Gene / Olympian

Aunque allá por 1994 consiguieron colar sus primeros singles en la cima de las listas británicas, Gene eligieron un momento inapropiado para lanzar este brillante debut: en plena vorágine del Brit Pop. La atención de prensa y público monopolizada por el intercambio de escupitajos entre Oasis y Blur, el mercado saturado por los mejores discos de las grandes bandas del estilo y Morrissey sacando del horno el que aún es su mejor disco en solitario (Vauxhall and I).

Pese a que muchos cometan la grave simpleza de quedarse en los parecidos vocales y la portada de Olympian para tachar a Gene como un plagio más de los Smiths. Es la portada la única similitud adicional que no comparten otros ochenta millones de grupos, porque no en vano estamos hablando de un grupo que ha sido, Allmusic dixit, el modelo para el rock de guitarras británico. Ni siquiera basta dar unas cuantas vueltas al disco para convencerse de su grandeza. Las primeras muestras vienen en el rotundo single Haunted by you, Your love, it lies y Truth, rest your head. Morrissey está detrás de la languidez y melancolía con que Martin Rossiter recita los versos, las cristalinas armonías que acompañan los versos llevan el sello de Johnny Marr en la frente. Sin embargo Rossiter demuestra ser capaz de hundirte estribillo tras estribillo hasta el centro del pecho y dejar cortes como Haunted by you manando sangre durante semanas. La música se revelará mucho más enérgica, más guitarrera, como habrán dejado buenas muestras las ya citadas y refrendarán Left-handed o To the city, pero paradójicamente también se encuentra un pop mucho más sencillo y melódico, menos visceral que el de los Smiths: en el estribillo de Truth, rest your head casi recuerdan más a Oasis.

Tras comprobar que a) repito ‘estribillo’ cada dos frases y sospechar que la ausencia de estribillos es la responsable de que Still cant find the phone y quizá To the city sean lo más flojo del disco, intuyo que el mayor problema de Gene es precisamente su dependencia de los estribillos. Pero no tanto porque no los tengan sino porque la mayoría son TAN buenos que a menudo les cuesta encontrar con qué llegar a ellos sin bajar el nivel de la canción, algo que se hace muy evidente en, por ejemplo, Olympian. A medida que se van dando vueltas al disco, uno se descubre esperando con ansiedad que pasen los versos para darse de bruces con las melodías inmiselicordes que esconden canciones como London, can you wait? y sobre todo Olympian y Sleep well tonight auténticos orgasmos a seis cuerdas que desgraciadamente no ya conseguirían repetir en sus siguientes discos. No lo duden queridos amigos, si se lo perdieron, escúchenlo. Si no, también.

galo
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