Quería ponerme con Mercromina desde hace dos o tres meses. Tenía esto entre mis notas: ‘Hemos terminado rápido. Sr. Chinarro y Mercromina han tenido el detalle de dar carpetazo al año nacional, a ver quién tiene ahora narices de sacar nada al mercado. Lo mismo Maga publican algo.. ¡o Deluxe! No, en serio, pobres, no vamos a hacer sangre‘. Hay que ver, estos prejuicios míos tienen madera, como Maga terminen de confirmar mis predicciones estos prejuicios míos se van a ganar un ascenso a instinto o sexto sentido, o algo que suene más respetable.

Escribía aquéllo cuando recién entrado el año teníamos entre las manos con dos discos enormes que si ya entonces parecían difíciles de batir ahora, con tres meses menos, lo parecen aún más. Sin cerrarnos a hipotéticas sorpresas, es difícil pensar en alguien capaz de toser a cualquiera de los dos. Revisado hace semanas El Fuego Amigo por fin toca dar un repaso a Desde la montaña más alta del mundo.

Ustedes que quizá los sigan desde hace más tiempo seguramente esperen palabras de reconocimiento a su carrera. Desgraciadamente (ahora me doy cuenta) nunca he seguido a Mercromina con mucha atención, el último intento que hice por acercarme a ellos fue con Bingo. Me gustó, pero recuerdo que no consiguió calarme y pasó sin mayor trascendencia por mi reproductor. Esta despedida triunfal no admite dudas, hay que rendirse a Mercromina y revisar su discografía con urgencia. Intuyo que mi penitencia será darme de cabezazos contra las paredes por volver a descubrir a alguien cuando ya se pudre bajo tierra. Lo merezco, sin duda.

Obviando el propio anuncio de la banda, desde las primeras estrofas está claro que Lo que dicta el corazón es un disco de despedida. Todo suena a un colapso inexorable, a una tormenta en la cumbre más alta del mundo donde Mercromina parecen resistir el batir del viento con hielo en los bigotes, esperando ser sepultados por la nieve y cantando con calma entre los rugidos de Loveless. Aunque La gran aventura o Fotos en la niebla recuerden también a Ride o Slowdive (no son los únicos), la presencia de la obra maestra de My Bloody Valentine, de canciones como Blown To Wish, To Here Knows When, Loomer, What You Want, es abrumadora en Me dirás adiós o El huracán. No se me ocurre otro reproche que hacerle. Sí, lo de Me dirás adiós es TAN exagerado, pero por otra parte Desde la montaña .. hace más que suficientes méritos para ganarse el perdón. La realidad es que por mucho que dependan de My Bloody Valentine, Mercromina consiguen hacer de Desde la montaña más alta del mundo un disco intenso, emocionante. Un disco que no flojea ni un sólo segundo y regala canciones absolutamente sobrecogedoras antes de derrumbarse con el octavo corte en el mar de calma de Ángel y la tremenda Mil millones de veces. Sólo queda una salida. Al podio. Ya.

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
* * * * * * * * * ½
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