Esta semana dos canciones han conmovido mi corazón de granito y dado que la otra tiene casi treinta años sólo Painting and kissing cualifica para nuestra serie de canciones del euro. Canción típica de Hefner, una de esas explosiones a cámara lenta donde la mecha arde con una melodía casi insoportable hasta romper las ya de por sí débiles defensas emocionales de Darren Hayman. La estaba escuchando esta tarde y he recordado que en verdad es una de las canciones más conseguidas del memorable We love the city, ese disco casi conceptual que buscaba la analogía entre las relaciones sentimentales y las relaciones con ciudades, que también son sentimentales a su manera y aquí su geografía funciona un poco como los tests de Rorscharch. Vean, en Painting and kissing la amada de Darren (siempre, siempre hay una) vive en Holloway Rd. una calle principal que atraviesa la frontera entre este y norte de Londres en un quiero y no puedo que termina entre las roñosas estaciones de Kentish Town y Archway sin alcanzar el edén residencial de Hampstead o Highgate. Pero Linda ni siquiera vive en el extremo norte, Derren la conoce en el Wig and Gown, un pub que Google sitúa en el 99 de Holloway Rd., el extremo sur, clavado junto a Hackney, Shoreditch, Islington barrios de reputación dudosa, Murder Mile, Jack el Destripador, Lilly Allen, donde acude la juventud bohemia atraída por el precio de los alquileres y poco a poco florecen guetos de moda que hoy ya están infestados de clubs vanguardistas y galerías de arte no-tan-andergraun. Y es donde vive Linda, en un bajo donde pinta cuadros horrendos porque también es una imbécil con pretensiones de artista que en el fondo (North London has a place in her heart) sueña con tomar copas de Chardonnay en los parques de Hampstead, más allá del otro extremo de Holloway Rd. mientras que Darren no desprecia el Este que en el fondo “.. still it’s the place where I live” y tiene algo de hogar. Ah pero Linda besa como los ángeles y Darren cae enamorado en dos semanas a pesar de que ella ni siquiera le deja llamarla “su novia”. ‘You love to be in love, but you are never really in love’ dice Linda, y Darren sabe que hay algo de verdad pero incluso si sólo está enamorado de estar enamorado al fin y el cabo es de ella y qué más dará, es amor y es por ella, y se siente tan poca cosa, tan sencillo sin tales aspiraciones, tan apegado al Este y por tanto recibiendo con él parte del desprecio de Linda, y compra Chardonnay todas las noches para absorber algo de la pose, para estar a su altura, rezando cada día para que su amada cambie de opinión mientras ve que los besos empeoran, los cuadros mejoran y la ilusión se derrumba.

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