FIB 2007
Al final ahí estábamos, con una cuña de queso en una mano, un trozo de empanadilla “todo natural, vamos” en la otra, y los ojos saliendo a por un crepe de chocolate y tierra, que sufría en una pequeña extensión plástica (que llaman plato). Las migajas del FIB son siempre aprovechables. Prueben ustedes, si no, a pasearse por los puestos de falafel, paella, doner/durum kebab, crepes, gofres, pizzas, el domingo, a eso de las cinco de la mañana. Jornada que llega desesperada, queriendo que todos, felices, dichosos, eufóricos, larguen sus piernas lejos de allí, que ya está bien. Prueben a pasearse, prueben: Oiga, oiga, si perdone mire, es que no me llega, porque resulta que….vale vale toma, tranquilo, paz; y pulgar arriba, sonrisa “te he salvado la vida, pero tranquilo, soy así de buena persona para todo.
Recordé mientras engullía, la fábula de la cigarra y la hormiga, donde la primera es una vividora malparida que se dedica a rascarse las bolas todo el verano, mientras la hormiga, trabajadora, previsora, acumula alimentos para pasar el invierno. Siempre se ha despreciado la actitud de la cigarra. Que si pasota, vaga, inconsciente… tenía su encanto, por qué no decirlo. Pasarse el día al sol, tostándose. Hoy perdería la piel y algo más en cuestión de horas, además, ocuparía un stand en el mercadillo que monta el FIB, sería tela de camiseta moderna, vaya usted a saber, se lleva mucho el imaginario infantil noventero; el de los mosqueperros, y los pitufos, y bola de drac (bola de dragón), incluso vi la serigrafía de un pobre clip de playmobil, obligado a soportar el sudor de un joven anglosajón…
También la cigarra, dénle tiempo, el mercadillo del FIB lo puede todo.
El caso es que tres días antes, jueves 19 de julio, arrancaba la XIII edición del Festival Internacional de Benicàssim, y nosotros paseábamos por un recinto por poco tiempo en calma, la hierba aún verde y erecta, rogaba al dios de los inertes seres por sus verdes y endebles cuerpecillos: piedad creador y cosas así.
Se abrieron las puertas. Manadas de seres humanos marcaron el suelo con sus pezuñas; cientos de manos, ansiosas de inmortalizar el júbilo de quienes se lanzaban sobre el monigote pintado en el suelo de la entrada, cliqueaban sus cámaras. Primeros litros de cerveza (a 6,25 euros), primeras briznas aplastadas, primeros llaveros vendidos, fotos, fotos, fotos: Bienvenidos a la homogeneidad. En fin.
Aquello empezaba con Jonston de la factoría Limbo starr, quienes le presentan como “un bardo pop con aristas” bla bla bla… Las canciones no estaban del todo mal, es decir, no fallecí en el acto, ni empecé a vomitar sangre, incluso había algún estribillo pegadizo como el de el fantasma de Alicia, El Cuentacuentos, o el controlador de la hora que es el primer single… Lo único, el flaquísimo tubo a la entrada del que parte de la indiada nacional se debe estar liando a puntapiés y escupitajos por conseguir “yo primero” la inspiración para crear unas letras cuyos protagonistas son dibujitos animados; recuerden sino LHR y su Blancanives que llegaba tarde a casa, que tenía un contrato basura… Los hay peores, que incluso escogen el propio nombre de entre el pasado Oliver & Benji, caso de Danny Mellow ah, ¿qué no les conocen?… http://www.myspace.com/dannymellowspain. Que manía desagradable de enlatar a dibujos animados en ficciones mierdosas. Ahora a Jonston le da por decir que Alicia está en Tokio en un mundo de cristal; bueno, al menos se va por las ramas, y no entiendes demasiado bien que narices pretende decir. No estuvo mal para abrir boca, aún así.
A las 21:30 horas llegaban los suecos Mando Diao, quienes ofrecieron un entretenidísimo concierto, sin dejar un minuto de descanso a aquellos que bajo ningún concepto contemplaban la posibilidad de no hundir el suelo, unos cuantos a esa hora. Llovieron los hits, repasando su último disco Ode to Ochrasy y mini Long Before Rock & Roll y pasamos un rato agradable. No hablamos más, porque, la verdad, que vamos a decir, ¿aquéllo de guitarras potentes o despampanantes, percusión de Lego? No, mejor quedarnos en el superficial: pasamos un buen rato. A las 10:40 supuesto primer plato fuerte, Iggy Pop & The Stooges. Lo de Iggy, ¡¿qué quieren?! A juzgar por su aspecto, el colágeno debe haberse adueñado del 90 por cien de sus tejidos, tendones, huesos…no, no es normal.
