Nouvelle Vague
Urdido en las mentes abyectas de Marc Collin y Olivier Libaux, el proyecto nació allá por 2004 con el propósito de revisar clásicos populares del imaginario indie en un juego que ya habían practicado bandas como Richard Cheese, Shirehorses o Mike Flowers apuntando siempre a lo cómico, a la broma, de manera que el mayor peligro es no tener ni puta gracia, pero nada más grave. Nouvelle Vague se presentan con el mismo planteamiento lúdico pero sustituyen gamberrismo por charme y sofisticación, una actitud en la cual es muy difícil no caer en la trampa de tomarse demasiado en serio a uno mismo. Sus fotos confirman la sospecha. Planos oblicuos, piernas cruzadas, gorras a cuadros, zapatitos de abuela, vestidos de colores sobrios con la estudiada espontaneidad fucsia de unas medias o una falda de lunares, la mirada perdida en espacios infinitos, colillas entre dos dedos de una mano que cuelga inerte de su brazo clavado en la mesa de un café. Sobre todo, Nouvelle Vague no sonríen. Nunca.
Vamos a ser generosos por una vez e imaginar que su intención es hacer algún aporte positivo al superpoblado universo de la música pop mediante el contraste de interpretar originales de natural oscuro, Joy Division, Bauhaus, The Cure, en clave de bossa nova, lounge, o como se llame (me confieso perdido por completo en esos estilos detestables pero confío que se hagan a la idea). Collin y Libaux eligieron cantantes sin contacto previo con la canción que les tocase interpretar para facilitar que las versiones tuvieran su propia personalidad. Inverosímil como suena, las debieron criar en mazmorras insonorizadas para lograr que no conozcan Love will tear us apart, Teenage kicks o A Forest, lo dramático del asunto será descubrir que tanto esfuerzo ha sido en vano y de las vocalistas elegidas, todas sin excepción están cortadas con el mismo patrón.
Love will tear us apart comienza su primer disco evocando la imagen instantánea de una panda de impresentables cariocas vestidos con camisas y pantalones de lino blanco que rasgan guitarras, golpean algún artefacto de percusión latina y menean sus maracas sentados alrededor de una tontalhaba cuya voz sugiere una bombilla de cien vatios metida en la boca pero baila despreocupada sobre la arena de la playa. Porque están en la playa, claro. Nouvelle Vague se encargarán de recordarnos este dato en todas y cada una de sus canciones mediante sistemáticos chapoteos que llevan al punto de preguntarse en medio de qué debacle fontanera tuvo lugar la grabación del disco. Nouvelle Vague no tardan en conjurar el recuerdo de Javier Álvarez pero lo cierto es que carecen del eclecticismo criminal de nuestro compatriota y se limitan a cargarse las canciones con el mismo pasapuré.
Tras Joy Division, desfilan por el paredón Depeche Mode, The Clash, Josef K o The Undertones, y las escasas variaciones se traducen en insensateces como meter pitos y batucada a Just can’t get enough o sobre todo hacer dramatizaciones. En Too drunk to fuck (Dead Kennedys) de la típica imbécil que sólo sabe llamar la atención fingiéndose borracha en las fiestas (de alguna manera intuimos que la cantante no necesita actuar mucho en este papel). En Psyche (Killing Joke) imaginamos un poster de Holly Golightly, bolsitas de té birmano, una muchachita lánguida maquillada con rimmel negro y pintalabios rojo absorta en el placer onanista de echar caiditas de ojos al espejo mientras canta con voz de comadreja a lo Joanna Newson.
En su segundo disco,Bande a part, reinciden en los mismos vicios con Echo and the Bunnymen, Bauhaus, Buzzcocks, Blondie, New Order o Visage (la catastrófica versión de Fade to grey nos recuerda por qué el synthpop está muy bien quietecito en su relicario) y nos hemos ahorrado el suplicio de escuchar el tercero, sí, los muy canallas tienen un tercero, convencidos ya de que la música aquí juega un papel secundario al servicio de la pose y la elección del post punk fue por completo accidental. Lo mismo hubieran servido clásicos de yodel o polca.
Este verano, en el FIB 2007.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 

Ahora la culpa será del synth pop…
la verdad es q son unas versiones un poco burdas… a mi m gusta echarle alguna oida de vez en cuando :/
Como hilo musical de un café muy bien,pero poco más, me imagino que en el fib tocarán a eso de las 4 de la tarde..
Hombre, Nouvelle Vague me parecen unos caraduras, eso vaya por delante. Y puede joder que algunas de nuestras canciones preferidas acaben de este modo. Pero la bossa nova o el lounge, o el resto de “estilos en los que estas perdido” según dices, no son detestables per se.