Prin’ La Lá
El polifacético mundo de la explotación infantil ha perfeccionado sus técnicas de camuflaje. Hoy, incluso degenerados como la fotógrafa Anne Geddes pueden hacer una vida de vender postales con bebés obesos embutidos en disfraces de gomaespuma en forma de abejita o flor que, lejos de causar escándalo y repulsa, ponen en ebullición los sistemas hormonales de la población femenina. A los niños se los educa a tolerar esta clase de abuso desde la más tierna infancia mediante el acto degradante de la función escolar. Diseñada para rentabilización de equipos audiovisuales, terapia ocupacional para amas de casa con la elaboración de decorados y vestuarios pero sobre todo como instrumento de disfrute baboso para los padres, en quienes a menudo refleja un complejo entramado de traumas infantiles y aspiraciones frustradas. En estos atentados contra la dignidad artística cuya gravedad ha crecido en paralelo al colapso ético e intelectual del sistema educativo se patrocina y celebra la humillación sistemática de los pequeños: el niño cretino con dos años de solfeo mecanografía varios movimientos al piano, el repipi del curso declama versos de Machado o Bécquer, una pandilla de coquetuelas picaronas bailan un playback del megahit musical de la temporada, otras más recatadas se descoyuntan en una desastrosa exhibición de gimnasia rítmica, un semicírculo de flautistas tritura los tímpanos del auditorio y como colofón se perpetra una adaptación teatral donde los pelotas, lameculos y abrazafarolas del mañana practican sus habilidades usando el favor de los profesores para hacerse con los mejores papeles y condenar a la mayoría de alumnos a meses de ensayos para interpretar piedras o árboles.
Ejecutada dentro de los muros de los colegios, esta práctica me parece incluso positiva como represalia contra los padres por su procreación irresponsable. Pero resulta que todavía muchos cierran los ojos ante algo que la experiencia y la propia madre Naturaleza han demostrado más allá de toda duda: los niños actúan mal, pintan mal, cantan mal, y en general lo hacen todo mal. Los padres se niegan a comprender que los gorgoritos ultrasónicos de sus retoños no tienen nada de angelicales, sus travesuras escénicas son todo menos graciosas y su arte de garabato plastidecor ha sido superado por un vasto número de especies animales que van desde el chimpancé hasta el periquito. Debido a esta grave confusión los papás exportan esa lacra híbrida del niño-artista, del angelito, desde los colegios a la sociedad en pleno. Ha sido la música, de todas las disciplinas artísticas, donde se han producido las peores ofensas. Marisol, Melody, el ímpetu multicolor del quinteto Parchís, la astracanada de Menudas Estrellas. Esta vez es un tal Fernando Vacas, ex-nosabemosquéninosimporta de Flow, quien asume la dudosa figura de titiritero o manager para infligir las habilidades de las más pequeñas del clan familiar en el indefenso aficionado. El fruto ha llegado a las tiendas a principios de año en un LP con el revelador título Esto es Prin’ La Lá. Ha recibido una acogida tan buena y unánime que CommonPeopleMusic, un medio inquieto, curioso, y siempre ávido de nuevas experiencias ha querido conocer de primera mano.
En la portada se escenifica el cruel abandono de las jóvenes artistas en medio de un bosque a merced de alimañas silvestres y un sátiro avieso que acecha a sus espaldas. La sospecha de un sacrificio pagano ante la visión de tres túnicas rituales es inmediata y turbadora. Todo hubiera podido pasar a un discreto olvido si los responsables de esta cosa se hubieran ceñido a los elementos básicos de la función escolar y el niño-artista, continuando con una tonadilla sobre conejitos, otra sobre amores de verano en la piscina del edificio de apartamentos y listo. Pero no. Había que intelectualizar el proyecto. Porque ya saben ustedes que en los tiempos actuales es requisito indispensable revestir toda iniciativa artística con una coartada intelectual y así leemos en el MySpace del grupo (por cierto, una experiencia visual cercana al aerosol de pimienta) que “El de Prin’ Lalá es un mundo de magia en que conviven los espíritus de Syd Barrett, la música gospel, el sonido Canterbury y la lírica popular del Romancero Gitano” y es “un delicioso experimento de psicodelia traviesa y trascendente“. Con dos cojones. Pero hay más. Alegatos de un tal “surrealismo onírico“, el homenajes a un poeta de culto, Leopoldo Madía Panero, cantando una poesía que siendo francos, no debe ser la mejor, y un insólito pack de manualidades que contiene cuatro muñequitos confeccionados con trapo, retales, hilo y rotulador Carioca. Al fin y al cabo, ¿qué son sesenta y nueve euros a cambio de sentirnos un poco más niños? Aparte de una estafa quiero decir.
