Ellos - Qué fue de ellos

galo el 30 Junio 2008, 10:49 - en discos

Que sí hombre, Ellos tienen disco nuevo. Vale, es probable que ya se haya enterado todo el mundo y lo que pasa es que nadie les está haciendo ni puto caso. No podemos culparles. Los problemas del disco empiezan, desde luego, por un título que supone asumir la categoría de esas reliquias entrañables de la cultura popular a las que un día un día por hacer la gracia se intenta rescatar del pantano del olvido eterno y lo que sale del fango es un monigote deforme con un rictus sonriente de estupor y miseria. Qué fue de Los Pecos. Qué fue de Karina. El “Qué fue de” no es sino el preludio de un amargo “Hay que ver, lo que hacen los años”. Derrotismo absurdo en este caso porque aunque haya pasado un lustro sin noticias suyas ni yo ni nadie con un mínimo Criterio ha olvidado a Ellos desde que debutaron con el inmenso Lo tuyo no tiene nombre que es uno de los discos de cabecera del Comité Directivo de este sagrado medio y coño, una de las grandes hazañas del pop español. Superamos el escollo del título para darnos de bruces con la seriedad, el tremendismo de Esto no es un adiós, una introducción instrumental de prestad atención chavales que esto es importante, que somos los mismos de siempre pero algo trascendental detrás del frívolo desenfado que nos caracteriza. Tendrá eco en la última, He vuelto, una de estas baladas melancólicas, meditativas, con un piano que repite la tradicional secuencia de acordes “plan plan plon plan plin-plan” y un violín susurrando en el fondo. La letra, “He vuelto, he vuelto, no estaba muerto“. Joder Guille, ¿te suena lo de excusa non petita, acussatio manifiesta?

Ellos tenían tres grandes virtudes. Las letras de GuilleMostaza, las guitarras exuberantes de SantiCapote, una música divertida, frenética, contagiosa y apasionante. De todas apenas quedan las ruinas.

Las letras. En general simplonas y sin ingenio. Hablan de lo mismo de siempre, rupturas aliviadas con alcohol y fiestas, rencores aliviados con ilusiones nuevas y emancipación sentimental que no es tan real como parece, y alguna pataleta egocéntrica (la sombra de Morrissey es alargada). Lo que falla no son los temas, sino la forma. La eterna letanía del chico pobre pero despierto se lleva a la chica del chico rico y tonto transcurre en El anillo con punzadas tipo “Hay noches que soy yo el que ocupa tu sillón” o “Y descorchamos tu vino” y lo de “Caes bien o eso creo yo, el prototipo del perfecto ganador, hueles bien, te haces la raya a un lado y vas en plan espor.” ha sido lo único desde hace diez años que ha conseguido recordarme a Hombres G, que metidos en este contexto Pet Shop Boys por vía Fangoria resulta un engendro antinatural. Paso de ti: “Paso de ti, paso de ti, déjame en paz que no quiero nada de ti. Ole por mi, ole por mi, ole por Dios, ya me he librado de ti.” Todo el mundo está en contra: “Vienen a humillarme, descalificarme, vienen todos juntos, eso sí que tiene arte (?). Todo el mundo está en contra de mi, en contra mía (x500).” (¿Profetizaban así la recepción del disco?) La debacle es Berta: “Berta ha tenido un niño, aunque no llegue a fin de mes. Se ha quedado colgada, no le da para el alquiler. Cómo lo vas a pagar. Cómo lo vas a querer. Cómo lo vas a educar.” Y va a peor. Es una suerte que el indie-pop español tenga a Sidonie y Lori Meyers con sus últimos discos para hacer pequeña cualquier infamia, pero no conviene acercarse tanto. La buena es Si me vas a dejar, que suena a La Canción Pop de Todos Los Discos de Los Planetas y es una de las pocas con sangre en las guitarras. El estribillo “Si me vas a dejar haz que yo al menos no me entere. Si me vas a contar algo tan deprimente búscate otra excusa pero miente.” Si es que no hace falta más coño, ¿era tan difícil?

Las guitarras. Lo malo es que no hay casi nada que decir de ellas, y esto en Ellos es una pérdida desastrosa. En Lo tuyo no tiene nombre casi todas las canciones estaban cosidas con las guitarras de SantiCapote, pegaban descargas bestiales (Tú primero, Esto no está mal..) y era un auténtico gustazo seguir sus melodías, recuerdo lo impresionante que eran directo cuando conseguías dejar de saltar como un energúmeno. Aquí quedan relegadas a acompañamiento de canción de radiofórmula y llegan al extremo de embellecer acordes esa filigrana de meñique que hacemos los inútiles con gran excitación al tercer día de practicar el acorde de RE. Hay destellos aislados, algún solo, algún guitarrazo, nada más.

La música divertida, frenética, contagiosa y apasionante. Lo dejamos en música. Poco hay que explicar en cuanto al sabotaje anímico del principio y final del disco, pero en el resto no hay ni una canción con energía ni capacidad de generarla. Algunas por malas, como Berta. Otras porque el pop electrónico nacional, con su amaneramiento endémico, tiende cuando habla de aquellos temas de revancha sentimental, de me has dejado pero te vas a pudrir sin mi y me voy de fiesta etc., a adoptar un girl power travestido que queda bastante ridículo. Paso de ti es un ejemplo. Otras por.. surrealistas. La letra de Nada más puro dice: “Sale más barato que el teatro y llevarte a cenar, mm, o invitarte a cinco copas para que me des tu ropa” y concluye que “nunca ha habido nada en el mundo más puro, nunca ha habido nada en el mundo que me ha hecho sentir tan seguro [..] un poquito para ti otro para mí [..] acabo de descubrir que esta fiesta está hecha para mi” y así leído seguro que ustedes sospechan alguna picardía de doble sentido para berrear en su antro favorito, pero cantado en medio de un coro fraternal la cuya única lectura posible es de anuncio de la Conferencia Episcopal para fomento del matrimonio entre la juventud da un mal rollo increíble. Y por último, los aspirantes a hit pinchan en fila india. Lo dejas o lo tomas porque la canta un nudo en la garganta, ahogado, inseguro, con la voz temblequeante de tímido patológico, y más que subirse a una silla a cantar a voces con él lo que dan ganas es de abrazarle y de que solloce en tu regazo. Otras porque van cortas de revoluciones, Todo el mundo está en contra, El anillo, y cuando las tienen, como No te enamores o Era de verdad, las traban con frenazos constantes. De resistir alguna, Lejos de lo perfecto y Si me vas a dejar.

En efecto, hay que ver lo que hacen los años.

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
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