Ante la inminencia del concierto aún se resistía a la desaparición, la encarnizada lucha entre el respeto obligado a aquellos rockeros que empezaban antes de que ustedes y yo no fuésemos siquiera idea de espermatozoide, y la robusta sensación de “nos tomarán el pelo, nos tomarán el pelo”. Claro, sobraron tres cuartas partes del concierto para que el destino, perro antojadizo, se decidiera pcor la segunda: nos tomaran el pelo. Señor Pop, usted no está en el CBGB, el Max’s Kansas city, o cualquier otro bello antro, donde quiera que fuese que usted desparramase saliva, sudor y voz (que se supone que una vez tuvo), por lo que si decide que en una canción, el público debe subir al escenario (hablamos de más de cien personas, tranquilamente), lo cual es muy cómodo si se tiene a un rottweiler manazas para protegerle detrás, también decide que cuando baja, lo tendrá que hacer a saltos, a oscuras y comprensiblemente ebrio. Decide que los gorilas van a ponerse nerviosos, pues su espacio vital, el foso, va a estar saturado, y claro, decide, que los gorilas, harán uso de sus artes para devolver su hábitat a su estado natural: empujones, tirones de pelo, gritos… Los pobres humanos, intentando razonar con animales y estos, asustados al ver su espacio amenazado, arrastrándoles del pelo hasta sacarlos fuera: textual señores.
Señor Pop, lo sentimos, el CBGB se va a Las Vegas, como si fuera una franquicia baloncestística. No puede usted lanzarse del escenario, por la sencilla razón de que no llega al público, y el público no puede subir al escenario, porque los gorilas se ponen nerviosos, porque no les gusta la música, porque es su trabajo, y porque hoy, ya es utópica la idea de un concierto, en el que cada barbilla choque desde su metro y pico contra el suelo, por la admiración. Inviable la idea de que un gorila se gire a mirar, y se olvide de querer cruzar los brazos más fuerte que el de al lado. Imposible que caigan las vallas, que todos con todos veamos a los nuevos Nirvana, sin haberse anunciado. Basta, Heidi fue violada.
Hoy nadie quiere ser el perro de nadie, salvo por dinero, y eso es lo único que importa. Penúltimo sermón.
Tras llorar por tiempos mejores, se presento Conor Oberst con Bright Eyes, a priori no el mejor remedio para eliminar lágrimas. Han sacado, como sabrán, disco este año, “Cassadaga”, medio lustro después del agradable “I’m wide awake, It’s morning” y el ignorado “Digital ash in a digital urn”, ambos de enero de 2005. Precisamente de este último saldría uno de los mejores momentos de la función: I believe in symmetry por supuesto, tema con el que cerraban: brutal. Hay grupos que sorprenden en directo; sus discos, de delicado vidrio tallado a voz angelical y dominante, tiemblan ante los ojos de quienes llenan el “patio de cubatas” del gran teatro verde. ¡Mierda, que hoy sonamos ante más de trescientas personas! Mierda, mierda mierda. Y bueno, luego resulta que no está del todo mal. Los hay incluso que suelen bordarlo, caso de Micah P. Hinson (con ganas nos quedamos de verlo) (1).
Satisfechos nos dejaron varias canciones del “Cassadaga”, por ejemplo Four winds, I must belong somewhere (creo que era esa), y también Hot knives; como además no faltaron pequeños regalillos de “I’m awake…”, salimos vivos, dispuestos a abalanzarnos sobre la primera fila y ver al puto mejor grupo del pop español de toda la historia después, claro, de Onda Vaselina.
La verdad, nos atemorizaba. La congoja se adueñaba de pubis a dientes. Incluso para pasar el mal trago, la tensión, nos atrevimos a preguntarles en la rueda de prensa si pensaban dar un buen concierto; que quieren, ¡tocaban las Trash Pussies y decía la organización que la iban a montar: http://fiberfib.com/es/grupos/trash-pussies/! No se ponían de acuerdo; J dijo que por supuesto, se intentaría, y Florent, estresado el pobre por la búsqueda de nuevos terrenos musicales para el lanzamiento de Los invisibles, dijo que no, que no. Total que nada, no sabíamos a quien creer, y corrimos, coceamos, hasta llegar a primera fila.
Con el tenderete flamenco (joder, ¿será imposible hablar de Los Planetas este año sin mencionar la palabra flamenco?) sobre baquetas y tambores, aquello pintaba así como bien, dispuestos a lo que hubiese, armados de remedios alcohólicos por lo que fuera, con los compases del colegio atados a las zapatillas por si había que abrirse paso de forma activa, nos adueñamos de la barrera.
Sabíamos como se desarrollaría: primero su último disco “La leyenda del espacio”, que fuera de observaciones maniqueas, fuera de mejor o peor, sabemos que gusta porque no sangra bazofia como “Contra la ley de la gravedad”, no es que sea mejor, es que no es ni mucho menos malo. Y en directo crece, florece, se fortalece, se adueña de vasos y labios. El propio liquido le rinde pleitesía, y nosotros, humanos, en gran parte agua, no seremos menos. Pequeños lemas de frágiles situaciones, bisagras ocasionales entre alma y voz, picaron poros, reblandeciendo los morenos más recientes. Dicen que incluso hubo guiris (que están por ser una tercera parte de la asistencia, hablo de británicos naturalmente) que le cogieron el gusto, aunque no imaginamos, ni yonquis casi muertos, como sería un diálogo entre uno que diga eso y un guiri, comentando ambos el sentido de Santos que yo te pinte. Hay que pillar a Los Planetas ahora, que trabajan los directos, que suelen variar (aunque no demasiado) el repertorio, no será por falta de riqueza, y que a saber cuando se acaba. A dormir.
