Muse – The Resistance
Supongo podríamos simplificarlo a una cuestión de expectativas no cumplidas, la diferencia es que en el caso de Muse el daño es más profundo que para otros grupos. Piensen lo fundamental que es para ellos generar desconcierto, ¿qué hicieron si no al colar su segundo disco en un año, 2001, dominado por gente como Bjork, Avalanches, GorillaZ, Strokes, White Stripes o Sigur Ros, con un disco barroco de heavy reciclado (¡y Queen!)? Desde entonces Muse viven de anticipar un cataclismo aún más cataclísmico que el anterior, y lo cumplen en casi todos los aspectos: el aparato promocional crece mayor y más espectacular a cada disco; las giras se cuentan por récords de megawatios; despiertan cada vez reacciones más extremas, sus enemigos los odian a más muerte, sus partidarios se hacen más fanáticos, sufren en crisis de fe y apostatan sintiéndose traicionados cuando un disco les disgusta. Oigo a menudo que a Muse se les va olla, no tanto como disculpa sino como explicación de las virtudes de su música. La idea es correcta, el atractivo de Muse es mantenerte en la certeza de que vas a alucinar porque si el anterior te parecía delirante, en el nuevo irán a MÁS. Lo que The Resistance pone en duda es si alguna vez llega a cumplirse, y la respuesta parece ser que no, que ni se cumple ahora, ni se ha cumplido desde a saber cuánto tiempo, que este fingirse de una vez Queen, Bono, Depeche Mode, Radiohead y Marilyn Manson, tomar prestado de Lizst, Debussy, Rachmaninoff y Berlioz, aullar arias, salir a la carga en cabalgadas bíblicas, bombardear con rock progresivo, glam, órganos de iglesia, jevi, R&B, cabaret y tonadillas beduinas son aspavientos con los que Muse desesperan por espantar su olla. Pero la olla no va a ninguna parte.
Haber tomado como premisa que The Resistance es otra apuesta de Muse para jugarse la consideración de genios o dementes a una carta fue dejarse llevar por la inercia de un pasado de discos de rock bombástico y las escenificaciones apoteósicas de su Valhalla itinerante. Ni lo merece ni justifica reacciones tan intensas como las vistas en las últimas semanas. The Resistance es apenas caótico en instantes aislados, esperpéntico en anécdotas; el conjunto, acomodado en sus propias convenciones y carente de auténticos excesos es insuficiente tanto para la demencia como para el genio. Si al menos fuera aberrante habría material con que defenderlo, lo decepcionante es su normalidad, la falta de correspondencia con la imagen de manicomio que fomentan Muse.
He dicho normal porque no es malo. Uprising y Resistance, Unnatural Selection funcionan con el rock puro y duro para el que están mejor dotados, (hagan memoria y verán que sus mejores recuerdos de Muse destacan porque detrás del desmadre hay lo más elemental: melodías, solos. Plug in Baby, Bliss, Supermassive Black Hole..). Es donde más brilla el virtuosismo de Bellamy, la potencia del sonido, y donde la horterada intrínseca no es defecto, sino seña de identidad. Falla en cambio su afán de impresionar por medios absurdos, en Undisclosed Desires lo hacen perdiéndose en un pantanal de Depeche Mode y R & B (del engendro bastardo ese que se lleva ahora); en Guiding Light añadiendo un ejemplar insólito a su museo de bestias malditas del rock mainstream: U2; en United States of Eurasia crisol bizarro: Queen, beduinos y compositores clásicos; en I Belong to You / Mon Coeur bla bla, la tontada de la opera rock. ¿Hay algo que sorprenda, indigne, desconcierte, o algo? Más bien incordian, y a pesar de la trinidad sinfónica Exogénesis (que tendría más y mejor sentido como EP independiente) desbaratan la coherencia de un disco que necesitaba tanta como fuera posible ya que anunciaron hace meses que The Resistance estaría inspirado en el hit de George Orwell, 1984. Con esto parecían prometer que no sólo iban a descuajeringarte los tímpanos y enloquecer, para bien o para mal, tu órgano del gusto, además habría un desafío a tu intelecto. Como todo en Muse, se anticipaba ambicioso, prometedor, superlativo, a la hora de la verdad, han pecado del reduccionismo típico de las malas adaptaciones cinematográficas: hacer agua de borrajas de todos los aspectos de una historia para quedarse con, sorpresa, la historia de amor.
Los Punsetes LP2
Prolegómenos a Una Ópera Egipcia
La Habitación Roja Universal
Darker My Love 2
Asobi Seksu Nueva York, 29.01.2010 



Vamos, una nueva pedorreta de Bellamy y los otros dos (porque el del gorrico de lana, que parece el seriote de Amaral, es The Edge, pero los otros dos no te creas que los distingo yo muy bien…).
Deacuerdo contigo, un disco escuchable.
Un saludo
A mi me gustó, y tronchante su tipico playback del otro día (http://www.youtube.com/watch?v=Ju9xBDEPzcg)
Espero no ofender con mi imbecilidad al propietario de algún doble nick.
Bona tarda.
A mi me gusta y el playback es genial,alomejor Muse no van tan de transcendentales apocalípticos como se les pinta y tratan un poco de divertirse.
Que buena Supermassive Black Hole. La palabra que mas adecuada me parece para definir este disco no es normal, es mediocre. Conocieron tiempos mejores. En mi opinion, se les hace mas caso del que merecen. Mi hermana es bastante fan de Muse y le ha parecido una mierda, y mira que era dificil eh…
Recuerden todos los fans de MUSE que el 15 de octubre es el único día para comprar UPRISING, aquí esta la promo musemexico.com
Ven aca chico, a esta gente no les gusta MUSE? o si no les gusta no escriban mas, me cago en diez