La buena vida / Álbum
Conocerán ustedes esos muebles absurdos que existen para hacer bulto, que lo mismo valen para rellenar una esquina como para tapar un trozo de pared. Yo tengo una especie de mesita en el salón que alberga varios libros, conchas marinas, búhos de porcelana, un escarabajo egipcio de cuarzo y sirve de sostén para una bonita planta de poliuretano. En Navidad viene de perlas para dejar la bandeja de los langostinos y hacer sitio en la mesa para los menús Big Mac. En casa somos muy navideños.
Hay gente que es como estos muebles, están en el mundo por hacer bulto, para tapar un trozo de pared y lo mismo les da que les coloquen una planta de poliuretano, un libro o una bandeja de gambas. Mi madre llama a estos individuos ponmeahí, que es un nombre muy descriptivo. Los ponmeahís son una gente que me irrita. Bueno sí, a mi me irrita todo, pero especialmente los ponmeahís, y La Buena Vida son un grupo de ponmeahís.
Cada vez que les escucho tengo da la impresión de que están cantando porque les han puesto a cantar, pero lo mismo podrían haberles puesto a cortarse las uñas y se oirían clac-clacs desganados en lugar de gemidos. El gran problema es que estos individuos arrean y de pronto se descuelgan con canciones tremendas que no hay forma de quitarse de la cabeza. Me ocurrió con Qué nos va a pasar, donde les debieron dar una tableta de chocolate nestlé y se les fue un poco ese tono quejumbroso, luego claro uno quería escucharles, oía más canciones, pasaba por sus conciertos, pero era imposible, daban ganas de coger a la pobre muchacha por los hombros y devolverla a base de meneos al mundo de los vivos. Desde que los conozco, La Buena Vida me han supuesto un tira y afloja entre una fuerte aversión a esa apatía ñoña que tanto mal les hace y grandes canciones. Supongo que por eso se me hace algo exagerada la pasíón con que cada pedo de La Buena Vida se aúpa, mediática y popularmente, al non plus ultra de la creación musical pero yo me decía oye, será que eres un maniático, y aceptaba barco. Hasta hoy. Ha sido definitivo que una persona cabal, el redactor invisible Pepo, muy fan de los donostiarras, juzgase ‘una mierda’ este Álbum, para hacerme pensar, coño, que lo mismo no es cosa mía.
El problema de este grupo es que viven en terreno peligroso, con una serie de elementos que juegan muy en contra, esa voz irritante, esa dependencia del arreglito de cuerda, esas letras que hay que cuadrar con versos absurdos (esperen). Para contrarrestarlo necesitan canciones muy buenas. Álbum no tiene las suficientes, y sus defectos, disimulados antes, ahora destacan como un salchichón en la bandeja de langostinos. Aquí La Buena Vida resultan sosos, ñoños y aburridos, y no tienen con qué disimularlo.
Estos muchachos supuestamente es que hacen dos cosas muy bien, musica y letras. En cuanto a la música pues miren, sí y no. Supongo que la voz entra en el apartado musical, y aquí hay que ser taxativo, hay momentos que lo de Irantzu es para llenarle la boca de esparadrapo y graparle los morros. Momentos como Nada debería fallar o la espantosa No lo esperaba de mi, donde robaron el último suspiro a una anciana moribunda, cantadas con una desgana, un tedio, una apatía existencial desquiciante. Para que Irantzu no consiga cargarse una canción con sus gemidos hay que estar ante poco menos que una obra de arte. Es justo reconocer que HHMMSS, por ejemplo, lo consigue. También es triste aceptar que pocas más lo hacen. Por otra parte me da la impresión de que la trampa del arreglo orquestal juega mucho a su favor. Especialmente desde haber escuchado su versión del homenaje a Family, me da por pensar que La Buena vida sin violines se quedarían cojos, y el asunto es que esos arreglos de cuerdas que tanto mejoran sus canciones se me antoja un poco que los venden enlatados en paquetes de cinco. Tampoco tengo intencíon de estudiar solfeo ni escuchar de forma intensiva sus discos, así que da lo mismo.
Lo mejor que le puede pasar a un grupo es sacar unas cuantas buenas letras, porque aunque sean una auténtica mierda sus defensores tendrán el eterno recurso ‘pero es que no escuchas las letras’. La Buena Vida no son una mierda, claro, pero sí les viene de maravilla tener un buen puñado de buenas letras, porque automáticamente cobran fama de buenos letristas y ya pueden soltar cualquier rosario de tonterías que no habrá quien deje de dar palmas absolutamente convencido de que ha escuchado un bellísimo pasaje de poesía musicada. Así pasa en Álbum, que pese a tener alguna en condiciones (Rumbo A) esconde (mal) momentos completamente ridículos. Para muestra, dos botones:
Yo quiero ser un actor mejicano
Para poder llevar uno de esos sombreros tan raros
No sé qué tiene que ver ser actor mejicano con sombrero raro. De hecho no sé qué tiene que ver ser mejicano con llevar sombrero raro cuando la infinita mayoría de mejicanos no llevan sombrero alguno, y si lo llevan no es de ese tan ‘raro’. Yo me figuro que si cojo mi guitarra y canto:
Yo quiero ser un actor peruano,
para poder llevar uno de esos sombreros tan raros
el veredicto más indulgente incluiría la palabra mamarracho, y me contarán ustedes qué diferencia hay. En efecto, la gracia no es que tenga un cierto sentido, es que rime y tenga sonoridad para poder inventarse que tiene mucha lectura oculta. Pero no, esto es una bobería metida ahí por hacer bulto sin mayor sentido que pegar dos versos a la buena de Dios en una canción a la que claro, se le puede sacar todo el sentido que se quiera, pero es que hoy en día a un váter colgado del techo por un hilo de cobre se le pueden encontrar interpretaciones incontestables. Casualmente la cancioncita es de arreglo orquestal, y casualmente boom popular.
El segundo botón será el cántico de demagogia intelectualoide Lo que dicte el corazón:
Lo que dicte el corazón
aunque sea pedir perdón
me merece una opinion muy distinguida
¿Cómo que aunque? ¿Es qué es algo negativo pedir perdón? No, lo que pasa es que hay que meter una rima con -ón. Desde luego podría cantarse:
Lo que dicte el corazón
como comprar un camión
me merece una opinión muy distinguida
pero tampoco es plan. Eso sí, la gente lo canta arrobada, oiga, qué sentimiento, cómo me llega. Pues vale, yo me lo creo si ustedes el favor de sacudirse las famas de la cabeza. Me voy a cenar.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