VIERNES
Vino Arvidas Pasiego, personaje peculiar, a visitar el festival. Un hombre de su talla, y su olfato musical, no podía fallar cuando algunas de las decisiones podrían resultar duras, muy duras.
Empezamos con Nouvelle Vague, grupo insulso que se dedica a hacer versiones (mal) de los Smiths, de Joy División, The Buzzcocks, New Order, Siouxie… supongo que el señor Director disfrutaría despellejando a bocados a estas ratas “musicales” (entre comillas, si). Es alucinante la facilidad con la que un par de estúpidos son capaces de estropear, ya no mejorar, una canción. Eso por no hablar del interés artístico que tiene una puta versión, que lo explique Nouvelle Vague. De todas formas, por no generalizar, y teniendo en cuenta la solemnidad, a ratos, del planeta patata, diremos que esta es la última vez que nombramos a Nouvelle Vague porque son malos, aburridos, sosos, desagradables, necios, y encima tocaban a las 17:30, lo tenían todo.
Arvidas tomó el testigo de la decisión: cerveza, dijo. Y así fue hasta la llegada del dandy, del referente, del… buff lo siento, incluso la ironía insiste en alejarse de semejante timo. Si respetable, ha acertado. Rufus Wainright es la paranoia mental de un granjero texano, el alter ego de un triunfito ignorante, que busca el horizonte con cara de bohemio idiota durante los últimos compases de su bolo veraniego en San Benito del Vinalopó. Mientras, una cámara a medio metro de su cara, busca mocos en su uñas o en la comisura de sus labios.
De verdad, es lamentable que se le de tanto juego a este tipo. Si el espectáculo del año pasado ya fue para irse a llorar, para forzar un brote psicótico, este año, ni siquiera ha existido parafernalia rosa antisueño: ni novio, ni tarta de cumpleaños, ni historias. Solo él, un traje, y algo de banda creo recordar, y encima tocó Halellujah (otra vez). Arvidas dijo cerveza.
Lo siguiente, The Unfinished Sympathy, quienes suponemos estarán preparando su quinto disco y segundo con Subterfuge. Presentaban de todas fornas un ep, “Spin in the rye” que han sacado este año tan pequeño. Tocan bien estos chicos, ¿verdad? No nos acaba el tema de cantar en inglés, sobre todo cuando acaban las palabras con “aaiiiiis” como si soltara por la boca el vómito de una vaca. Pero bueno que no pasa nada, al fin y al cabo, la voz, ya ve usted, si no es Joanna Newsom como que no importa demasiado. Ah! si, gustó mucho You’ve got a long run. Aquí sustituyen los “aaiiiiis” por “aaaingg” pero está cojonuda vamos.
Arvidas se quedó por el FIB club y mientras, nos acercamos al fiberfib.com, a intentar tirarle un par de instantáneas a Anthony & the Johnsons : aviso, si no han salido bien es porque A. no supo sujetar su incontrolable factoría de tics, que por supuesto nos entretuvo demasiado y nos hizo llegar tarde a Herman Düne. De A. bueno, evidentemente no era el lugar, ni la hora, ni la compañía adecuada. Además, no repartieron bengalas para acompañar sus canciones, y con los mecheros había un problema, olía demasiado a hachís. Total que nada, ambiente extraño el del concierto de A. Volvimos al FIB club, y alcanzamos la primera fila guiándonos por la cabeza del gigante. Herman Düne es… Joder, ¿Qué es Herman Düne? Se debe ambientar en la idea de Jesucristo tras un lavado de estómago, una conciencia extraña le alimenta de imágenes que de alguna manera transforma en palabras y nos cuenta disparates comprensibles. Not on Top por ejemplo, una canción para mirar fijamente el balón firmado de cuyo cuero (o plástico que le recubre) gotea el polvo; que cuelga y colgará por siempre del mismo gancho de la misma habitación. Si desaparece, olvídate de la infancia para siempre.
H. D., apareció con una bata de hospital, y no se de que forma nos convenció para quedarnos por allí (tampoco había muchas más opciones). Canciones como la celebérrima I wish that I could see you soon, del gran “Giant”, de 2006 hicieron el resto. No nos arrepentimos de perdernos a Anthony…
Y bueno si, cambiando de tema, el escenario verde, venerable anciano, chochea. Un periodista hizo saber en la rueda de prensa de la organización, que lo había notado más vacío que otros años, que a que se debía, preguntaba… ¿A que han aumentado el perímetro del recinto? Si claro, eso será ¿qué los grupos que tocaban eran en general carnaza de escenario pequeño? Nooo por favor, ¡como dice usted eso!
