M / Qui de nous deux
Sabeis amigos que yo estoy allí lejos, en la vanguardia, oteando el horizonte sobre la colina, atrayéndoos con sugerentes gestos manuales que de paso me ayudan a espantar las moscas. Pues bien, en la vanguardia estaba cuando el soulseek arrojó sobre mi disco duro un Close to me que no me pegaba nada. Se trataba de una versión de los inefables Cure que este individuo, Matthieu Chedid, aka M, incluyó en su segundo disco, Je dis aime. Tres o cuatro escuchas después me dio por bajármelo y oye, pues no estaba nada mal, pero considerando que tras entrar en el bar de la redacción recomendando el disco de un cantante francés la previsión más optimista sería morir sepultado bajo de pinchos de tortilla y torreznos rancios, opté por dejarlo estar. Por fin en 2004, M vuelve. Y por si su nacionalidad no bastase, el simpático Matthieu va y se disfraza del hijo satánico de Elvis Presley y la pantera rosa. Gracias por tu ayuda tío.
Chedid salpica con un punto gamberro referencias que van de un Gainsbourg funk a Bowie o Cure en versiones guitarrero-melosas. Cuando funciona lo hace de perlas. Je dis aime se gana unas cuantas escuchas con Monde Virtuel, Close to me, o Onde sensuelle, que debería ser obligatoria en las escuelas de strip-tease.
En Qui de nous deux la cosa se tranquiliza, se liman aristas y el conjunto sale ganando. Se pierden un par de singles inmediatos y a cambio se ganan delicias como Ma melodie, Je me démasque o La bonne étoile encajadas pieza a pieza sobre melodías sedosas en poco más de tres minutos. Algo más de guitarras y volúmen en Qui de nous deux o Mon ego y en la sección bizarra ustedes que como nosotros son fans reconocidos de Abba y KC and the Sunshine Band seguro que gozan de Gimmick. Hay algún guiño hiphopero (Psyko bug) que tampoco hacía mucha falta, otras no terminan de cuajar C’est pas ta faute) pero si se disculpa el disfraz no habrá problemas con esto. Háganse con sus discos y expriman, que zumo hay.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 
