Electric Soft Parade / Holes in the wall

Todo empezó con Oscar abriéndonos
su diario adolescente (de esos con tapas de ositos y un absurdo
candadido para custodiar confesiones puberescentes) relatándonos
cómo fueron los años en que Oasis ponía
banda sonora a sus primeros brotes de vello axilar.

A Pepo debió entrarle envidia y convierte
su último artículo, que debiera ser una sesuda
crítica musical a la altura de una web de pro como
es Common People, en un folletín testimonial
propio de un talk show vespertino al uso. Miguel está
ocupado pero en cualquier momento nos desvelará sus
más ocultos secretos u anhelos (créanme, son
jugosos). Como aperitivo me va a tocar a mí continuar
la racha.

Quién
de ustedes no se ha soprendido en la ducha cubierto de Sanex
imitando poses de Jarvis Cocker. Cuántas veces has
probado a colocarte la guitarra de tu primo a la altura de
las rodillas porque tienes un poster idéntico de Dave
Grohl
. ¿Te atreves a negar que en tu disco duro
escondes grabaciones caseras en las que tú y tus amigos,
armados con una guitarra impúdica y una pandereta de
las navidades del 84, emuláis a Starsailor?
Pues bueno, yo sólo soy inocente de una de ellas (haz
el favor de apartar mi desnudo enjabonado de tu mente pútrida).

Poco más o menos es lo que debían
hacer los hermanos White mientras soñaban con verse
un día sobre un escenario escogiendo objeto sexual
de entre un mar de gruppies. Electric Soft Parade son
dos tipos normales y corrientes de 17 y 19 años que
han conseguido algo con lo que muchos sueñan; hacer
música como la que firman los grupos cuyos discos pueblan
sus estanterías. No es una novedad, desde luego, pero
la diferencia, la sorpresa está en que Electric
Soft Parade
no sólo no se limitan a sonar como
uno o dos ídolos sino que hacen de Holes in the
wall
una batidora en la que caben lo mejorcito de todos
los grandes del XX-pop (indie, brit, power..). Y encima lo
hacen bien. El resultado es un disco tremendo, melodías
sobresalientes, guitarras electrizantes, electrónica
justa pero sabiamente empleada. Todo.

Holes
in the wall
hierve de melodías prácticamente
perfectas que poco tienen que envidiar a Teenage Fanclub,
guitarrazos en estado puro dignas de los mismos Ash,
estribillos pegadizos que se cuentan por canciones, guiños
a Beck (there is a silence) o al más
inspirado Graham Coxon en los últimos trabajos
de Blur , pero no son canciones que se limiten a jugar
con el estilo de zutanito, constantemente entran y salen nombres
hasta formar un conjunto que, realmente, suena a todo lo que
llevas escuchando los diez últimos años. Y no
hay más que mirar la entusiastas críticas que
han aparecido. Empty at the end por ejemplo es Supergrass
para unos y Blur para otros, leerás nombres
como Gay Dad, Oasis, Starsailor, Silverchair,
Terrorvision, Shed Seven, Teenage Fanclub,
Supernatural, Rialto, Radiohead, Grandaddy,
Boo Radleys, Six by Seven, Richard Ashcroft,
Super Furry Animals, Geneva, Air, y podría
seguir.

Dos teenagers con cuatro maquinitas en su casa han grabado un
disco mirando de reojo los posters de su cuarto y han superado los últimos
trabajos de muchos de ellos. Lo que me recuerda que lo mismo esa aberración
de Pepo en plan Dandy Warhols que escondo en mi ordenador podría
tener posiblidades.. Voy a llamar a la Virgin, tú baja a la tienda compra
Holes in the Wall. Ahora.

galo
secciones » discos
etiquetas » Sin etiquetas
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

PARA SERVIRLE
 
 
  • Nomine sus discos favoritos de 2008. La eliminatoria comienza el 1 de diciembre. (detalles)
  •  
  •  
NOVEDADES
RELACIONADOS
ESPECIALES