Ikara Colt / Chat & Business
Esto de las críticas de discos es como los exámenes de filosofía del instituto: todo se basa en aguantar el mayor número de folios posible escribiendo sandeces sin que se note demasiado. Hay gente habilidosa que consigue escribir cuatro o cinco folios y dar la impresión de que sabe lo que dice. éstos sacan sobresaliente en filosofía y escriben en el RDL. A mí la cosa se me da así así, con unos me sale y con otros no. Ikara Colt y otros grupos de este estilo son de los segundos. Precisamente hace unos días me preguntó “¿y qué hacen Ikara Colt?” y tras mucho pensarlo no supe decir otra cosa que “Rock“. Es que básicamente es lo que hacen. Hablando hace un par de días de Hoggboy comentaba que todos estos grupos que se limitan a dejarse de complicaciones y tocar la guitarra (aunque lo quiera hacer pasar por resurrecciones, revivals y otras leches) tiran de unos recursos que han usado, usan y usarán otros cientos de grupos. Añadirán esto, quitarán aquéllo, pero la base sigue siendo la misma. Esto es como construir casas, al final son todo ladrillos de este u otro material colocados de tal forma para hacer una pared y un tejado.
El asunto está en que de una manera u otra hay que diferenciar a un grupo de otro, ¿qué hace un disco bueno y otro malo si ambos usan básicamente lo mismo? Yo no tengo ni puta idea, Hoggboy me dejaban templado; Ikara Colt sin embargo tampoco ofrece nada sorprendente u original pero aguantan dos semanas peleando con Nick Cave y los White Stripes para entrar en mi reproductor, y sinceramente, no acierto a dar una sola razón medianamente válida para explicar la diferencia entre ambos. Será cuestión de gustos.
Posiblemente ayude una inclinación mayor que otros hacia el punk, las canciones funcionan mejor, se reparten por todo el disco pequeños y grandes torrentes de guitarras y alguno termina por arrastrarte, si no varios. Algunas como After This empiezan flojísimas pero según avanzan consiguen engancharte tirando de cuerdas, sin muchas complicaciones, con riffs tan manoseados como los que usan Hoggboy, Liars, Libertines o tu primo en su garaje con sus tres amigos peludos.
Si se para uno a pensarlo se encuentra el gran problema del punk: esa enorme tendencia a la linealidad. Pero te das cuenta de que importa poco: pasa canción tras canción At The Lodge (con electro-aderezo), Here we go again, y no tienes esa sensación de aburrimiento. Seguro que algo así os pasa con los Ramones, no son ningún arcoiris de sonidos, pero no cansa. Eso los Ramones, Chat & Business pasará unas semanas alojado en el reproductor y hará valer su principal virtud, una intensidad instantánea. Lo malo de es que pasadas las tres o cuatro semanitas de fulgor, una vez lo tengas bien escuchado, no dejará mucho detrás.
Por destacar las que sacan un poco los pies del tiesto hay que hablar de Bishop’s Son, que tiene podía venir firmada sin mucho problema por los Desert Heart’s más acelerados (hay algo de Joy Division agazapado en este disco), May b 1 day, la última, que deja descansar a unas guitarras que no obstante salen a despedirse los últimos 30 segundos, o City of Glass que se ponen como muy oscuros, con mucho bajo y batería y una guitarra mordisqueando por ahí (no, les prefiero armando escándalo). Lo dicho: pruébalo, si ves que te funciona tienes asegurados unos cuantos días de gozo que merecerán la pena, pasarán, pero habrás disfrutado como un enano. Y por supuesto no te los pierdas en el Primavera Sound porque si tienen un buen directo están garantizados unos cuantos litros de sudor que se unirán a los que derramaremos con los White Stripes (permanezcan atentos a Elephant porque es tremendo), Sonic Youth y Mogwai. Lástima que no vengan Sleater Kinney. Y luego a descansar con Teenage Fanclub, Go-Betweens y Belle & Sebastian. Qué festival tan completo (esto vale dos acreditaciones ¿no? Tomen nota señores primavera).

The Velvet Underground
Russian Red
Iggy Pop
Ya en su distribuidor
Crónica de una profanación (o The Hidden Cameras, Londres 23-08-2008) 