Manta Ray en Barcelona

10 Septiembre 2005, 21:56 - en conciertos

Era una sensación que se notaba en el ambiente: la gente que había acudido religiosamente a la sala 2 de Razzmatazz para disfrutar de este concierto no lo había hecho impulsada por las ansias de ver a Manta Ray, por lo tanto tampoco habían comprado su entrada con la intención de conocer un poco más a fondo a los murcianos Schwarz; el público que estaba allí congregado en un buen número tenía únicamente una palabra en mente: Heptágono.

Y lo cierto es que el concierto comenzó con una pequeña decepción ya que no fue un heptágono sino un triángulo lo que salió inicialmente a escena, puesto que lo hicieron los tres miembros de Schwarz con la intención de defender en directo temas pertenecientes a su primer larga duración Hard Listening, con unos destellos que dejaban entrever influencias como Mogwai o Los Planetas. El público respondió al envite un poquitín frío al ver que la geométrica figura de siete lados se resistía a formarse sobre el escenario.

Y por fin se produjo la deseada unión, en pricipio para interpretar el tema que abre Heptágono, Here comes the Darkness, al que lograron amputar toda la frialdad que exhibe en el disco y dotarlo de una calidez inusitada resultando uno de los mejores temas de toda la velada, no sé si por las ganas que había de ver a los siete en acción o por la calidad del tema en sí, aunque supongo que por una mezcla de ambas.

Acto seguido, el heptágono sufrió una nueva mutación para transformarse en cuadrado, dejando a los miembros de Manta Ray a los mandos de la nave. Para desgracia de todo el mundo, los problemas técnicos hicieron acto de presencia durante esta parte, y se manifestaron sobre todo en el sonido del bajo de Nacho que ocasionó alguna que otra molestia desluciendo un poco la actuación. Pero las ganas que mostraron sobre el escenario y la gran profesionalidad de estos músicos lograron tapar estos defectos y salir más que airosos del envite con grandes temas ya clásicos de su repertorio como Sol o Rita aderezados con tres nuevas composiciones: Kraut, Que niño soy y Trompeta.

Para rematar la faena, el heptágono volvió a formarse y fue tocando, uno por uno, los restantes temas que componen la obra. Una pequeña decepción para el que suscribe estas líneas fue la versión de Brian Eno On some faraway beach, tema esperado con un alto grado de impaciencia por mi parte y que no respondió a las expectativas resultando un poco deslucido debido a que los músicos parecían un poco desorientados, sobre todo al comienzo.

A partir de ahí el heptágono funcionó como una máquina perfectamente engrasada, con un sonido apabullante e incontestable, una auténtica apisonadora. Heptágono sonó enorme y la otra versión de la noche, el Antenna de Kraftwerk, ya en los bises, puso el mejor final posible a este concierto en el que se podían ver a un buen número de incondicionales moviendo el esqueleto y disfrutando de lo lindo.

[Morgan]

colaboración

Exprese su opinión insignificante sobre el concierto con estas estúpidas estrellitas:
                   
etiquetas » Sin etiquetas

¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? pulse aquí