Le va a salir el tiro por la culata al Summercase. En esta edición que como ya saben fue desplazada al mismo fin de semana que el FIB para no coincidir con un festival irlandés (!), cuya edición de Madrid volverá a celebrarse en un pedrazal a tomar por saco en pijolandia, cuya mitad confirmada del cartel es birriosa y sin apenas cabezas de ídem, lo que faltaba:

My Bloody Valentine, Siouxsie, Babyshambles, Mika y The Rumble Strips, más uno o dos artistas por confirmar y un DJ. Sábado 19, por cincuenta euros. La jugada es muy aguda. Es evidente que para los aficionados de Madrid y Barcelona hay pocos alicientes para comprar el abono del FIB con tanta antelación antes de que llegue la OPA guiri. La porción de cartel que se conoce es muy débil y las esperanzas de mejora dudosas a la vista del resto de festivales europeos. El atractivo de My Bloody Valentine y si acaso el improcedente Leonard Cohen, desde luego no son suficiente para compensar el dinero de abonos, viaje y estancia, preparativos, deshidratación etc. Quedarse en casa es tentador y sobre todo hay un plan B, porque mejore o no el Summercase cuenta con el atractivo residual de la envidia, de que llegue el fin de semana del FIB y por no quedarse en casa haya unos cuantos miles que compren entradas de día. Aquí es donde va a hacer daño el FIB. No va a hacer perder abonos al Summercase pero se va a comer una buena porción de entradas de un día. La mayoría del público que esté viendo a My Bloody Valentine el domingo habrá salido del descampado de Boadilla. Y el efecto sorpresa claro, el sabor a guantazo del revés con la mano abierta que ha tenido el anuncio. Veremos cuánto da de sí el talonario de Sinnamon para que cartel del sábado en Madrid aguante el tipo. Y si a medio plazo esto no es un globo sonda para que la edición gemela del FIB que se esperaba para ¿Vizcaya? acabe en Madrid. Menuda fiesta.

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