Élena / Porelamordedios
Existe una diferencia entre los grupos que nos gustan. Todos tenemos una buena cantidad de discos que nos parecen magníficos. Sería difícil hacer una lista de los diez grupos que más nos gustan. Sin embargo los dos o tres primeros puestos estarían bastante claros. Creo que hay algunos grupos que aparte de ser mejores o peores nos gustan de una forma distinta a los demás. Estos grupos ‘especiales’ lo son en la medida en que consiguen expresar nuestros sentimientos. Esa magnífica sensación de sentir salir de dos cajas de madera lo que pensabas sólo estaba dentro
de tí, son pocos los grupos que consiguen hacerlo. En mi primer contacto con Élena, dejando de lado el hecho de encontrarse a dos metros escasos de esa Diosa Vestal que es Helena, tuvo bastante que ver lo de encontrarse una tarde invernal de domingo con un humor algo canino con un grupo que suena como Élena.
Porelamordedios es el primer LP de estos cinco catalanes que vienen con referencias tan prometedoras como Cocteau Twins, The Cure o My Bloody Valentine bajo el brazo. La cabeza audible del proyecto es Raúl Fernández si bien visiblemente
(lo siento Raúl) no puede uno apartar la vista de Helena, quien un mes después no ha contestado a mi petición
de mano. Lo entiendo: timidez.
El disco se abre con cuatro canciones de auténtico lujo, Pure, Mate, Silent y Km
103. Desde el principio se adivina la intención de Élena. La voz es un instrumento más, las guitarras omnipresentes, en ocasiones rabiosas, afiladas, otras veces tímidos punteos, protagonistas siempre sobre sonidos atmosféricos, ambientales, tristes, dulces gracias a la tímida Helena, perdida en un bosque oscuro, empapada por una lluvia fina, afilada. Ritmos, bajos que recuerdan en ocasiones los paisajes oscuros de The Cure. Siempre en un
tremendo ejercicio de melancolía del que no intentan escapar hasta el final de Km. 103. Parece existir la esperanza, un rayo de sol parece colarse entre las nubes.
Julio Alberto rompe el tono de las anteriores, entra la trompeta de Dan Possen y aunque Helena sigue triste parece tener más vida, más fuerza. La voz (en ésta colabora Raúl) gana protagonismo. Baja la intensidad en la ruidosa y atmosférica Satan Kingsize, amenazando con volver a la crudeza de los primeros cortes. No Pattern se entrega a los delirios de guitarra, esta vez la melancolía de Helena desaparece tras la rabia de las guitarras aullando entre sus propios ecos. Breve Antes con la voz de Raúl sobre una casi imperceptible Helena, precediendo a These Days, parece contenta y uno no puede menos que alegrarse mientras dure el espejismo. Llega la tremenda cuasi-instrumental Nadie Pero Mar cerrando el disco. Un crescendo de guitarras crujiendo con una deliciosa melodía.
Si hay que poner un defecto a Porelamordedios es mantener la misma línea durante prácticamente todo el disco, dejando de lado las pequeñas excepciones que suponen These Days o Julio Alberto. No hay salidas de tono, no hay grandes variaciones. No quiero decir que las canciones sean iguales pero sí es un disco muy homogéneo. Para quien le gusten 10 canciones llenas de delicadeza, melancolía y ambientes muy bien creados ésto no será ningún obstáculo. Los demás no pasarán tardes escuchándoles, pero no deben perderse algunas escuchas de esta verdadera joya nacional que se cuela, seguro, entre lo mejor del año.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
