FIB 2005 (sábado)

¿Cuál es el porcentaje de gordas con pase VIP? Intenté abstraerme del martilleo de los bongos meditando sobre éste y otros enigmas tumbado en la oscuridad junto a la primera tienda que me había resultado familiar al llegar al camping. Una como en forma de iglú. Cuando me aburrí hice por asearme pero los urinarios habían dicho basta y regurgitaban indigestiones con verdadera profusión. Desistí y puse rumbo a la cita periodística de la mañana: habíamos sido convocados, por fin, para el partido prensa vs. artistas.

Llegué al polideportivo demasiado pronto así que maté el tiempo observando cómo los operarios descargaban de un camión el amasijo de hierros oxidados que se convertiría en la paellera de cuyas herrumbres comerían los espectadores. Poco a poco se fue perfilando la plantilla del combinado periodístico y Julio Ruiz, el Roberto Sendiño de la independencia española, se encargó de organizar los equipos. Método tradicional. El gordo, a la defensa. El hijo del entrenador, de delantero centro. Las mujeres también a la delantera, donde sus cagadas no sean letales. La portería para el pardillo que acierte el número (huelga precisar quién fue). Esquema táctico, reír las gracias al DJ Rojiblanco. Saltamos al campo jaleados por la multitud y tras mantener el marcador a cero con una impecable actuación bajo palos pasé al centro de gravedad de la maquinaria periodística, tendí una impenetrable malla defensiva que frustró los ataques del combinado artístico y, evidentemente, ganamos por paliza. Volví a la tienda, me cambié la camiseta sudada por otra más sudada y tiré para el recinto.

No esperaba mucho de Souvenir porque a mi estas cosas tan melosas me dejan bastante frío así que me largué a los quince minutos. Sositos. Pretendía seguir con Les très bien ensemble que actuaban en la otra carpa según un libreto más falso que Judas. Lo que encontré en su lugar fue un individuo peludo con pantalones de atletismo que no encajaba en mi ideal de pop francófilo sino más bien con alguien como Devendra Banhart, cuyo disco me gusta moderadamente, es decir, que me gustaba cuando lo bajé y pasadas dos semanas no volví a ponerlo. Llegué en la parte cuando empezaba a abusar de la cosa fusión-latina-mestizaje así que me dejó más o menos la misma impresión. Aceptamos barco.


Souvenir
Souvenir

Devendra Banhart
Devendra Banhart

Kings of Convenience no eran el tipo de grupo que más me apeteciera para meterme una tarde de agosto bajo una carpa de plástico pero pasaba por allí y asomé la cabeza. No me ocurre cómo explicar lo que pasaba en alli dentro. Algo grande, algo que en cuestión de segunos te succionaba dentro de una burbuja donde el calor perdía importancia y se hacía imposible quitar la vista del escenario donde los nórdicos materializaban una hazaña como no recuerdo muchas en el FIB. Grandes, mucho.

Me había perdido el show de Deluxe pero no pensaba hacer lo mismo con la otra estafa de 2005. Cycle saltaron a escenario por fascículos. El primer individuo se apareció con una cara como si viniera a tocar las trompetas del Apocalipsis pero se conformó con pulsar play en unos teclados y fingir girar ruedecitas durante el resto del concierto. Luego salió Nosferatu, más bien alguien que se confundía con él, y un corsé con máscara de carnaval bajo los cuales intuí a la tal China Patiño (la gente no tiene sentido común eligiendo apodos). La polifacética artista (entiendan por polifacético algo como Leticia Sabater en sus facetas de cantante y presentadora), se dedicó a blandir un paraguas oriental (¿notan la gracia? chi-na, paraguas chi-no ja-ja, ja-ja, esta gente es la bomba) y toda la banda reprodujo al unísono el timo de Weak on the rocks. Me largué no sin cierta sorpresa por la cantidad de gente que parecía hasta disfrutar (¡!) bajo la carpa. Más tarde incluso encontré un guiri buscando el disco en la caseta de PopMadrid.com, y sus responsables no sólo olvidaron apalearle sino que hasta le proporcionaron una copia.. lo sé, inexplicable.

Ya que estaba por la zona comercial y la absurdidad de las camisetas se ha desbordado hasta extremos que hacen vomitivo acercarse a los raíles (estampe CUALQUIER logotipo de los ochenta en una tela y abra sus bolsillos a las billeteras de los subnormales) me decidí a probar los falafel esos. Al final se trataba de tres bolas de mierda rebozada fritas en una sartén de brea y dispuestas en el centro de una tortilla mejicana sobre un manto de lechuga, tomate y cebolla, y rociado con un líquido a medio camino entre mayonesa y el semen. Lo pedí sin, sembrando el estupor entre clientes y feriantes. Definitivamente no entiendo el éxito de la cuisine tercermundista.

