FibStart 2002 en Madrid

Jo qué guays sois, qué suerte tenéis que vais gratis a conciertos. Es lo que nos dicen algunas amistades desde que distintas promotoras y discográficas han tenido la gentileza de incluírnos en sus listas de acreditados. Pensamos que debe ser una equivocación por su parte aunque concierto tras concierto tenemos la oportunidad de ver qué hacen los periodistas de verdad: comer, beber y parlotear. Es decir, lo mismo que nosotros. A efectos prácticos lo único que nos diferencia de ellos es no haber perdido seis años de nuestra vida estudiando periodismo, lo cual es reconfortante.

A lo que iba, usted que es una persona recta y cabal, viendo la oportunidad de ahorrarse los dineros, no lo duda y acude presto donde sea. Pues no, para cierto integrante de esta redacción pesa más Vivancos 3 o El Ataque de Los Clones que Los Planetas+Nada Surf+Neil Halstead+No Neo. Indignante, lo sé. El finiquito para el redactor en cuestión ya circula por las entrañas de Correos.

Otro de los asalariados de Common People anda, como bien saben ustedes, infiltrado en la Gran Bretaña, y el último en su paraíso particular, la barra de un bar, sólo que esta vez trabajando. Visto el panorama tengo que ir solo. Con dos cojones y un palito, quizá sea el día en que una diosa vestal reconozca a su admirado redactor, cuya foto impresa desde su Explorer 6.0 guarda esperanzada en el bolso mod blanco con ilustración de diana rojiazul, y se arroje a sus brazos.

Una vez allí compruebo que como estos del Fib son la élite alternativa pues claro, hay que guardar las formas. El protocolo de acceso para acreditados había evolucionado del �vale pasa� a un maremágnum burocrático ahora vas aquí, ahora allí, ahora vuelves y te doy una entrada que te vale allí pero allí no les gusta así que vuelves y entras y te damos unos folletos. En fin, acabo dentro que es lo que importa.

Más o menos puntuales comenzaron No Neo, ganadores del Demo 2002. El planteamiento bastante sencillo, un tipo con una telecaster y una cajita negra de ésas que hacen brotar todo tipo de soniquetes operada por una dulcísima jovencita. Post-rock por decirlo pronto que en principio estaba bastante bien aunque algún momento se me hizo algo pesado. Algo fríos sobre el escenario (quien necesita calor con ésa cantante) aunque seguramente más por inexperiencia que otra cosa. Hubo dos o tres canciones que me gustaron bastante así intentaré no perdérmelos en el FIB (esto si Miguel se digna a salir del mar antes de las 9 de la noche y podemos llegar a tiempo).

Un corto intermedio dio paso a Neil Halstead. Llevaba mosqueado toda la semana porque en todas las agendas aparecía el mismo día en la Fiesta FIB y en Moby Dick. Al final era verdad y se plantó sobre el escenario con su guitarra, una armónica y unos algodones en el oído para amortiguar el ruido del público que, básicamente, no le hizo ni puto caso. Y es que la concurrencia no era la típica de concierto indipop, nenas disfrazadas, pantalones de campaña y flequillos mod. Algunos había pero se observaba bastante heterogeneidad, tanta que no llamaban la atención grupitos de adolescentes recién sacados de Juan Bravo con sus Reebok Classic, polo y vaquero estrecho, algunos veinteañeros con docker, zapato marrón y carnet de las Nuevas Generaciones, incluso viejos rockeros con pañuelo al cuello y chaleco de cuero. Resumiendo, fans de Los Planetas, que como salen en Los 40tv pues hay de todo.

Neil estuvo bien pero algo aburrido y me quedó la impresión de que había mucha improvisación, no sé si suya o de quíen, el caso es que no creo que fuese con las ideas muy claras: �y yo que creía que iba a tocar en un local pequeño� dijo al comenzar. Un conciertito en plan cantautor folk que en el plano musical no estuvo nada mal pero vamos, como aperitivo para Los Planetas y Nada Surf pues no. El supuesto concierto íntimo en Moby Dick hubiera triunfado, eso que quede claro.

Me subí a los balconcillos del perímetro (nunca había estado y en mi triste soledad no me quedaba más entretenimiento) a disfrutar de Nada Surf de quienes no sabía nada desde High/Low, disco que, aparte de Popular, no me había causado demasiada impresión. Pasé toda su actuación rezando por que la tocasen y me quedé con las ganas. Añadí no obstante su nuevo disco a mi LPA (Lista de Próximas Adquisiciones, últimamente LPD: Lista de Próximas Descargas), porque tiene bastante buena pinta. Nada Surf sí fue un aperitivo perfecto para Los Planetas, un nutrido grupo de fans brincaba en la zona central y el resto disfrutábamos visiblemente, energía a raudales y una versión de Love Will Tear Us Apart que tampoco fue para tirar cohetes pero quién necesita pirotecnia con una obra de arte como ésa creación de Joy Division.

