MC Hammer vs. Vanilla Ice
Desde el principio de los tiempos las fuerzas antagónicas del Bien y el Mal enfrentan a sus ejércitos manteniendo el frágil equilibrio del Universo. El Ying y Yang, Colacao y Nesquik, Starlux y Avecrem, Oliver Atom y Mark Lenders, sus terribles batallas han hecho estremecerse cada átomo de la Creación durante eones. En 1992 esta batalla se libró con una virulencia como ya pocos recordaban en el corazón mismo de la música popular, enfrentando a dos titanes que sacudieron el Universo y hoy deben someterse al severo juicio de la Historia. Hablo, claro, de Vanilla Ice y MC Hammer.
En 1990 el cuerpo de marines norteamericano hubiera parecido el único destino lógico para un muchacho con tan sorprendente parecido al supervillano interpretado por Dolf Lungen en Rocky IV como tenÃa el joven Robert Van Winkle, no estaba horno para bollos allá por el Medio Oriente asà que nuestro amigo prefirió torcerse la visera de la gorra y hacerse rapero. Lo fortuito de su entrada en el mundillo no restó un ápice de mérito a su propuesta, y tampoco importó demasiado el hecho de que rapease con una voz de Bart Simpson que no hace ningún bien al tono arrogante que debe primar en cualquier rapero que se precie. En el mundo del rap lo que verdaderamente cuenta es la actitud, y Vanilla Ice la tenÃa toda. FÃjense qué portadón, Vanilla se nos presenta entre haces de luz como si fuera aquello el Nacimiento de Venus, estirando con autoridad en señal de afirmación un dedo que se sabÃa de memoria las vulvas de media Florida. Admiren esa mano firmemente posada sobre alguna de las dos armas con que demostraba lo poco que tenÃa que envidiar a los raperos negros: un pollón duro como un témpano de hielo y un turbio pasado paramilitar curtido en sangrientas batallas de bandas callejeras que nunca podrán borrar las mentiras de panfletos como Allmusic pues la cruel realidad del ghetto se leÃa en el fiero acero azul de su mirada.
Vanilla ante todo era un machote, pero también el gran pionero de la intelectualidad urbana. �¿Acaso creÃan que la figura del rapero blanco que se garabatea desgarradores sonetos en la palma de la mano entre tiroteo y tiroteo la inventó Eminem? No amigos, no. Vanilla se habÃa impuesto una misión como declaraba en su exitoso single cuando cantaba ‘destruyo tu cerebro como una seta venenosa‘. Y vaya que lo hacÃa, pero no arrastrándonos a las drogas y el SIDA como temÃan nuestros preocupados padres sino agitando nuestras jóvenes y aletargadas conciencias con un verbo tóxico y subversor. Reparen en la repercusión que frases como ‘cualquier cosa menos que lo mejor es una felonÃa‘ pudieron tener en nuestra maleable personalidad adolescente. Vanilla no sólo exhortaba a los jóvenes a dar cada dÃa lo mejor de sà mismos, también nos enseñaba palabras raras. Ã?l fue el padre intelectual de una generación moderna, inquieta, ilustrada, rebelde, gente como usted y yo. Tras esta infancia ilustrada, se entiende el fracaso de textos banales como los de Deluxe
Robert también comprendió que toda la poesÃa del mundo no es nada sin una buena música y desplegó todo su talento más allá del archiconocido rompepistas Ice Ice Baby, componiendo un Life is like a fantasy que ya hubiera querido para sà el mismÃsimo Marvin Gaye, sampleando con destreza Play that funky music y haciendo gala de innumerables muestras de virtuosismo que no voy a enumerar porque escuchándole me está dando dolor de cabeza de proporciones bÃblicas, pero el caso es que eran muchas. Vanilla era grande y talentoso.
Desgraciadamente en aquellos tiempos un rapero blanco seguÃa siendo un rapero como de mentirijilla, por muchos méritos que se hicieran y muchas tallas que le sobrasen al pantalón. Fue éste un inmerecido estigma que atormentó a Vanilla durante su duelo comercial con MC Hammer quien, por si no se habÃan fijado hasta ahora, era negro como el carbón y eso en lo que es el tema del rap siempre ha sido jugar con ventaja. Viendo a Hammer con estas gafas y un bigotillo que le repasa el labio como un desfile de hormigas hubo muchos que no compraron el disco temiendo que en lugar de rapear fuera a venderles un seguro, pero el éxito de Please Hammer don’t hurt ‘em era inevitable y necesario. Sobre el escenario MC Hammer descubrÃa sus poderosos pectorales y se convertÃa en un ciclón con enormes pantalones bombachos cuya amplitud daba idea de las proporciones del badajo que dio origen al caracterÃstico apodo ‘Martillo’. Hammer actuaba con legiones de coristas, músicos y bailarines cada vez más numerosas hasta llegar a un punto en que el carnaval de Rio parecÃa una vulgar fiesta de disfraces. En la cima de su éxito arrolló las listas de ventas con una nutrida colección de hits en la que destacó el celebradÃsimo U cant’t touch this, el irresistible single de su segundo álbum con el que terminó venciendo a Vanilla por cosa de 3 millones de discos.
No era oro todo lo que relucÃa. Pasaron desapercibidos detalles como el soniquete que sonaba durante el Oooooo-o-o de U can’t touch this y evocaba la sintonÃa de los cazafantasmas. Era uno de los muchos deja-vùs que inspiraba el martillo, pues como descubrirÃamos años después muchos de sus grandes éxitos ocultaban versiones y sampleados de otros artistas, y si bien hay quien pretende manchar la carrera de Vanilla afirmando que Ice Ice Baby es una mala versión de Under Pressure, nadie puede negar que Hammer jamás se acercó a la profundidad lÃrica de Vanilla Ice. Aunque duela es necesario enfrentarse a la cruda realidad: MC Hammer fue una maniobra comercial, Vanilla un poeta maldito.
El rapero de hielo, atormentado por la victoria mercantil de su archienemigo, decidió retirarse a meditar sobre la ingrata respuesta del público mientras Hammer era corrompido por el éxito, guardaba el MC en el baúl de los recuerdos y echaba a perder su carrera con una producción de dudosa calidad que forzarÃa su desaparición del panorama internacional tras firmar el tema principal de La Familia Adams. Años después el anacoreta Vanilla Ice volvió con un disco crudo y agresivo en que hurgaba sin piedad en las llagas del mundo occidental y desafortunadamente no recibió mucha atención. A esas alturas ya estábamos ocupados con otra gran batalla: Oasis vs. Blur. En cualquier caso la Historia reconoce por fin que Vanilla Ice fue el auténtico vencedor moral de la contienda, un héroe para las clases desfavorecidas y mentor para muchos jóvenes como usted y yo que hoy recordamos su legado con gratitud y devoción.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre 

Estas muy equivocado en tu reseña: 1. Los primeros raperos blancos en ser conocidos fueron los Beastie Boys cuando lanzaron en el ‘86 su disco “Licensed to ill”; 2. MC Hammer sacó su priemr LP en 1987 llamado “Feel My Power” y reeditado en el ‘88 como “Let’s Get It Started”; 3. Vanilla Ice no era de getto como dices, era clase media como se comentó en varias notas de prensa en EEUU; 3. Vanilla Ice y MC Hammer hacian musica pop, eran lo mas pop del rap en ese momento, ni los raperos los consideraban porque su espectaculo era totalmente pop.
Creo que tu articulo trata mas sobre lo que viviste tú y como viste la batalla entre estos 2 ¿raperos?.
paz