Repaso a The Cure
Alguna vez un conocido me ha pedido que le recomendase un disco de The Cure, un grupo de los que había oído alguna canción que le había resultado interesante. Partiendo de la canción y de lo que puedes saber de los gustos de esa persona puedes recomendar más o menos un disco que pueda gustarle, y no por ello dejará de resultar una tarea difícil. No pretendo por tanto recomendar uno, dos o tres discos concretos de The Cure de entre los cuarenta y pico titulos que tienen publicados (según leí hace tiempo), de ellos 20 albums, sino más bien hacer un repaso a este grupo histórico, dar alguna idea de qué empezar a oir a gente que no haya tenido la suerte de eschucharlos a fondo y de paso hacerme el listo.
Infinidad de curiosidades, material inédito, robado, pirata, discos inencontrables, ediciones raras, conciertos impagables de a menudo más de tres horas de duración. No es raro que la banda de Robert Smith, aparecida a finales de los 70 con el nombre de Easy Cure, (por una canción escrita por el batería original, Lol Tholhurst) haya sido alguna de las que han definido el concepto de grupo de culto. Fuertemente influenciados por el punk que inundaba entonces el Reino Unido, Easy Cure ganan un concurso estatal de música y casi publican con Ariola un single que, por problemas internos en el grupo, quedó inédito. Con una pequeña reestructuración en el grupo, cambian el nombre a The Cure y publican su primer álbum con Fiction Records, Three Imaginary Boys (Fiction, 1979), que se reedita poco después con el nombre de Boys Don’t Cry (PVC, 1980) incluyento un par de canciones nuevas, entre ellas la que da título al disco, una muy buena canción pop sin demasiada pretensión que supongo pretendería ejercer de gancho comercial. Tuvieron ciertos problemas con Killing an Arab (matar a un árabe) que simplemente está basada en El Extranjero de Albert Camus pero hubo quien quiso ver otras intenciones (poco después Morrissey tendría líos similares). Este disco me parecía hasta hace no mucho bastante flojo e inescuchable pero de seguir la progresión de los últimos años no me extrañaría que terminase siendo de mis favoritos, y es que si hace un par de años escribía “Boys don’t cry, Fire in Cairo, 10:15 Saturday Night o Three Imaginary Boys gustarán pero no apasionarán como otros posteriores” hoy me doy de cabezazos contra las paredes. En realidad me parece lo mismo, punk áspero, casi crudo, ese estribillo esquizofrénico de Grinding Halt, Serán los años.
La cosa cambiaría con Seventeen Seconds (A&M, 1980). The Cure empieza a experimentar con sonidos más oscuros y lo hace metiéndose en de lleno en un bosque tétrico condensado en A Forest, soberbia pesadilla pesadilla claustrofóbica que solía cerrar sus conciertos. Posteriormente llegaría Faith (A&M, 1981) otro álbum oscuro y de ambiente sombrío. Guitarras inquietantes y omnipresentes, canciones minimalistas y atmósferas frías hecha a medida para la voz de Robert, a medio camino entre la angustia y la rabia. Primary, Other Voices, The Funeral Party. Doubt. Destacar que como cara b del disco está la buenísima Charlotte Sometimes que posteriormente aparecerá en Paris (gracias a Dios), de él hablo más adelante.. Pornography (Elektra, 1982) culmina el camino hacia lo más oscuro y deprimido de The Cure en lo que da en llamarse la trilogía gótica u oscura o algo así. One Hundred Years, que abre el disco, ilustra lo es este álbum. Rabia, desesperación, vacío y soberbias canciones como A Short Term Effect, The Figurehead, A Strange Day, Cold y Pornography con baterías agobiantes y guitarras desgarradoras explorando los rincones más desesperantes y oscuros de la mente de Robert, letras sin un rayo de luz, lo más próximo a pesadillas de bosque tétrico y criatura del submundo soltándote el aliento en la nuca. Robert siempre en un grito casi inaudible y desesperado. Uno de los mejores álbumes, con una increíble ambientación y un defecto: se necesitan humores muy concretos para disfrutar de él.
Para esta época Robert se involucra en Siouxie and the Banshees, grabando Hyaena y participando en su gira como guitarrista. Posteriormente su bajista, el batería Andy Anderson y Robert Smith emprenderían un proyecto paralelo, The Glove, que publicó Blue Sunshine, curioso para escucharlo un par de veces y poco más.
El éxito comercial de The Cure llega con Japanese Whispers (Polygram 1983), un recopilatorio de singles y caras B donde el gran público comienza a escucharlos con The Lovecats, canción que cada vez me gusta menos (y nunca me gustó demasiado), pero supone un giro con respecto a los tres discos anteriores. Aunque mantiene un evidente nexo con ellas (Lament) se aleja de oscuridades y entra en terrenos más pop que ya se vislumbraban en su nacimiento (Boys don’t cry) sazonados con algo de electrónica. No me parece demasiado buen disco pero tiene sus buenos momentos como la gran Just One Kiss.