Después de todo para allá nos dirigimos, a coger sitio para ver a Wilco, pues solo los habíamos visto una vez de lejos. Y lamentable. Corto, desganado, y dando por saco con su último disco (salvable Impossible Germany vale), y dejando para el final la omnipresente Spiders, que si que es la hostia, ¿¡como digo semejante… bueno ¿y qué? Después de media hora haciendo el canelo, el odio se había cortado el cordón umbilical que a su mama le unía y andaba por allí cual cervatillo curioso. Vergonzoso oigan. Igual es porque esperábamos más de ellos, pero cuando escuchamos el ronroneo de oeee oe oe oe, que se convirtió en berreo, y el señor Tweedy sonreía complacido, entablamos una conversación con el tipo este que lleva el barril a la espalda, que pasaba por allí, o nos empezamos a morder las uñas, no recuerdo, pero ya lo dejamos estar.
Que nada, que busquemos otro mito, igual Rufus.
Una de las ventajas de ver a Wilco, era que la ceremonia de golpes por buscar un buen sitio para Dinosaur Jr., era prescindible. Y se agradeció. Los de Massachussets golpearon nuestras mentes con una energía brutal. De veras. Tres tipos en un escenario gigantesco, que cogen sus juguetes, con parsimonia los preparan, y a la de tres, un dos tres y, Dios, dios, dios. Almost ready fue la primera. También es la que abre su último disco, “Beyond”, un alegato de existencia, un empujón sónico. Una canción, Almost ready, a la altura de Freak scene, The Wagon, I Live for that look, Little fury things, Raisans, etc. Igualmente, There is all I came to do y Been there all the time ambas del “Beyond”, son geniales. También sonaron aquella noche del viernes. Fue un ejercicio ilusionante de saltos, de entrega “airguitarrera”. Lástima (o suerte) que no se les haga demasiado caso. Fíjense, el publico digital ha escuchado 3 veces más una canción de los Klaxons, Golden Skans que Freak Scene de Dinosaur Jr., a través del Myspace. 600.000 a 200.000 escuchas aproximadamente.
Preferimos que se escuche a los Klaxons, eso creemos, y no nos vamos a molestar en defender a un grupo cuya música lo hace por si sola. Tampoco vamos a intentar convencer a nadie de que está equivocado, ¿para qué? Así podrá el que quiera cuestionarse sus gustos por si solo. El mejor concierto del festival, sin duda alguna. Y bueno, si no piensan así, mejor.
Precisamente luego tocaron los Klaxons pero no fuimos, estábamos comiéndonos un bocata fuera, ahí donde los punkis montan su carnaval, y después Devo. Esa ausencia si que dolió. Poco, si, pero bueno que teníamos curiosidad. Luego, ya, pues nada. Fangoria no, porque no llevábamos tomates y estábamos demasiado afónicos, y la verdad, el tema de los djs como que preferimos tomárnoslo a distancia.
SABADO
Llegamos justito para ver el final de Astrud, pues se nos pegaron las sábanas a las llagas. Cogimos lepra, si.
La verdad es que son unos tíos graciosillos estos Astrud, así como que molan, ¿no?, que se agarran a un intento de sarcasmo ingenuo para abordar cualquier tipo de tema absurdo. Que una vez bien agarrado, le rebuscan un sentido final, para que el gafapasta diga: jeje, ¡estos tíos son la monda! Y así se defienda la cruzada a muerte por su disco de turno. Bueno si, a mi me hacen gracia, a ratos. Noam Chomsky esta chula, y El vertedero de Sao Paulo. También Son los padres tiene su algo de algo. Y las demás también. Que si, que si, oigan, que no digo nada, ale.
Luego vimos algo de Os Mutantes, brasileños ellos. Nos habían hablado maravillas, pero resultó que un miembro del grupo andaba por el hospital. Un fallo renal creemos, aunque no lo aseguramos. Total que nada, que perdimos interés, que nos fuimos a ver a los suecos Peter, Björn & John, a ver si nos daba tiempo a escuchar el estribillo famoso de los silbiditos. Lo vimos. Nos fuimos. Es que a veces da miedo como crece la bola de nieve ¿eh?. No, tal, que esta gente es genial, escuchadlos… y ni de primeras lo creemos, por que ya no les hacemos caso alguno salvo borrachera casera. ¡Es que no es para tanto!. Espero que piensen, por favor: ¿que dice este capullo?, nadie ha dicho que fuera para tanto; Gracias.
