Jaime Sin Tierra / Autochocador

Ha sido un año duro el 2001. Por supuesto os estoy hablando del universo musical, no temáis. Ni quiero ni pienso adentrarme en los tan grillados temas socio-políticos con los que constantemente nos acosan en todos los medios. Y es que ésta es una época de descanso, de relajación psicológica y de evasión espiritual. Yo llevo ya inmerso un larga semana en este paraíso de ideas que es Common People, que por cierto continúa en pie y con más fuerza que nunca soportando el tira y afloja al que Polanco nos tienta cada día con sus más que generosas ofertas económicas. ¡Pero Common People sigue y seguirá incorruptible! (¡por favor, corrompednos!)

Como decía, tras todo un año de satisfacciones musicales, satisfacciones que nos están felicitando la navidad con los correspondientes conflictos mentales a la hora de hacer listas de lo mejor del año, Argentina gasta su último cartucho (lo digo sin acritud), y exporta a su hermana España el nuevo trabajo del grupo que está llamado a representar la escena independiente de una nación que actual y desafortunadamente (no sólo para ellos) se encuentra en un estado profundamente dependiente (de nuevo, sin acritud). Su nuevo presidente acaba de congelar la deuda externa, pero gracias a Dios no ha incluido en el lote al Autochocador.

Totalmente desentendidos del más que vendido New Musical Express (admitámoslo, no es ni la mitad de lo que era), y ya sin un mísero Melody Maker al que echarle mano, no nos quedan más opciones que jugarnos el cuello y echar órdagos a diestro y siniestro, con el único aliciente de saber que probablemente estemos haciendo un buen trabajo de filtro para un pequeño, pero inteligente público. De nada. Y dicho todo esto cual discurso real en Nochebuena, me dispongo a analizar minuciosamente cada detalle del disco que en estos momentos tengo entre las manos, ni más ni menos que el Autochocador de Jaime Sin Tierra.

Antes de nada, hay que decir que Jaime Sin Tierra no es un grupo nuevo, ya que éste es su tercer álbum. Primero se hizo Caja Negra y más tarde El avión ya se estrelló y yo sigo volando. No obstante ha sido con éste último Autochocador con el que parece que se le están abriendo las puertas al extranjero tras quedar como uno de los cinco discos imprescindibles del 2000 (en Discos Sin Tierra se editó en ese año, pero Everlasting Records lo hizo oficialmente en el 2001) en Les Inrockuptibles.

Autochocador es un álbum que seguro te hará recordar a Radiohead, The Cure, Sonic Youth, Yo La Tengo, Grandaddy, y por qué no, Los Planetas. Fijaos en lo que estoy diciendo. Estoy nombrando auténticas leyendas musicales en nuestras vidas. Pero es cierto, de hecho algunos de los componentes de la banda se han confesado verdaderos devotos de todos estos grupos, pero si de verdad hay algo que me gustaría que quedase claro en ésta humilde presentación es que, dejando aparte influencias, Jaime Sin Tierra no es más de lo mismo. Tienen algo que ofrecer. Algo muy distinto a lo que ya estamos cansados de oír.

Son casi cincuenta y seis minutos de pura delicia acústica los que van a hacer girar al disco. Cincuenta y seis minutos repartidos entre doce hermosas canciones.

La primera, ‘Torta‘, puede parecer atípica o simplemente aceptable en las primeras pasadas, pero más adelante te das cuenta de que no es así. Se necesitan unas cuantas vueltas para sacarla todo el jugo, como el impresionante despliegue de instrumentación que ya podemos adivinar en el resto del disco. Y es que no es para menos, no todo el mundo sabe conjugar con tanta armonía violín, guitarras eléctricas, y cello, por ejemplo.

Azafata‘, mi preferida, es la que sigue para deleitarnos con una de los entornos sonoros más envolventes del disco. Más de cinco mágicos minutos para disfrutar de las delicias que estos argentinos son capaces de hacer con una pizca de imaginación y unos cuantos trastos. Sinceramente, oyendo esto, a mí me resulta muy emocionante pensar en lo que este grupo será capaz de hacer en el futuro con un poco más de presupuesto. Y la voz del cantante es (tengo debilidad por el acento argentino, lo confieso) espectacular. No se si serán los efectos de eco, de megáfono, la demo de retransmisión de un piloto que suena como una voz en off de fondo, o simplemente el papel celofán que envuelve todo eso. Si trabajara para el RockDeLux, fuera estúpido, y tuviera que definirlo en sustantivo-adjetivo, ‘Azafata‘ sería algo así como una melodía-pseudocaótica.

El discman vuelve locos a los controles
te lleva a cualquier lugar.
Ajústense pronto los cinturones,
nos vamos a estrellar.

Evidentemente,
no escuchaste el speech.
Que dio la azafata
antes de despegar.

La sorpresa del disco para mí llega como ‘Kili‘, que se ha convertido en la canción con la que más veces me he sorprendido a mí mismo cantando en la última semana. La melodía, junto con un tremendo estribillo, hacen de ella una las canciones más agradablemente irresistibles del disco, sin ninguna duda.

