La década del disco

The Strokes inaguraron década y milenio con una pregunta: Is this it? Michael Jackson confirma, desde ultratumba que sí, This is it. El nuevo milenio era esta birria. Cuál si no pudo ser tan importante como aquel latigazo de energía que sacudió la médula espinal de toda la afición planetaria amodorrada por el rock auto consciente cebado durante veinte años con Joy Divisions, Stone Roseses, Smithes, la miseria recargada de Nirvana, de los Smashing Pumpkins, de Radiohead, las tanganas grandilocuentes del brit pop y su degradación final en el trascendentalismo llorón de tipos como Starsailor o Coldplay que fluyeron por el desagüe con el manguerazo de los Strokes que podía ser, y fue, una maniobra premeditada de cinco pijos resabiados incapaces de ligar dos frases con sentido bajo su fachada de falsa decadencia pero daba en el clavo regresando al punto exacto, al entusiasmo efervescente de los primeros setenta neoyorkinos, al punto desde el cual todo empezó a descarriarse y desde el cual había que partir para empezar de nuevo; lo entendimos sin saberlo, entramos en el reto y esta década ha sido la historia de una torpeza, de un no entender nada, de reciclaje trapero, una década carroñera y sin personalidad, o cuya personalidad es no tenerla. The Strokes no eran la salvación del rock sino un aferrarse a ciegas en plena caída al primer saliente que pudiera hacerla posible, y dio la casualidad de ser el correcto, el que ya no acertaría ninguno de los hypes que ellos engendraron; por eso ningún disco ha estado tan vigente cada día desde entonces, haciéndose presente desde la distancia inmediata de las leyendas, capaz de reavivar la expectación perdida aunque el destino más probable fuera echarla a perder de nuevo. Esa era la lección amigos, ¿o es que el desencanto no estaba anticipado en el título? Is This It, una birria, por anticipado, pero qué importa mientras haya guitarras y quien quiera divertirse con ellas, era cierto, lo supimos, miramos alrededor, y lo vimos, estaban ocurriendo, sonaban así:

Duró poco. Necesitamos otros Strokes. Queda un año.

galo (20/01/2010)
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. pablo,

    pues si

  2. lector,

    Pues no. O si, yo que se.

  3. Nihilia,

    ¡Una frase de catorce líneas! Plas, plas, plas. Me quito el sombrero.

  4. jav,

    no he entendido el final, tenemos que suicidarnos o no?

  5. galo,

    Ni yo. Es una solución.

  6. alize,

    Seguramente son el grupo de la década (así, sin pudor de pasar por encima de estilos populares)… pero llevan como un par de años sabáticos ¿no?

    Hablo de los guaisestripes, claro.

  7. elixirojo,

    Meg aporrea literalmente la batería…mejor ser buenos con la dama y reservarme la opinión.

    Jack la tiene clara, y ejecuta su instrumento como hace tiempo no veía, además canta con el diablo adentro.

    Por supuesto, me interesan los Stripes (también los Strokes).

  8. chumi,

    joder, estos artículos, por llamarles de alguna manera, son cada vez peores. esmérate, hombre.

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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