Ezra Furman & The Harpoons – Barcelona 25.9.2009

Ezra Furman and the Harpoons, Barcelona 25-9-2009Recuerden deshacerse de cualquier resumen de mejores conciertos de 2009 que no destaque el de Ezra Furman & the Harpoons en La 2, o la Nitsa, o el Apolo de abajo, o como coño se llame la sala ésta, el veinticinco de septiembre. Todo lo que puedan imaginar estuvo extraordinario. Nativos de Chicago, Illinois, son una banda de dormitorio de colegio mayor que editó su primer disco, Beat Beat Beat, en 2006, y desde entonces acumula otros dos largos, una deportación del Reino Unido y un lento pero firme incremento de popularidad que en nuestro país consolidaron con un concierto en el último Primavera Sound que nos perdimos por motivos ya imposibles de recordar. Hacen un folk frenético pero atento a los detalles, se ocupan de ellos los Harpoons, formación de rock estándar, de presencia sobria, amena y habilidad notable (un tipo a la izquierda del escenario hacía gestos de idolatría al guitarrista al concluir ciertos solos), pero quien tira del conjunto es el yogurín de veinte primaveras Ezra Furman, una de esas personalidades tímidas y reprimidas que necesita la ceguera de los focos para desahogarse extraviado en las canciones, alzando las cejas en esas frases de importancia secreta y usando la garganta como chivo expiatorio de su cobardía, su inseguridad, sus complejos, su indefensión. Era tal su energía que cuando el bajista cantó media canción daban ganas de arrancarte un brazo y tirárselo, que la sala hirvió por necesidad, que poco a poco, al abrir los ojos, fue viendo un panorama de esos que ninguno podemos entender del todo pero imaginamos, y sólo a veces nos es dado leer en la ilusión del rostro de un artista que jadea mirando a un auditorio rendido, y tropieza y duda, tan reacio a dar por concluida una noche memorable como el público a dejarle bajar del escenario. Desde la primera, que fue I Wanna be a Ship y tocó solo por petición de un anónimo aficionado, el concierto ganó fuerza canción a canción, el público se apoderaba de los estribillos con escucharlos una vez, Ezra solía predecir qué iba a gustarnos más, explicarnos su génesis. Take Off Your Sunglasses tuvo contundencia y recepción de himno, y como todo himno enardeció al público más lerdo. Una versión de Daniel Johnston, Walking the Cow fue magnífica, pero debemos lo más agradable de la noche a las amenas intervenciones, en todas y cada una de las pausas, de una simpática cuadrilla de estudiantes súper súper pedo situados en el centro de la primera fila ladrando “Kirsten Dunst, Kirsten Dunst”, o para ser precisos, “JISTEN DAAAAAAAAANGGGGGST, JISTEN DAAAAAAAAAUNGGGGGST” por lo cual entendí (pareciéndome improbable que la actriz aguardase a la banda en el camerino y quisieran atraerla fuera con tan poderoso reclamo) que Ezra contaba en su repertorio con una serenata de amor. Tal era el caso, como confirmó la Becaria. Su primer single, que dio a conocer hace dos años con un vídeo casero cantado en tales condiciones que prefirió reemplazarlo por otra versión descrita así: “Ezra sings his song about Kirsten Dunst. But not in a creepy way”. Fue el segundo bis, que cantó solo, con guitarra acústica, y cosechó la tercera ovación. Fueron pocas.

galo (03/10/2009)
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

NOVEDADES
ARTÍCULOS RELACIONADOS
SERVICIO PÚBLICO
ESPECIALES