Albert Hammond Jr. fue nuestra siguiente elección. El guitarrista stroke que acaba de sacar ep, “In Transit”, tuvo el honor de abrir el escenario verde la tarde noche del sábado. El problema vino cuando a mitad concierto, de repente, la luz dijo basta y se marchó a cenar pescado. La inspiración de Hammond, agarrada con alfileres a temas como Transit o Back to the 101, sufrió de lo lindo para rehacerse tras el parón, por lo que pensamos que era un buen momento para ir a ver que historias contaba CSS, que siendo pocas, nos obligó a adelantar el bocadillo a una hora extraña. Aprovechamos el pan para ver a los Magic Numbers. Nos putea ese grupo señores, si. Es como estar en el canódromo, apostar por un chucho, y desesperarte porque el cabrón condenado se contenta con acabar segundo. No es que The Magic Numbers tengan potencial para más. No se trata de eso, pero escucharles provoca esa sensación de perro atado e indiferente, de: bueno, pues nada, cuando quieran que empiecen a tocar, porque llevo esperando un rato largo, y mis ojos, de aliento, entienden poco más. Gustaron pequeñas baladas como I see you, you see me, o algún error, caso de Take a chance, que es el tipo de canción de que hablábamos antes: va, va, vamos por buen camino, vaaaa! Y al final, gatillazo.
Luego nos pasamos para ver si !!! habían cambiado algo el show del summercase, pero nada, vimos que era más de lo mismo, y cierto es que disfrutamos viéndolos en Barcelona o Madrid, pero la esquizofrenia de Nic Offer junto al calor que hacía en la carpa, supuso una combinación incapaz de soportar. Pensamos que con suerte, Camera Obscura nos podría regalar un ratito de pop agradable, amable, así que olvidamos a !!! y fuimos a la fib club, a ver que hacían los escoceses. De veras pensamos que sería una buena idea, incluso sonreíamos con el vaso en la mano, manteniendo animadas conversaciones acerca de la sal que contiene la espuma del mar, y cosas pop por el estilo. Claro, no podía intuirse la debacle vocal en la que Tracyanne anda metida. Quizá se comunicase con camellos, un lenguaje extraño para el homo sapiens, en fin, es preferible doner kebab en vena.
The B-52’s eran una de las pocas opciones, el escenario verde de nuevo, pobre, se nos meaba encima. Optamos por pagar una cerveza, beber la mitad, e intentar que nos la rellenaran: Por favor, mira, se me ha caido, un mamón de mierda me empujó… Nada que lo vimos de lejos, mal, y en ningún momento nos llamó la atención. Gorge, uno de Zaragoza, dijo que el concierto sería una fiesta. No hicimos demasiado caso, deberemos descubrir los elepés.
Para fiestas las de Arctic Monkeys. Chico, pero qué mamarrachada, qué lamento. Los héroes de la moderna burguesía urbana (en Valencia se reúnen en un sitio que se llama Ruinas, lo dice mi hermana, que me contó que está ahí desde siempre); los que salieron adelante gracias a los callejones de la red; los abanderados de la música digital: ¡menuda puta bazofia!. Hubo un tipo que se cortó las orejas y los ojos, se los tragó. Luego se lió a puñetazos con su rostro y cuando los dientes flojeaban, la emprendió a mordiscos con el labio inferior, luego con los dedos rotos, la piel de los biceps, también el escroto. ¡Sangría, sangría! Gritó uno, a lo que el público anglosajón respondió con vasos y gritos. Los Arctic Monkeyspidieron perdón en la rueda de prensa, uno de ellos lloró, otro pidió cava. A joderla a otra parte. Ah, perdón, dejaron A certain romance para el final. Gracias hombre.
Por cierto, lo olvidábamos. Entre B-52’s y Monos asistimos a otro espectáculo extraordinario: Najwajean. Si, total, que importaba ya. Nos remató, evidentemente, y presos de la más desagradable de las nauseas, vomitamos bilis: habíamos cenado poco.
DOMINGO
The Pipettes, las nuevas chicas picantes del ambiente indie-guiri, no merecen que les escupamos más que lástima. Ellas dicen: We’re the prettiest girls you’ve ever met, we are the pipettes. Por lo que uno piensa: de acuerdo, de acuerdo, ¿el metro?, prefiero morir en el banco del parque enfrente de casa, acuchillado, mientras me la machaco ojeando la private.
Salimos, claro, y escuchamos un eco extraño. Era el fib club, aún vacío. Algún perdido vagaba por allí, intentando adivinar como era posible: pero ¿cómo, cómo he llegado hasta aquí? Nada. Al final optaban por revolcarse en la hierba y dejarse la barba larga, vender su pulsera y poner un puesto de embutido cerca del camping fib. Así es el despertar a la sabiduría.
Resulta que lo que sonaba en la carpa en cuestión, eran las pruebas de sonido que hacían Remate & Loco Band. Allí anidó la compañía. Seríamos pocos más de 50, algunos apoyados en la barrera, y una actuación de escándalo.
Con un señor disco detrás, “No land recordings”, Remate, acompañado del omnipresente productor Paco Loco, que bambaba por allí con su hijo; contando con una banda de garantías, con gente de PAL y la aparición de Gary Louris de los Jayhawks, se olvidó de donde y cuando estaba. Dedicó el tiempo a hilar melodías maravillosas, como Dinosaurs, Out of your skin (I y II), o Singer on the loose. Incluso le dió para tocar Joy without pleasure de Daniel Jonhston, un acierto descarado. Y achicado el tiempo, pues parecía que el concierto recién empezaba, dijo adiós como si nada, como se despiden dos niños de once años hasta el día siguiente, uno de ellos con el balón en las manos. Un artista señores. De lo mejor de nuestro ibérico país ahora mismo.