Kaiser ChiefsKaiser Chiefs The RaveonettesThe Raveonettes

Con la servilleta chorreando queroseno me dirigí al FiberFib.com para tirar unas fotos a Kaiser Chiefs. Aguanté eso, dos fotos. Clic. Clic. He repetido suficientes veces lo aburrida que esta gente. Menos mal que estaban The Raveonettes para demostrar que no hace falta prescindir de maniobras estéticas, cargarse de innovación, ni organizar revoluciones de un disco a otro. Es la segunda o tercera vez que los veo y el momento Jesus & Mary Chain con disfraz años cincuenta sigue convenciéndome tanto como en disco. Grupos así nunca sobrarán en el cartel por muchas veces que aparezcan, aunque otros no debieran aparecer nunca.

Keane sólo podían justificarse como aperitivo para la colonia británica pro-Oasis, pero estaba claro que no servían ni para eso. Basta un vistazo a la parte inferior de la foto para confirmar lo que todos menos la organización sabíamos desde el principio: la cabeza de cartel les quedaba enorme. Su actuación puede resumirse con el comentario que haría mi hermana al día siguiente: ‘Fíjate, yo creí que sólo conocía una canción, pero me sonaban casi todas‘. O sea, que son todas iguales. Se puede tener una birria de disco pero montar unos conciertos cojonudos (Andrew W.K. lo demostró en un Festimad hace años), pero la presencia escénica pero estos infelices no daba para tanto. La banda casi ni se intuía entre las tinieblas y el rollizo vocalista no logró encontrar más recurso que menear la mano sobre la cabeza brincando de un lado a otro del escenario. Para eso ya tenemos a Brett Anderson.

KeaneEl abrrumador llenazo de Keane (miren abajo a la derecha) The LemonheadsThe Lemmonheads

Salí del foso y me metí a la rueda de prensa de Dinosaur JR. J Mascis sin guitarra es una patata con peluca y gafas de azafata del Un Dos Tres, lo cual contrasta con la imagen mental que uno tiene de él, que es como yo qué sé.. el rock. Venían con pocas ganas de chorradas y el escándalo que formaban Keane terminó por arruinar la rueda de prensa. Logré preguntarles su opinión sobre los jóvenes ingleses: que hacen mucho ruido, arrancó uno; sin comentarios, atajó J Mascis. Pues muy bien.

Salí raudo y veloz para Lemonheads. El sector fan no salió demasiado satisfecho del concierto pero yo los conocía poco, prácticamente de oidas, y lo que pudo verse allí, banda primero, Evan Dando en solitario acústico después, sobró para meterlos en mi lista de obligados. Según arranqué el soulseek caí de rodillas a sus pies (¿cómo he sobrevivido hasta hoy sin It’s a shame about Ray?). Algo menos virgen, no mucho, estaba con Dinosaur Jr. Los había empezado a escuchar pocos meses antes y me tenían (tienen) absolutamente esclavizado. Costaba tener fe en aquella patata con peluca y guitarra, sin gafas pierde el halo de azafata Un Dos Tres, pero según enchufó la guitarra aquello se convirtió en una animalada que pulverizó mi escepticismo y los tímpanos de todo el escenario verde con una animalada de concierto sencillamente memorable. Llegar allí con el descubrimiento aún sin digerir y verles tocar Little Fury Things o Just Like Heaven era para morirse allí mismo, aunque preferí vaciar la cámara. Un concierto que valía un festival.

Dinosaur Jr.Dinosaur Jr. Dinosaur Jr.Dinosaur Jr. Dinosaur Jr.Dinosaur Jr.

Radio 4 no llegaron a conquistarme con la brutalidad de Stealing of a nation. Los había visto pocos meses antes en una sala diminuta y la diferencia de ambiente se notaba pero el concierto pedía sudores bajo el escenario y fue poco tolerante con quienes no nos acercamos a buscarlo. La culpa fue mía por por hacer el imbécil y salirme de la marabunta central. No sé si fue parte del castigo pero hacia el final volví a encontrar por quinta vez en el mismo día al puto cerdo de los calzoncillos que ven en la imagen. Parece que no teníamos suficiente con las piaras de sinvergüenzas que nos aterrorizaron el año pasado fregando el recinto con sus espaldas peludas y sudadas, ahora también nos restriegan los genitales por la boca. Hermanos Morán, Generalitat Valenciana, Guardia Civil, hagan algo.

Permanezcan atentos a sus pantallas para la crónica del domingo, Nick Cave, Sr. Chinarro y la birria de Oasis entre otros. Mientras tanto, recuperen la crónica del viernes o deléitense con nuestro almacén fotográfico del FIB

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galo (22/12/2005)
secciones » conciertos, festivales

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Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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