FIB 2005 (domingo)
Lori Meyers comenzaron el último dÃa de festival con un buen concierto en el que se disfrutaron las canciones de Viaje de estudios, un debut que a la vista de cómo respondÃa el público nos ha gustado mucho a muchos.
Sr. Chinarro volvió acompañado por la pesadÃsima Meritxel, una petarda que lo único que aporta a los conciertos es una colección de poses de catálogo de bañadores del DÃa y cuatro coros mal puestos. Pero un concierto de Antonio Luque no está completo sin bizarrazas y las tuvimos con un energúmeno gafotas que transitó en cosa de tres canciones de la pasión más desbordante a una airada indignación y la emprendió a voces con el oráculo, al que espetó el rotundo calificativo de â??vendidoâ??. No sabemos cuál era la reivindicación de este joven pero lo cierto es que venció la bilis y se largó a mitad de haciendo el gesto universal de â??Anda yaâ??. Lanzamos un llamamiento al ciberespacio: escrÃbenos, joven indignado, CommonPeopleMusic.com quiere conocer el porqué de tu ira.
The Wedding Present me volvieron a dejar asà asÃ. Que sÃ, que el disco es grande, que tocan bien, que todo, pero que a mi esto no me remueve nada por dentro. Me encuentro después con un joven bañado por una cascada de rizos se lió a pegar brincos haciendo ocasionales paradas en un teclado con una energÃa que el público no estaba del todo dispuesto a compartir a esas horas de la tarde. Eran Hot Hot Heat y sin que vayamos a recordar su concierto en el lecho de muerte pues estuvieron bastante apropiados, grandes con sus cuatro hits, bien con el resto.
Me sorprendió el fervor popular en la espera de Nick Cave & The Bad Seeds porque durante el año no se ve tantÃsima pasión por él pero irrumpió en el escenario como una locomotora hizo irrelevante la cuestión. Yo no soy un gran fan suyo asà que lo tenÃa difÃcil para quitar el puesto Dinosaur Jr. y The Cure pero hizo un concierto brutal que se llevó una ovación como se han visto pocas en el festival y fue el mejor del año para muchos. Que vuelva cuando quiera.
No voy a decir que el concierto de Oasis fuera lo más esperado del festival pero estaba cerca, y no sólo para el casi cincuenta por ciento de público guiri. Se notaban ganas por el espectáculo y muchos estábamos allà para enmendar la oportunidad que perdimos de verlos hace años en su mejor momento aunque ahora les tengamos atravesados en el gaznate.
Saltaron a escena sin demasiado retraso tras una introducción orquestal en plan â??preparáos, que viene el rockâ?? y se dedicaron a rellenar la hora y pico con los éxitos de sus dos primeros discos. Fueron las que hicieron brotar brazos de esa enorme alfombra de treinta y dos mil personas que permanecÃa inmóvil con sus nuevas canciones, excepción hecha del bloque central de fanáticos adolescentes y británicos beodos para los que tanto vale Wonderwall como Paquito el Chocolatero siempre y cuando canten sus Ãdolos.
La autoproclamada â??mejor banda del planetaâ?? no se atrevió siquiera a tocar una sola canción de su tercer, cuarto y quinto disco, y añadió tres o cuatro del nuevo casi por compromiso. Demostraron ser un grupo fósil cuya única manera de mantener el tipo en el escenario es plantarse ante un ejército de fans incondicionales y hacer el ridÃculo con el numerito de los hermanitos peleones. Es justo decir que Liam no aportó más que desgana y afonÃa y el concierto sólo se sostuvo por la competencia de su hermano.
Supongo que en cosas asà se ven las diferencias entre un grupo mÃtico y un grupo con dos discos mÃticos. Tomen como ejemplo a The Cure, un grupo con un repertorio de himnos que deja al de Oasis al nivel de un cancionero de campamento y pese a todo los ignoran dando un repaso a su carrera con canciones igual de monumentales, sin esconder sus achaques y resabiados como diablos pero en conciertos impecables, sobrecogedores, que rinden a 30.000 personas dos minutos después de saltar a escena. Tomen como ejemplo aquel enorme concierto de Radiohead, pudiendo poner Benicà ssim a sus pies con canciones como Creep se permiten el lujo de descartarlas y dar un concierto, y espectáculo, como el que todos tenemos grabado en la memoria.
Kasabian merecieron lo mismo que Hot Hot Heat aunque se notó que el disco de los primeros es bastante mejor y tocaban en horas mucho más apropiadas. La parroquia inglesa arrastró el entusiasmo de Oasis y los demás lo pasamos bien.
El panorama de camisetas evolucionó este año a peor. Mucho orgullo nacional británico. Auténtico boom de neo alternativos, gente que sÃ, son alternativos, pero se acaban de apuntar y no les ha dado tiempo a comprarse un vestuario en condiciones asà que han pasado por el Pull & Bear y han hecho lo que han podido, que es poco, malo y a todas luces insuficiente. Los pantalones en colores pastel y camisetas XDYE, definitivamente, no pegan en estos ambientes. El minibolso masculino debajo del sobaco, tampoco. Muy celebrado el estilo “vale, esto está bien pero el Chimpún Rock de Villabajo es mejor”. Muchos lucieron camisetas del Primavera Sound pero otros eligieron festivales alemanes, polacos o kurdos, porque para festivaleros, ellos. En la clásica categorÃa de grupos fatal la reivindicación de Chemical Brothers (como si no los hubiéramos visto nunca), bien por Cure (excepto el viernes, claro) REM (a ver si vienen de una vez), Nirvana (tampoco estarÃan de más, por pedir..) y T-Rex. Lo de Joy Division me parece que llega tarde y mal, no hacÃa falta esperar a la ola de revival para reivindicarlos. Sobre la camiseta de los Los Ronaldos no sé qué pensar.
Uno va a un festival y ¿qué es lo mejor que se le ocurre? ¿Ver conciertos y emborracharse? ¡No hombre! Restregarse por la cara una maquinilla de afeitar roñosa que lleva rebañados los sudores de quinientos subnormales. ¡Es gratis! ¡Y te dan un flyer!
Fad Gadget
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Los Directivos Por Amor y JerarquÃa
¡Pelea!
Faraday 2010 

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