDs. Escúchame,
escúchame - dicen. Es algo que también mi madre me implora muy
a menudo así como con ansias de comunicación maternofilial de
modo que no suelo hacer mucho caso. Cuando se lo hago resulta que no se me ocurre
nada que decir, así que así andamos.
Hoy estaba solo en casa y he vuelto a oir el murmullo - escúchame,
escúchame - mi madre no podía ser así que sólo
quedaban dos candidatoa: los CDs o una polilla que ha dejado de serlo tras ser
devorada por el gato.En resumen, que aquí me tienen. Me ha dado por poner
el disco y esta vez me ha acordado de uno de los últimos discos que he
comentado por aquí, If you forget me de los Devics.
Ego:tRip tiene un importante punto en común con ellos,
ese sonido que la la hoja de promo llama retro, música de penumbra y
lámparas raquíticas en mesitas redondas.
Partiendo de ahí ego:tRip presta más
atención a variantes electrónicas que pueden acercarles a Portishead
y algunos momentos escogidos de los Cardigans o Saint
Etienne, en cuanto a referencias más cercanas y otras cosas
que dicen que se llaman lounge y trip-hop que yo no tengo ni zorra idea de qué
son, pero me fío porque yo tengo fe en la gente y si me dicen algo no
tengo por qué dudar. Supongo que sería la vertiente relajada que
predomina en el disco, música cálida y ambiental, minimalista
(donde destaca la instrumental Sentimental Souvenir) que contrasta
sin desentonar con momentos tensos que llegan a ser opresivos en los primeros
cortes (Satellites, Stupid Hero, The
Kiss).
Indudablemente no se trata de un disco con tanto ‘potencial’
como la gran mayoría de los que se están publicando en los últimos
tiempos por aquí, pero es una de sus grandes ventajas, y es precisamente
por eso por lo que me apetecía hablar de él. No es el enésimo
disco de post-brit-pop-nacional (así que olvídate de él
si te resulta aburrido no encontrar complacientes melodías y guitarras)
ni resulta nada fácil encajarlo en la historia ésa del post-rock
que afortunadamente empieza a remitir, es la razón de que resulte interesante,
que desde los primeros cortes den ganas de escucharlo, de ver adónde
lleva. Y merece la pena dejarse llevar de la tensión de las primeras
canciones a la delicadeza de la segunda mitad. Deja ganas de repetir, pruébenlo.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