No tardamos en descubrir a qué aluden con lo de “surrealismo onírico”. En Flan golpeado el delirio de una criatura que parece sedada con el gas de un mechero balbucea “Flan golpeado, flan golpeado, quién quiere un cuadro habiendo un tapete“. No le busquen el sentido. No lo tiene. Más tarde el adjetivo “experimental” se alía con el siempre socorrido “costumbrista” en desgracias como Verano Fatal engendrando una abyección cacofónica de bocinas y cacerolas que debe venir por aquello de travieso. Observamos que a lo de psicodelia olvidaron añadir casposa y por trascendentalismo entienden temas como una versión de Junior, La tristeza de un electrón, donde se demuestra que lo que deberían hacer estas niñas es dejar de dar coba al tiíto y meterse a su cuarto a estudiar que el electrón ni vive solo, ni vive en nubes, ni de hecho vive pero ay, ¿ven? es culpa nuestra, con un engreimiento cascarrabias y obtuso dejamos pasar por alto que el electrón no es la partícula cuántica sino un ente alegórico que nos representa a usted y yo, en nuestra individualidad terrible, extraviados en la inmensidad del universo. Por supuesto, encontramos por doquier una ineptitud coral devastadora con voces de pito desbocadas en falsetes ultrasónicos que imitan con asombrosa fidelidad un silbato para perros, lugareeeeeeeiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiigghgxxxxggg-x—–, balooooiiiiiiIIIIIIgxxxIIIIIIIIIxxxghghghgjgjjjj-*–*–!!-n y en fin, todo lo que uno esperaría encontrar en cualquier salón de actos de un colegio. Tedio. Vergüenza ajena. El argumento definitivo para someterse a una vasectomía.
Pero las pobres criaturas son las menores culpables de todo el asunto (de momento, la mayor está ya en edad penal y debería ir teniendo cuidado). Por mucha parafernalia infantil, niñas, peluches, mundos mágicos, misticismo forestal y estereotipos sobre la inocencia y la fantasía que Prin’ La Lá traigan en la mochila, el grupo está revestido de una pretenciosidad que lleva la marca inconfundible de la edad adulta. No es ni más ni menos que lo dicho en el primer párrafo, el niño se utiliza como maniquí para llevar el traje que sus mayores no pueden, quieren, saben o se atreven a llevar. Con ellos como escudo, se nos intenta convencer de que los adultos participan como mero apoyo y todo es iniciativa de los pequeñines, que son excepcionales, listísimos, con una sensibilidad que bueno chica, no te imaginas, una ricura. Luego resulta que son tres niñas normales y corrientes aficionadas, cito “a Embrujadas, los libros de Tim Burton y la factoría Disney“.
Así que nada, querido público y querida prensa, ustedes sigan dejándose tomar el pelo sin rechistar porque al fin y al cabo, sólo un animal desalmado sería capaz de criticar algo que se camufla detrás de unos angelitos tan monos.

The Velvet Underground
Russian Red
Iggy Pop
Ya en su distribuidor
Crónica de una profanación (o The Hidden Cameras, Londres 23-08-2008) 
Estas son para resucitar al Duque de Feria, y encerrarlas con el 18 años. Y en la celda de al lado la gente a la que le gustan estas.
Con ellos como escudo, se nos intenta convencer de que los adultos participan como mero apoyo y todo es iniciativa de los pequeñines,…
esto debería ser delito
Yo me remonto a Marisol y Joselito,almenos éstas durarán poco. Y siniestro,siniestro es que en la portada salga detrás de los angelitos esa alma protectora ,encarnado en señor disfrazado de Dylan (su productor al parecer).
Son como Vainica doble, pero en satánico y pretencioso.
melasfo…
dios santo, una buena paliza a tiempo la de bochornos que evita…
Bueno, un escrito en la línea de los tuyos. La verdad es que a veces te lo curras, incluso escuchando el disco una vez y leyendo el libreto (fíjate, menos mal que estás tú ahí para escribirnos lo que pone que sino…) aunque, una vez más, sólo sacas tu talento para la destrucción masiva (¿alguna vez leeremos algo tuyo que sea positivo? quizá lo has escrito y nadie se ha enterado). Te recomiendo que los/las veas en directo, que dejes tu trailer de prejuicios aparcado a la puerta y que luego vuelvas por aquí. Y, hombre, niñas niñas… pues hay una. Las otras dos están ya bastante creciditas, no te creas todo lo que lees.
Eso sí, impagable el coro de palmeros que te ha salido, oiga.
Salu2
http://vids.myspace.com/index.cfm?fuseaction=vids.individual&videoid=9418005
http://es.youtube.com/watch?v=rXcfbK989Rg
http://es.youtube.com/watch?v=_ziU7jm-0xo&mode=related&search=prin%C2%B4%20la%20l%C3%A1%20sala%20galileo%20galilei
http://es.youtube.com/watch?v=EOcgfdk47YI&mode=related&search=prin%C2%B4%20la%20l%C3%A1%20sala%20galileo%20galilei
http://es.youtube.com/watch?v=kdwMI6F312w&mode=related&search=prin%C2%B4%20la%20l%C3%A1%20sala%20galileo%20galilei
http://es.youtube.com/watch?v=Mk4CPnFA4Zs&mode=related&search=prin%C2%B4%20la%20l%C3%A1%20sala%20galileo%20galilei
http://es.youtube.com/watch?v=fwUDY-dDLck&mode=related&search=prin%C2%B4%20la%20l%C3%A1%20sala%20galileo%20galilei
será mejor el disco, no digo que no
pero lo que se escucha en estos videos es flojísimo y aburridísimo, eso sí, poco desafinado para como está el patio
¡y no tiene nada que ver con Vainica Doble esta música deshinchada!
Na, bueno, si reducimos la música a unos vídeos del youtube y con eso ya nos formamos la opinión pues nada, oiga, usted misma.
yo misma
capaz de en décimas/milésimas de segundo discernir entre lo digerible y lo envenenable :) darling
Pues a mi me gustan. Pero claro, teniendo en cuenta que también me gustaban en su día Parchís y hasta la Monja Enana…..lo mismo mi criterio está un poco enrarecido…
yo cuando veo una crítica con tan mala hostia siempre pienso que hay algo más detrás, seguro que se conocen y han tenido algún problema personal anterior.