Lori Meyers / Hostal Pimodán
Lo que más me gustó de Viaje de estudios fue la falta de complejos con que superaron el plagio a los Planetas demostrando tener un arrojo que en el fondo es lo más importante a la hora de colgarse una guitarra del cuello. No sé cuál hubiera sido el problema en seguir el mismo planteamiento (ojo, sin repetir el mismo disco) cuando les salía de puta madre, pero parece que había algún inconveniente. Lori Meyers han decidido tirar por el camino del pop insustancial y matarnos de aburrimiento.
En el Hotel California se suponía que los Eagles hablaban de toxicomanías y lo mismo hasta era verdad, pero nos cuesta adivinar qué esquiva metáfora se ocultará tras eso de aceptamos gente de otro hablar, individuos de indonesia y pakistán buscarán el hostal. Supongamos que lo de hostal va con ironía y así nos evitamos buscar paralelismos con otros Hoteles porque la cosa pude ser de chiste. Letras aparte, el corte que titula y abre el disco forma parte de lo más aprovechable, junto con canciones como Dilema o El Aprendiz o L.A., piezas de indie pop español que se han compuesto ochenta mil veces por ochenta mil grupos, y han sonado todas igual en lo que podríamos llamar la canción paradigmática del pop español, pieza que mal no está pero ya aburre. Si hay que destacar alguna elegimos Caravana y sobre todo La pequeña muerte, que siguen más o menos por los mismos derroteros pero con algo más de fortuna. El mejor de sus trabajos no sabemos muy bien de qué va, y tampoco logra que nos interese mucho averiguarlo.
El resto peor, demasiadas rimas de plástico que ya sonaban a rayos en primero de EGB (..se cruzarán, y de largo pasarán, o ..una luz le despertó, y a su lado apareció por decir dos de muchas) y cursiladas que harían morir de vergüenza al Pequeño Pony más mariposón (Hoy hay algo dentro de mi. Eres tú., Desayuno con diamantes). En la sección surrealista destacamos la inexplicable historia del Gallo ventrílocuo, no se puede empezar una canción entonando diicen mis amiiigos que al pasaaar, les debo dineero y quieeren MÁS, transitar por coros kumbayá y terminar alucinando en colores con un solo de guitarra que quizá pudiera salirles bien a los Doors, a Lori Meyers no. También inexplicable aunque inofensivo el Hostal Pimodán II, una transición instrumental que recuerda a los primeros Cardigans y no sabemos muy bien qué pinta aquí. Esperaba mucho más.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 

En absoluto de acuerdo, pero buena crítica.
KesheR | Homepage | 11.03.06 - 2:39 pm | #
Bastante de acuerdo. Una castaña de disco.
Frank Black | 14.03.06 - 11:07 am | #
Crítica generosa dónde las haya.
Anonymous | 16.03.06 - 9:34 pm | #
No teneis ni puta idea. vaya mierda de crítica. Deberías firmar para que no te contraten ni en supermercados dani.