Japandroids – Post-nothing
Resulta de una significación inmensa la frecuencia con que se repiten el formato de uno, dos o a lo sumo tres miembros entre las bandas más populares de los últimos años. En las biografías de grupos de hasta hace una década siempre es raro no leer sobre pequeños enjambres de gente que frecuentan los mismos lugares, se conocen de vista y oídas y siempre encuentran miembros con que completar formaciones, suplir deserciones, rellenar huecos. Ahora, tiempos de redes sociales y saturación comunicativa son tiempos de soledad. De modo que aunque pocos hicieron caso a Jack White cuando reivindicó la suficiencia de guitarra, batería y voz para hacer rock, puede que el minimalismo haya terminado imponiéndose por nada más complicado que la escasez de personal.
El disco y su título se neutralizan entre sí, Post-Nothing parece apuntar a la misma negación del encorsetamiento en géneros que a finales de los setenta hizo la escena No Wave (“The anti-everything of No Wave was a collective caterwaul that defied categorization, defiled the audience, despised convention, shit in the face of history, and then split.”1) pero en realidad Japandroids recogen toda su influencia a través de las escuelas noise de los ochenta y noventa para reutilizar de manera bastante convencional aquellos viejos aullidos, zumbidos y porrazos en su propia catarsis de la impotencia y la asfixia de los años vividos en una ciudad estéril (“It’s raining in Vancouver / But I don’t give a fuck / Because I’m far from home tonight!”). La borrachera del escape entusiasma tanto como acojona, son las dos energías complementarias que empujan a Japandroids y por eso aunque lo que más les enorgullece es la cantidad de ruido que consiguen hacer ellos solos y no se privan de meter un desbarre stoner de seis minutos, lo que mejor suena del disco son las piezas cortas donde se aprecia el contraste, Wet Hair, Heart Sweats, Young Hearts Spark Fine (“We used to dream, now we worry about dying / I don’t wanna worry about dying / I just wanna worry about those sunshine girls / YOUNG HEARTS! / SPARK FIRE! / ALL NIGHT! / OH YEAH! OH YEAH!”), o ésta: The Boys Are Leaving Town.
1. Lydia Lunch en el prólogo a No Wave. Post-Punk. Underground New York 1976-1980, de Thurston Moore y Byron Coley.
Asobi Seksu Nueva York, 29.01.2010
Vístase hoy Venus in Furs (Ya Te Digo) toca The Velvet Underground
La década del disco
It Ain't Me, Babe (versiones XI)
The Sonics: 1 The Shangri La's: 0 



Uy, algo tarde esta reseña no? Este mismo lo vote ayer, es un pepinaco de disco.
Tarde y mal, es nuestro lema.
Con todos los respetos este grupillo me parece bastante malo, otro más que se apunta a ocultar las carencias con ruido y chispas.
Bah, no es necesaria tanta modestia, los Pains Of Being Pure At Heart salieron antes por aqui que en en el Pitchfork y estos sitios, y de los Wave Pictures ya no me pongo a hablar que me llaman pesado jaja. Y el disco este lo escuche alla por abril, y he de decir que no envejece demasiado bien, vamos que no es un disco que permanece en tu mp3 durante meses, llegado a un punto lo quemas y a otra cosa. Pero mientras te dura la tonteria es cojonudo. Y a decir verdad, prefiero un grupo con carencias que a uno al que le sobren virtudes
Tarde, mal y ridículo es la filosofía de nuesta web. Disco superfluo e insignificante pero no del todo desaprovechable.
Como a la becaria, malillos me parecen… eso sí las voces suenan a Fugazi, con lo que al menos me recuerdan algo bonito.