PRIMAVERA SOUND EXPRESS: Jueves
Saboteados por la anarquía logística del aeropuerto de Gatwick y tras sendos viajes en bus y taxi, amenizados aquél por el agradable chasquido líquido de una cincuentona inglesa colocándose la dentadura, éste por la enriquecedora conversación de un profesional del gremio, el turbo, los motores de hoy, las virtudes inacabables del Seat, las valoraciones electorales, el PP malo, y la necesidad de aparcar el conflictos entre el pueblo catalán y el español, porque la mezcla de culturas desde el respeto mutuo “eh lo que debe sé” no como los moros, que vienen sin respetar y cuando tú vas a casa de alguien etc., llegamos al Forum, nos identificamos, y atravesamos el recinto a la carrera a tiempo para el último tercio de los Smashing Pumpkins sin tiempo para reparar que había un stand DE ZAPATILLAS VICTORIA PARA MODERNOS. Pero ya habrá tiempo para los detalles.
Desde las nueve la becaria había dedicado su tiempo a saquear el stand de merchandising en lugar de peinar el recinto tomando apuntes en su bloc de anillas por lo que sólo podemos dar cuenta del concierto de Parenthetical Girls, cuyo cantante comenzó el concierto subido a los andamios y en boca de la becaria sonaba “amariconado”.
Los Smashing Pumpkins atrajeron multitudes insólitas para un jueves. Corgan se jugó el todo por el todo y comenzó con Revolution, una canción nueva recibida por el público alrededor de la becaria con abucheos, carcajadas y voces de ánimo como “hijo de puta” o “cabrón” que convencieron a Corgan para rectificar hacia lo que parecía ser el único interés del público, el exorcismo. Zero, Bullet with butterfly wings, Today, y otras que la becaria no recuerda consiguieron que a la llegada de nuestro redactor jefe ya hubiera una considerable media luna central de manos y brazos y cuernos (por favor, vale ya) para un final concentrado en el recuerdo, Tonight, tonight, To Sheila, Cherub rock, 1979, Disarm, con el desliz ocasional de la desafortunada Tarantula y alguna otra novedad. Horrible. Un concierto torpe, sin ninguna continuidad que podía haberse sustituido sin ningún problema por un recopilatorio casero y varios espantapájaros mecanizados clavados sobre el escenario, o en el caso especial de Billy Corgan montado sobre un rail que lo desplazase hacia atrás y adelante. La abundancia de éxitos viejos no merece ningún reproche, la duración del concierto lo justificaba de sobra, pero la actitud que rodeaba este retorno era de un patetismo desolador. Malo es que Corgan aparezca vestido como un fantoche enrollado en una sábana vieja, pero lo de intentar clonar sin miramientos a Iha y D’arcy con un guitarrista anodino de rasgos orientales que aterrizó con capa y un adminículo de Drácula sideral o marciano de Mars Attacks instalado en el cuello, y una bajista pálida y enana pintada como una puerta retorciéndose la cadera para intentar articular algo que en un sanatorio geriátrico hubiera podido considerarse provocativo y no tenía reparos en de farfullar “somos, los Smashing Pumpkins”. Eso ya fue un gesto de desesperación lamentable, de miedo a no poder reproducir el recuerdo exacto de los fans, a no ser capaz de volver de la tumba con un poco de dignidad. Los jirones de Smashing Pumpkins que Billy Corgan arrastra de gira han demostrado ser un grupo viejo, sin confianza, y cobarde. Una porquería lo de ayer.

La patada en la boca que les metieron los White Stripes según plantaron el pie en el escenario fue de antología. A los White les importaban tres cojones si había un pasado grandioso al que hacer justicia, cuáles eran las preferencias de los fans, las suyas y de nadie. Capaces de desprenderse de toda la parafernalia cuando hace falta, sólo había una tela roja detrás del escenario y aparecieron vestidos con la sobriedad de sus inicios: Jack pantalón y camiseta rojos con chaqueta de cuero negra y Meg con camiseta blanca y pantalón negro, el planteamiento del concierto fue elemental y fulminante, asestando zarpazos de tres canciones sin pausa con las que Jack mantuvo al público al borde del delirio durante una hora. Sonaron Dead leaves and dirty ground, Hotel Yorba, Jolene, Icky Thump, We are going to be friends, Blue orchid, My doorbell, I think I smell a rat, I don´t know what to do with myself, Astro, Blackmath hasta drenar de sudor al Primavera Sound y desatar en el último cuarto un cataclismo de berridos, avalanchas, gritos extáticos rematado al final del bis con un Seven Nation Army que fue recibido con muestras de devoción y sumisión eterna. Se dejaron adorar cogidos de la mano al borde del escenario y se largaron con el trofeo del festival metido en el bolsillo. Si hay algo mejor que esto destinado a ocurrir en los próximos dos días salimos en camilla.
Por lo demás, mucha gente, mucho inglés, mucho gabacho, y reestructuración de recinto con todos los espacios cubiertos de stands. Nos vamos a por más.



The Velvet Underground
Russian Red
Iggy Pop
Ya en su distribuidor
Crónica de una profanación (o The Hidden Cameras, Londres 23-08-2008) 
No se porque siempre van a Catalonia si no tienen pelirrojas.
http://www.denaflows.com/
superfotos del PS