Un inciso. Desde hace tiempo venía leyendo y oyendo críticas a La Riviera y su �pésima sonoridad� por parte de destacados plumillas y microfonillos del indipop nacional. Yo tampoco acababa de verlo así, nunca había pensado en ello ni me había dado cuenta en ningún concierto, lo aceptaba como una verdad proviniente de Entidades Superiores que, en cualquier caso, me importaba bastante poco y renunciaba a comprender y/o percibir. Sin embargo ayer fue día místico y encontré la explicación. En las barandillas de La Riviera se aloja una fauna muy característica, indigirls e indiboys (que lo son como podían ser cualquier otra cosa eso sí, relacionada con alguna moda) con los suficientes años y posición laboral para ganar un jugoso sueldo que gastar en disfraces mod, repetidas incursiones a la prohibitiva barra, etc. Allí se alojan para dejarse admirar y reverenciar, vasito amarillo en mano, por la plebe pop, idiotas como yo que, ignorantes, vemos los conciertos compartiendo sudor en la platea. Estos plumillas y microfonillos lo hacen también (supuestamente ver el concierto, cosa que tampoco) pero desde la barra de prensa, también en la periferia, si la abren o en las mismas terrazas en caso contrario. Tras las denostadas palmeras y fuera del radio de acción de los megawaffles en cualquier caso, pero viviendo en su Olimpo particular a la vista de los mortales donde efectivamente se oye de mierda. Pero claro, es eso o la pérdida de divinidad. Y no.

Volvamos al asunto. sólo quedaban Los Planetas y experimentado el momento acústico corrí a buscar un buen sitio proclive a la pérdida de sensibilidad auditiva con la decepción de no haber firmado ningún autógrafo, mucho menos haberme citado con la ansiada admiradora del bolso mod de diana rojiazul en un hotel de la capital horas mas tarde. En fin.. no soy un experto en el tema concierto planetoide, de hecho era el segundo a que asistía. La impresión que tuve en el otro era que parecían hacernos un favor con tocar, especialmente J, con poco o ningún interés en ganarse al público y más preocupado de coger una cerveza (o lo que sea) que de no entrar diez segundos tarde en mitad de una canción. Pero es inevitable aceptar una cosa: no hay otro grupo español que se pueda permitir el lujo de todo esto y mucho más y seguir siendo reverenciados como lo fueron anoche de forma creciente y unánime.

Los Planetas son el común denominador de cualquiera que haya estado interesado en esto la década pasada. Ya no se trata tanto de mejores o peores discos que otros grupos (aunque los tengan buenísimos), de mejores o peores conciertos (que los saben hacer increíbles), de repertorio, de imagen, de público. Los conciertos de Los Planetas son, a escala nacional, como los conciertos de Pulp, James y demás tótems. Los momentos previos al salto a escena son iguales, un nerviosismo familiar sobre nuestras cabezas, gritos en cuanto se adivina una silueta tras la niebla. Son ellos, son grandes, son la hostia y esta noche sé que voy a acabar en éxtasis. Y dará igual que J cante las últimas palabras de camino a por la cerveza, dará igual que las guitarras se pierdan, que algunas improvisaciones no peguen. Al tótem se le perdona todo (recordemos a Pulp en el FIB01 sin ir más lejos).

Intentando quitarse de encima todo este asunto mítico hay que reconocer que Los Planetas tienen oficio. No fue un concierto especialmente bueno pero coño, qué malo puede salir de Maniobra de Evasion, De Viaje, Un Buen Día, La Playa, La Caja del Diablo, Segundo Premio, o prácticamente cualquier otra canción del extenso repertorio planetario. Nada. Supieron meter las cuatro tonterías (un tecladito por aquí, una guitarra distinta por allá, un psico-sampler por el otro lado) que contentan a los reincidentes y sorprenden a los novatos. El setlist podría no venir realmente de la votación popular pero el resultado final iba a ser el mismo.

Esta vez no estaban especialmente apáticos, la otra lo estaban más pero tampoco afectó demasiado al resultado final. No afecta porque coño, tocan demasiado bien. Florent podría estar dormido y seguir poniéndonos los pelos de punta y Erik te destroza por dentro a cada golpe. Las letras de J te salen del alma y funciona increíblemente esa embriagante empatía que vivimos entre el público en algunos conciertos escogidos.

Una rayita perezosa, complejo de divos, negociación con los responsables de la sala (que tiene que cerrar pronto) o todo a la vez hizo esperar más de lo necesario el inevitable bis que dejó definitivamente felices y contentos a los aficionados madrileños y hasta la próxima, que la habrá y ahí estaremos. Por cierto, tocaron el primer single, Corrientes Circulares en el Tiempo, del nuevo disco cuyo título se me ha perdido en el encéfalo. Creo haberla escuchado en la radio y me sonó mejor, fue aplaudida y poco más. En cuanto todos nos la sepamos de memoria funcionará bastante mejor, ¿a que sí?

galo
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