Tras aquello no teníamos el cuerpo preparado para Animal Collective. Además estaba desmesuradamente lleno. Igual había demasiados que buscaban encontrarle el puntillo a las canciones, ya saben, la sensación de comunión con un grupo. El deseo heterogéneo de elevar esa comunión al grado de excepción, para, por último, favorecer el nacimiento de una excusa para la compra de una camiseta de la banda. Si, es lo que ocurre con gente como Animal Collective.
Volvimos a la fib club, ocupada por un muchacho sueco, Peter von Poehl, trotamundos del folk y todo eso. Tuvo bastantes problemas con el sonido al principio. Mientras se arreglaba, hizo tiempo contándonos una historia en la que intervenía una vaca. Él también, claro. Un tipo gracioso, y simpático. Interpretó su disco debut, “Going to where the tea trees are”, así como si nada. De la misma forma en que el agua cae. ¿Un milagro natural? No, pura lógica mundana, tan aplastante como insignificante.
Hablando de todo un poco, ¿saben que Clark Kent estuvo sustituyendo a Adrián en Catpeople? Si si, aunque de negro y sangre, y olvidando el calzón rojo, y el caracolillo. En los confines de la carpa, donde Catpeople tocaba, sombras lúgubres conspiraban. Tallaban el nombre de Interpol a golpe de pajitas en piedras verdes brillantes; mascullaban castigos crueles para Clark y los suyos. Bueno. Tocaron una versión de los Stone Roses, “I wanna be adored” y oye, pues no estuvo mal. Un directo sobrio, serio y sincero, perseverando en un disco, “Reel # 1” (2006), que recuerda a tanto, que es estúpido enmarañar sus virtudes en base a evidencias sonoras del todo prescindibles, pues es ya más que un defecto, un estilo. Suenen a lo que suenen, podrían ser malos, y no lo son, y creo que punto.
Y a continuación decisiones dolorosas: Podríamos haber ido a ver a The Hives, pero la pereza, chaquetera y amorfa, nos aguantó en la fib club en espera de Clap your hands… de lo cual nos arrepentimos muy mucho, pues si ya su segundo disco, “Some loud thunder”, marca nuestro estrés alopécico, en directo, el sonido (y algo más, siempre la culpa el mismo) provocó en nosotros un hastío del que no nos libraríamos hasta muchos durums después.
Ah, dos cosas: A Amy Winehouse la despreciamos desde la primera ronda de elección de conciertos del domingo. Porque cumplía con el estereotipo de jovencita, de guapa, de talentosa, de pasado turbio, de problemas con las drogas, y además me importa un pito somalí lo que los demás piensen, yo soy Amy, soy así desde siempre y nadie me ha marcado un estilo. De verdad, no.
Otra: creemos que fue antes de Catpeople, cuando la organización del festival, hermanos Morán para servirles, dio una rueda de prensa en la que se facilitaron un montón de datos ilustrativos sobre la envergadura del evento. Más personas, 150.000, más público extranjero (47 % creo), habrá que mejorar, dijeron, el tema de las basuras, la recogida selectiva, e historias “mejora eco-imagen” por el estilo .
El caso es que nosotros, intrépidos reporteros, fuimos de los pocos que se aventuraron a hablar en la ronda de preguntas… primero en referencia a los rumores del nacimiento de un hermanito del fib en el norte de España, Vitoria o Vigo se dice. Si, se reconoce la existencia de la idea, pero nada más chato.
Luego ya, tirando de cerebelo, pusimos a los señores hermanos Morán en contexto: teniendo en cuenta que ya no gozan ustedes de una propuesta única, puesto que pese a las deficiencias logísticas del Summercase o la precocidad temporal del Primavera Sound, ambos eventos les vienen pisando los talones, sobre todo en la calidad del cartel (mediocre este año, ¿no?), ¿tienen ustedes algo pensado que les vaya a diferenciar por virtud de los demás? Más aún: siendo tanto Primavera como Summercase, acontecimientos bicéfalos, pues cuentan con festivales tanto en verano como en invierno, sea el formato que sea, ¿Tienen ustedes en mente algo capaz de competir con ello?
Bueno, dijeron que no estaban de acuerdo con lo de la calidad, y acudieron a las cifras, que si record de asistencia, que si también festival de cine, y exposiciones y tal. Nada, repitiendo lo dicho, y no contestando a lo preguntado, en fin.
Curioso al menos lo siguiente: Un camarada de tv3 (del que hablábamos antes) señaló que había notado el escenario verde más vacío que otros años, que a que pensaban que se debía, si era por el aumento del perímetro, los grupos, bueno que a ver que decían. Pues resulta que si, que era posible, que el espacio del recinto era mayor en unos 15.000 metros cuadrados, y que ellos (Moranes) pensaban que había influido, claro. Ahora bien, también es cierto, dijeron, que quizá el tirón de algunos grupos fuertes del año anterior (entiéndanse Pixies o Strokes) podría tener algo que ver. Pero no mucho, concesiones las justas.