Y si me pierdo entre la gente, estarás ahí?
Para salvarme.
Como quisiera que brillaras por mí otra vez

24 centavos‘ se presenta como una de las abanderadas, cruzando las eléctricas con efectos psicodélicos formando un conjunto especialmente denso tanto en forma como en estructura. Mete todo esto en un shaker, agítalo a un ritmo muy planeta, y dime qué obtienes…

La canción que más o menos da título al álbum, ‘Auto Chocador‘, hace una especie de parada en el disco, y definitivamente lo redirige hacia un mundo de desesperanza, hecatombe y fatalidad emocional. ¿Os suena? Olvidad los prejuicios y escuchad esto, que es de lo mejorcito de ese tipo.

No tengo alas, como un planeador
No tengo luces, como un plato volador
Perdí mi rumbo
soy un auto chocador
Que está en llamas
y necesita tu amor

El sexto corte es tiene como nombre ‘Camión‘ y es una de esas canciones cuyo estribillo se te queda en la cabeza un buen rato después de oír el disco.

Mientras yo, sufro,
la ruptura de mi corazón

Con cambios de ritmo galopantes, desequilibradas y distorsionadas guitarras, y la ‘voz definitiva’ del vocalista, ‘Camión‘ aprieta el acelerador para poder descargar a gusto en la canción que la sigue, un auténtica obra maestra.

�?sa es ‘Auto‘, la canción que hará brillar el disco en tu estantería por encima de los demás. No, no exagero. Sin desviarse demasiado de la tónica general, este tema consigue desmarcarse del resto de una manera magistral, y así, hacerte pasar los 6 minutos más perfectos del día. Una suave y lenta batería, psicodelia, piano y unos efectos inimaginables acompañan a una voz en total estado de gracia, que obtiene los agudos más agudos y los graves más graves, deslizándose entre uno y otro con una facilidad asombrosa.

A veces quisiera ser un barco,
para flotar como floto siendo humano,
y no hundirme como me hundo.
A veces quisiera ser como vos,
Para no extrañarte, como te extraño

Entramos en la segunda parte del disco con ‘Tifón‘. A ésta le pasa tres cuartos de lo mismo que a ‘Kili‘, que aún no me la he podido quitar de la cabeza. Si no, probad a escucharla una sola vez. Ese estribillo se te cuela tan dentro que es imposible dejar de tararearlo. Y ojo, el final de la canción se convierte en la parte instrumental más espectacular del disco, incluida flauta traversa. Je,je.

Y vos, me dijiste que soy,
un abismo de silencio.
Será, porque vos no escuchás,
que yo grito por dentro

Ping!‘ es el noveno tema, y en el que una vez más, hacen gala de un lírica y puesta en escena envidiable. Una de las cancines más pop del disco, sin duda. Me encanta cuando dice: ‘Y vos sos un trasatlántico / querés nadar a mi lado / y me estás ahogando

A falta de tres canciones, es posible pensar que qué más nos pueden ofrecer Jaime Sin Tierra. Yo os respondo: lo mejor del disco. ‘Citrus‘, ‘Rinoceronte‘ y ‘Ciempiés‘ forman el tridente perfecto para un final perfecto.

La primera, ‘Citrus‘ es un salto al vacío, un vuelo que no termina nunca, que te agobia y presiona hasta que estallas en mil pedazos. De nuevo entran violines, cellos, y efectos diversos que te embarcan en un viaje de agonía y psicodelia infinita. Toma ya.

Ya no floto más.
Me dejó caer, al fondo del mar
Tengo aire en mis pulmones,
tengo tiempo para olvidar

Llega ‘Rinoceronte‘. Una canción demasiado bella como para poderla definir con cualquier tipo de adjetivo. Merece más la pena que la oigáis vosotros mismos antes que leer cualquier tontería, sinceramente. Sólo decir que a mi se me hace cortísima. ¡Y todo con una acústica y un teclado! Impresionante.

Los últimos once minutos del disco los ocupa ‘Ciempiés‘, ahí es nada. Once minutos de gloria. La canción con la que sin duda deberían terminar todos sus conciertos, porque forma un fin de fiesta épico. Con ésta ya tiran la casa por la ventana, consiguiendo un despliegue de medios sin precedentes, que hacen de ‘Ciempiés‘ la canción más representativa del disco, no cabe duda. Imprescindible.

En definitiva y sin exagerar demasiado, Jaime Sin Tierra se ha convertido en un grupo del que todos estaréis hablando antes de lo que creéis y que seguro dará mucho que hablar al panorama exclusivamente independiente (por suerte o por desgracia). En cuanto a Autochocador, qué más se puede decir, ya a finales de Diciembre me ha trastocado bastante mi lista de lo mejor del año, así que sólo me queda convenceros para que lo compréis (vía www.everlastingrecords.com, yo no lo he encontrado en tiendas), o en su defecto, escuchéis (vía www.audiogalaxy.com), porque éste sí que merece la pena. Por cierto, por si queréis echar un vistazo más profundo al grupo, hay unas cuantas webs, pero la mejor es ésta, www.eltechodemicuarto.com. Que lo gocéis.

miguel
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