Los Campesinos! + No Age + Times New Viking, 20-10-2008

No sabíamos cuándo dejarían de salir del camerino, parecía aquello la puerta de un colegio en llamas, pero por fin parecen completos. Los Campesinos! dan los últimos toques a una vasta chatarrería de instrumentos y aparatos, se colocan y esperan. Sale el cantante. Lo primero que hace es coger una lata de cerveza, grande, tamaño pinta, y destaparla a posta de un mal tirón derramando la mitad de la espuma, deambula por el escenario dando instrucciones, enredándose con los cables, haciendo un paripé como a esa edad pudiera sudarse y oler mal y arrastrar una resaca de dos meses. Asegurándose de que lo han visto bien. Luego no beberá otra cosa que agua mineral de una botellita. Llevan dos guitarras, bajo, batería, y todos los instrumentos accesorios de rigor, aparatos de percusión sintética, teclado, violín, teclado, palitos, cajitas. Más tarde una con vestido, claro, de flores, haría materializarse un melotrón del éter. Empiezan, y son una mierda colosal, ofensiva. Sé que me van a llamar viejo cascarrabias y lo que les dé la gana, pero lo puedo explicar y lo que es más, rebatir. Porque si bien voy a decir que los niños de hoy en día tienen de todo puedo ponerme a salvo confirmando que en mis tiempos esto también pasaba. Es sólo que ya se nos ha ido de las manos. La disponibilidad excesiva de cachivaches crea en el populacho la obligación de usarlos: es ley comprar sistemas futuristas de Home Cinema, una vez con ellos en casa no hay más remedio que hacerse cinéfilo si para no quedar como un gilipollas; es ley comprar cámaras de fotos semi profesionales, una vez en posesión de ellas es necesario cobrar ambiciones de fotógrafo amateur para no quedar como un gilipollas. Llegamos a esta miseria conocida del artista universal, todo el mundo es cinéfilo, fotógrafo, músico, escritor: todo el mundo es, en fin, artista. Y no lo son como respuesta a una pulsión primaria, porque quieren escribir, cantar, retratar y lo hacen, sino forzados por la posesión de un cachivache. Hiperactividad porque se puede, no porque haya con qué alimentarla. La avalancha de instrumentos es lógica: los tienen, ¿cómo van a dejarlos sin usar? Empachados de ordenadores, instrumentos y medios y amigos en la misma situación, a los adolescentes no les queda otra que hacer música. Sale, por supuesto, una basura. Salen Los Campesinos! La acumulación de tanto chisme innecesario sólo destacaba más la simpleza en el peor sentido de canciones sobre las cuales hablar usando el plural es, en algún nivel lingüístico, incorrecto. Uno se preguntaba a santo de qué venía aquel despliegue. No tenían un xilófono, tenían dos: para la teclista y para el cantante que de vez en cuando interrumpía su pantomima de histérico en crisis (él es tan emocional, tan auténtico, que le dan calambres y tiene que cantar agarrotado entre convulsiones forzadas) para clavar un “plink” absurdo en el amasijo de instrumentos. Nos marchamos a la quinta canción. Si quisiéramos hacer algún tipo de crítica constructiva proponiendo un modelo de grupo joven con dignidad, sería el opuesto diametral a Los Campesinos!

Antes, Times New Viking y No Age fueron breves, concisos y nos resarcieron de sus respectivos desastres en el Primavera Sound. En verdad son grupos ambos de sala, de intimidad, de pequeñez, no esa magnitud aparatosa de los festivales. Primero Times New Viking habían hecho que pareciera fácil la tarea de conseguir tantos ruidos disonantes contando sólo con tres instrumentos y dos gargantas. Uno piensa que sincronizan el comienzo de las canciones por educación o algún convencionalismo social, más allá cada uno monta su cacharrería particular y allá películas como suene, es mal, de ese mal que gusta, enciende, incita a involucarse uno mismo sin consideración con el prójimo y gritar que tampoco want to die in the city alone, inventarse el resto y dejar que entre todos surja lo que tenga que surgir, una cosa que no será espontánea por diseño. Veo claro ahora que su error cuando se les jodieron las guitarras en el Primavera Sound fue intentar arreglarlas, que tenían que haber tocado frotando la clavija con las cuerdas o mordiendo el cable. A su lado No Age parecían demasiado cerebrales, pero es que lo suyo requiere control. No se trata de acabar la canción cuanto antes como con Times New Viking, intentan hacerse los punkarras pero sus mejores canciones, Miner, Sleeper Hold, de ese tipo, dependen de la precisión en los cambios de ritmo, de zurcir las melodías entre capas de ruido y demás delicadezas. Por canciones lo hicieron bien, algo afectó la inevitable pérdida de matices por el asunto del directo. En conjunto les faltó callarse, la cháchara en los intervalos, los chistes, las batallitas hicieron que los tres cuartos de hora pasaron a saltos y no lograse uno meterse en el concierto ni querer recordar nada con especial intensidad. Fueron ambos una lección necesaria para la incontinencia instrumental y teatralidad barata de Los Campesinos! Descuiden, será inútil.

galo (04/11/2008)
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¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. lector,

    Razon no le falta la verdad, lo cierto es que hay algunas canciones de Los Campesinos! que han llegado a tener su gracia, pero tener que sufrir un disco entero debe ser algo poco recomendable. Todavia no me he atrevido y creo que seguira asi…

    A No Age les tengo muchas ganas en directo, a ver si la cosa queda por lo menos a la altura del disco.

  2. mnislaih,

    Chapeau. Yo los vi en Valencia, y creo que me dieron la misma sensación. Aunque cuando me preguntaron qué tal el concierto sólo acerté a poner juntos 3 adjetivos: “confuso, entretenido, barato”.

    Así que tomo no ta de la crí ti ca para cuando me lo vuelvan a preguntar

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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