A ver, entonces, la calidad del cartel, ¿importa en algo, da igual?. Déjense de historias este año el cartel ha sido, en general, triste, mediocre, de transición. Muchos esperábamos grandes apariciones, Björk, o Radiohead, por ejemplo, pero hemos debido de conformarnos con segundones, y lo sentimos, si. No tenemos nada contra Muse, pero si contra quienes quieran presentarles como el no va más de la escena. Lo mismo ocurre con Arctic Monkeys, o Kings of Leon, o Black Rebel Motorcycle Club, o doscientos más. Y sobre todo fluidez por favor, fluidez. No nos jodan con cifras una y otra vez. Pues claro que el escenario verde estaba más vacío, ¡que mierdas de perímetro ni que perro famélico!. Es más que evidente el giro pro-guiri del festival desde hace un tiempo, y joder, sus cifras cantan, ¡desafinan!, no recordamos el porcentaje, pero la mayoría del público foráneo era inglés. Y luego se sientan ahí, con el alcalde de Benicassim a jugar al “diplomático” que incluye un diccionario de eufemismos de los huevos.
Primero, malo el cartel. Segundo, enfocado cada vez más a un público anglosajón. Tercero, se reconoce por lo bajini y descomponiendo su significado. Que nos da igual, oigan, que nosotros encantados de ir, Benicassim very good, yes yes.
Una vez dicho esto, nada, Catpeople, Clap Your Hands…, y paramos en Patrick Wolf, que apuntaba mucho con el Lycantrphy, que siguió apuntando con Wind in the wires, pero que, bueno, ¿no? The Magic Position defrauda un poco. Se olvida de los sonidos que le hacían interesante, se alía al ritmillo fácil, que en él suena algo burlón. Un juglar de masas pendiente del trapo más extravagante tejido. Bueno. Estoy harto de decir bueno. El otro día, cuando borracho, encontré a un compañero en un antro después de que una canadiense rubia simpática nos enseñase a bailar country. Me dijo (el muchacho) que ya no quedan grupos, que la evolución camina hacia la estupidez, que Darwin, su madre santa, pero que, bueno, que se iba a ver un concierto de Interpol. Miren, lo mejor de la música es criticar a quien uno aborrece. Prácticamente cualquier grupo es criticable, cualquier contexto alcohólico del que milagrosamente emerge, previsible. Echen un vistazo si no a Prin’la lá, cuando no se usa un pasado para elevar un presente, se emplea otro, y ya está, da igual, que más da.
Finalmente, y pese a Patrick Wolf, la gozamos y mucho con The Go! Team, que tocaron muchas de su nuevo disco Proof of Youth, una continuación al nivel de Thunder, Lightning, Strike que igual no sorprende, claro, el tópico despreciable, pero que joder, son rematadamente buenos. Lo mejor es que la nueva generación de adoradores de grupos pseudointeresantes estilo Muse, bajaron a coger sitio por si la moscas al escenario verde, y nos dejaron espacio libre para saltar, bailar, gritar, y pedir hijos a la competente y bella cantante. Una conjunción de artistas realmente agradable, así fue. Que les dure por favor.
Y así fue como no aprendimos nada durante cuatro días. Empiezo a pensar en que más me valía cuando quinceañero, el haber rebuscado en la vinilografía de papi o tito a ver si encontraba un disco de Joy Division. Que más me hubiese valido ponerlo, y escuchar aquello de Love, love will tear us apart, again una y otra, y otra vez. Que empezase a preguntarme algo, vamos.
Hablando de esta canción, ayer asistí en directo, y en exclusiva para commonpeoplemusic.com, al directo que Nouvelle Vague daba en Gante / Gent / Gand (Bélgica). Debí darme cuenta. Lo de tocar en una sala es otra historia, y si no llega a ser porque a mitad concierto se acabó el oxígeno de la habitación, demasiada gente, casi me hubiese gustado y todo. Una sala cuca, un teatro reconvertido, y el civismo que se encuentra con vasos de cerveza goteando satisfacción. Luego nadie piensa en el puto concierto, y un tocadiscos caga electro mientras los cuerpos se tambalean con mayor o menor entusiasmo.
En cuanto al FIB, Muse supuso para nosotros el fin de fiesta, c’est fini. Y si lo cierto es que debería asquearnos el asunto, no lo hace. No sabemos por qué. Por eso nos quejamos. Por la esperanza de que algo vaya bien. Besémonos por el sol y las chanclas: no saben lo que tenemos. Último sermón y cierre.
Pablo.
(1): Lo vimos en Valencia hace una semana y pico. El tipo, admirado por mi, ahora va de crooner, y se dedica a babear canciones con una guitarra. Ni bajo, ni lap steel, ni ukelele, ni armonica, ni samplers, ni nada. Nada. Un cero. Abuchéenle, grítenle, atáquenle, y si vemos que nada, olvídenle. Ahora hace versiones de Leonard Cohen, y parece Rufus. ¡Ah! fuera.
