Har Mar Superstar / You can feel me

10 Septiembre 2005, 21:56 - en discos

Ayer según puse el disco me retorcía en la silla
de indignación y rabia contenida balbuciendo “subnormal,”
mamarracho“, “estafa“. Era un individuo
cantando a su ego con ritmos a medio camino entre un hip hop de pacotilla (¿hay
otro?) y un tour por lo más plasta de la electrónica, nintendo
y machacones ritmos vanguardistas. Esto me duró los tres primeros cortes
y parte del cuarto, tiempo más que suficiente para hacer un repaso mental
de varios árboles genealógicos y destrozar varios artículos
de papelería a dentelladas, algo que fue un absoluto error, porque cuando
llegó el quinto no me quedó más que emprenderla a golpes
con los muebles. Qué espanto, yo creía que tras Gangsta’s
Paradise
el tema de usar bases en plan soy rapero pero gótico
y fíjate qué tensión y dramatismo había quedado
relegado a donde se merecía (algún pozo séptico). Pero
mira tú por dónde no, había que recuperarlo para servir
de vehículo expresivo a este palurdo que de otra manera hubiera podido
engañarnos y hacernos pasar su disco por una sanísima tomadura
de pelo. Porque tiene destellos, sí, hay momentos que uno llega a vislumbrar
la posibilidad de tomárselo a coña y pasarlo bien un rato, pero
es que no hay forma, ni lo intente, es verdaderamente insoportable la combinación
de electrónica subnormal, ridículos rapeos (¿hay otros?)
y loops que, como su propio nombre indica, son repetitivos y aburridos hasta
la náusea.

Eso sí, no voy a negar que merece la pena escuchar el
disco entero aun a riesgo de vuestra propia integridad mental, esconde sorpresas
fascinantes. Fíjense que estaba arrepintiéndome de haberme propuesto
hacerlo cuando ha empezado Let’s get this party kickin’, un
exquisito cóctel de todas las basuras previas al que se había
añadido nada más y nada menos que ¡un vocoder! que os hará
entrar en el extático delirio que únicamente con figuras de la
talla de N’Sync o Back Street Boys son capaces
alcanzar. ¿Os acordáis del capítulo de los Simpsons en
que bart y tres amiguitos forman un grupo musical? Pues quitad los dibujos animados
y pongan a rapear a un estafador con perilla, camiseta de tirantes y una caja
de loops. Pero no es lo peor, no, para Love Jam n. 1 nos reservamos
a un castrado tipo Craig David que pone la guida al pastel.
Sí, pastel va con segundas.

Galo

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
                   
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