Electric Six / Fire
No sé si se trata de un problema de terminologÃa, esnobismo,
crisis moral y ética o qué, pero el caso es que estoy empezando
a cargarme con un prejuicio ‘bah, seguro que es otra mediocridad‘
que aplico a todo disco nuevo que cae en mis manos, y me está volviendo
un gilipollas. Me ha pasado con Electric Six y me está
pasando con decenas de discos porque yo particularmente cuando leo que un disco
es fantástico, definitivo, renovador, embajador temporal, recreador,
pues me hago una idea que resulta no tiene mucho que ver con la que me queda
después de escucharlo. No lo dudo, la culpa es mÃa por creérmelo,
pero qué le vamos a hacer, uno es limpio de corazón y confÃa
en el prójimo.
El asunto está en que las cosas no encajan. Si lo que hablan medios
y público de decenas de grupos y discos estuviera mÃnimamente
ajustado a la realidad tendrÃamos cientos de cds que encogerÃan
corazones y quedarÃan desgastados en pocos años tras pasar repetidamente
por nuestros reproductores. Y no es asÃ, ni mucho menos. Un inmenso porcentaje
de los discos que se producen actualmente funcionan durante un mes, dos, tres,
y de ahà a la estanterÃa a coger polvo, ni eso, al tambor de CD-Rs.
Se confunde la terminologÃa. Que salen canciones e incluso discos de
lo más resultones es indudable, es más, salen a patadas. Te gustan,
está claro, funcionan una temporada. Pero ahà se quedan, en el
resultón. No tengo demasiado miedo de afirmar que dentro de diez años
ni nos acordaremos del noventa y pico por ciento de grupos que ahora hacemos
pasar por fantásticos totalmente convencidos de ello. Nos pasará
como a nuestros padres, que de pronto sale una canción antigua en la
radio y se ponen tontos. A mi madre le da por pedirme que le baje canciones
‘de cuando era joven’. Le bajas el recopilatorio de turno, se lo pone
tres veces y adiós. Es más por sentimentalismo que por otra cosa,
como cuando sale Carmen Sevilla en blanco y negro anunciando electrodomésticos,
qué emoción, la de años que hace de esto.
Pues eso, como yo soy muy guay pues ando cogiendo cada vez más manÃa
y prejuicios contra las cosas actuales, porque llevo año y pico decepción
tras decepción. Les pondré un ejemplo: a estas alturas me niego
a escuchar el último disco de Deluxe sólo por
cómo habla la gente de él. Qué pesados son. Y fÃjense
que el primero me gustó bastante (ahora caigo que no lo he vuelto a escuchar
desde que lo compré, ¿ven lo que les digo? te gusta, pero ahÃ
se queda). Es que me niego en redondo, porque sé que según lo
ponga todo lo bien que pueda estar no tendrá absolutamente nada que ver
con lo que, quieras o no, te resuena en la cabeza.
Electric Six son otro grupo más. Otra flojez que,
a lo sumo, aguanta un mes en el CD con sus canciones demasiado parecidas, demasiado
limitadas, pero eso sÃ, muy resultonas con Danger: high voltage
como estandarte. Muy de fiesta veraniega en la que te lo pasas bomba
con música muy resultona, gente muy resultona y conversaciones muy resultonas
de las que no quedará el menor recuerdo a los tres dÃas. Me lo
pasé bien. Hablé con nosequién, bailamos nosequé
y me pillé una buena. Aprovechando que es verano te pones a este Tom
Jones electrificado ochenta veces seguidas, animas el veranito y a otra cosa,
mariposa, porque no da para más. Ni te volverás a acordar de él,
es la virtud de las cosas resultonas, la inmediatez. Fuera de eso.. poco.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