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Vaya payasada de comentario el del concierto de Iggy Pop. 3 meses despues del FIB sacas un artículo con tanto contenido? Jamás una crítica de un concierto se dedicó tan poco a un concierto.
Como Santana, eres… deleznable! :D:D
Con animo de constructividad (pero mhe quedau como dios)
Estas perdido, hijo, busca un camino, aunque sea ponerte gafapastas, quiza te salga mejor :D:D:D
No entiendo el desprecio a Amy, y si eres así tan como ella, has pensado en la ortodoncia y en rehab? A todo esto Amy tiene muchas cosas de esas que mencionas,pero guapura mi Amy pobrecita,solo en el tupé.
Este texto es la mayor mamarrachada que he leído en esta pagina en tiempos. Recursos estilísticos tan vanguardistas como llamar a la gente de usted y en la siguiente linea tutearle, el contar más cosas de lo que comió que del propio concierto, o esos giros y chascarrillos que quizás tendrían gracia si no fueran propios de Galo y los llevásemos ya leyendo varios años, te queda el traje muy grande hijo mio.
En serio, meted al mono otra vez en la jaula y no le dejéis otra vez tocar el ordenador.
yo no me he enterado una puta mierda de lo que ha querido decir con lo de la cigarra y las camisetas de modernos…
Sinceramente, una crítica bastante floja.
Además fuimos, por lo que parece, a festivales distintos:
Decidió perderse a los Hives, que armaron un buen guirigay, y a BRMC simplemente los obvia.
!!! era como para no perderselos.
Si el cartel es algo flojo, como para perderse por ahi haciendo el tontainas y viendo a grupos por encima del hombro, con su sonrisa de desprecio.
A ver si se cae ya de su trono y se da una leche.
este tio es penoso
Perderse DEVO…ahí lo has dicho todo.
heidi fue violada, dios! es peor que tu conspiración de los coches en el Neon Bible, q barato!
sigue así, mientras te inviten a conciertos tu sigue así, te entiendo
pero coño esfuerzate
te acuerdas de la critica de los White Stripes en Razz en ¿2006, creo? eso molaba
ahora…
pedante
Que sí coño, que está bien hostia, que les den a todos joderrrrr
que pedo con tigo la neta no t gusta nada y criticas todo como si fueras un chinche ansiano laneta taz bien amargado
la verdad, me parecés un verdadero nihilista pelotudo. En contra de todo, salvo Dinosaur Jr. parece que no te gustó nada. Sos el tipico critico de rock imbecil y pedante, envidioso, se ve que tomaste mucha cocaína, y ya te pega mal…. Como se nota que en España sobran los megafestivales, no? A mi el FIB me gustó mucho y vi cosas muy interesantes, en 2008 vuelvo, espero que te manden a cubrir una gira de un circo, porque con el rock te llevás como patadas en el orto. Salud
‘Creo’ que he caído en la trampa del morbo que se quiere conseguir con esta página a base de decir cosas que enciendan la fibra de gente para que postee aquí…joder ni si quiera hace falta registrarse para hacerlo…página libre? Sí, pero sería página muerta si solo se pudiera postear registrándose.
-Entonces Alex, si no te gusta, ¿qué haces posteando?
-Bueno acabo de decir que ‘creo’ que me dejado atrapar por la morbosidad porque es el segundo artículo que leo y posteo…digo ‘creo’ porque estoi de coña: en realidad lo que quiero es abrir los ojos a los que SÍ que están atrapados, que se den cuenta que es perder el tiempo leer algo de esto, solo son un grupito de personas que disfrutan con su hobby de criticar gratuitamente igual que un freaky con sus comics o un futbolero con una pelota. Lo que me jode es que ganen dinero a consta de la irascibilidad de los mayoritariamente adolescentes comidos por el modelo de sociedad actual que postean aquí y pinchan en los enlaces de publicidad.
Además, creo que tanto los posteadores como los replicantes deberían moderar sus opiniones y no ser tan tajantes porque a mi ver una cosa es expresar una opinión y la otra decir categoricamente que algo es bueno o malo; sí, lo sé, cada uno está en su derecho de hacer y decir lo que quiera, pero esto solo demuestra falta de nivel.
He visto foros llenarse de mierda por no erradicar el radicalismo irracional e irrespetuoso en los posts que generan los no mejores artículos, lo digo de buenas, aunque no me importa una mierda lo que le pase a esta web(ada).
Nada más, espero que este mensaje sirva para desenganchar a los que realmente se sienten ofendidos por despropósitos tan banales y falsos como estos.
PD: No he encontrado la ‘critica’ vuestra sobre Origin of symmetry, me gustaría ver que pensais.
Se me olvidó decir que caí aquí (en el post de Muse/Absolution) por casualidad (God bless Google) y me interesaba ver más críticas sobre Muse, aunque para mi sorpresa he encontrado algún comentario constructivo: http://commonpeoplemusic.com/muse-en-madrid/#comment-6891
¡¡Administradores tenéis un topo!!