Pasan The Top (Polygram, 1984) que no he escuchado, y el The Head On The Door (Elektra, 1985) que contiene algunos de los más conocidos éxitos del grupo, la impresionante Inbetween Days y Close to me, la del vídeo con el grupo metido en un armario cayendo por un acantilado. El giro de la banda hacia sonidos mucho más pop resulta ya evidente, ya en la veintena Robert empieza a quitarse de encima la pesadumbre adolescente y directamente se lo pasa bien. Entre medias se publica Concert: the cure live (Fiction, 1984), no lo tengo ergo no hablo. Pero por el tracklist me da que debe estar bastante bien. Para el 86 aparece Staring At the Sea: The Singles, inevitable recopilario que constituye una muy buena opción para dar un vistazo a la primera época de la banda. Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me (Elektra, 1987) culmina el progreso iniciado con The Lovecats. Increíbles The Kiss, Torture, If Only Tonight we Could Sleep en el lado más oscuro, delicias pop como Catch, Hot Hot Hot!!! o Why Can’t i be you, con un Robert más optimista, divertido y presumiblemente borracho. Mención especial para Just Like Heaven, con una letra demoledora. Perfecto Robert elevándote en una nube de felicidad y dejándote caer de cabeza al acantilado. Triste y rabiosa How Beautiful You Are, basada en un cuento corto de Baudelaire. Uno sus discos más recomendables y a la vez más accesibles.
Pero vuelven las nubes con Disintegration (Elektra, 1989), vuelven las magníficas atmósferas de The Cure en un disco sin desperdicio considerado por la mayoría como el mejor del grupo. Plainsong, preciosa Pictures of You, encantadora Lovesong, la celebradísima Fascination Street. Disintegration, Homesick, Untitled, The Same Deep Water as You. Sonidos trabajadísimos que vuelven a los ambientes de Pornography o Faith suavizados por la nueva etapa el grupo y un Robert Smith cada vez más inspirado. Por supuesto que no se me olvida Lullaby, una canción de cuna con magníficos arreglos de cuerda, la voz inquietante de Robert y uno de los mayores éxitos del disco. El tour de Disintegration les llevó tres noches consecutivas al estadio de Wembley.
Como cabeza de cartel en los festivales más importantes de Europa y en pleno éxito llega otro disco en directo, Entreat (Fiction, 1990). Previsible (y prescindible) resultó el disco de remezclas, Mixed Up (Elektra, 1990), donde William Orbit entre otros remezclan éxitoscomo A Forest, Fascination Street, Pictures of You, etc. logrando algunas canciones curiosas y unos cuantos estropicios. Tiene su levísima gracia, pero vamos, podían habérselo ahorrado. Al año siguiente ganan el Brit award al mejor grupo inglés del 91, sacan algún vídeo más de los que ya tienen con curiosidades, conciertos..
En la cúspide de su carrera llega Wish (Elektra, 1992). El disco que recomendaría a mayor cantidad de gente. Open, High, Apart, Trust, From the Edge of the Deep Green Sea, Cut.. No falla ninguna. Siguen unas magníficas instrumentaciones e increíbles letras. Unas canciones en general más optimistas que en Disintegration, que si bien pierde la grandiosidad que logran con los trabajos más oscuros resultan mucho más fáciles de oír y leer, no se olviden mucho de las letras. High y sobre todo Friday I’m in love encabezan rankings de canciones para salir de la cama. A Letter to Elise, Apart, Trust. Tristes y perfectas. Da auténtica rabia no haber nacido 15 años antes.
Fruto de Wish fueron Paris (Elektra, 1992) y el doble Show (Fiction, 1993), dos álbumes en directo realmente demoledores. Paris con las canciones más tristes de los últimos discos (imprescindibles Charlotte Sometimes, A Letter to Elise, Apart) y alguna recuperada de los anteriores. Quizá recomendaría Show por tener las más agradables: Friday I’m in Love, Pictures of You, Just Like Heaven, pero no creo que Paris desmerezca en mucho. Desde el 92 parón técnico. Hacen la banda sonora de Juez Dredd. Colaboran con Bowie, tercera visita a Glastonbury, pero nada nuevo hasta el 96. Después de participar el el festival de Rio aparece Wild Mood Swings (Fiction/Elektra, 1996). Hacían pocos meses que había empezado a interesarme por The Cure. Buen disco, pero se nota que lo mejor ha quedado atrás. Robert dijo que si fuese un album de debut la gente enloquecería con él, y es verdad, pero ellos no son un grupo debutante. De todos modos el disco no es siquiera mediocre con muy buenas canciones como Strange Atraction, una historia de una fan que Robert afirma sucedió en realidad, Mint Car o Return. Pop, mezclas insospechadas y agradables como The 13th, canciones escritas para divertir en las que Robert se libera de de la obsesión de los primeros discos por de liberar sus sentimientos.
Todos pensamos que aquí terminaba The Cure y para corroborarlo sale en el 97 un recopilatorio, Galore, con una (tremenda) canción nueva, Wrong Number. Un año y sólo una canción, el final. Wrong Number es más pop del bueno. Pero sólo una canción. Para conocer al grupo dudo que sea el mejor disco por mucha mezcla que tenga, Galore son tres canciones de este tres del otro, tres de aquel y Wrong Number. Si algo tiene The Cure es la coherencia en cada uno de sus discos, la unidad que hay entre las canciones de cada disco. Separandolas se pierden unas atmósferas que sobre todo en sus primeros discos tienen tanto o más valor que las canciones por sí solas. Para más inri la primera etapa pasa prácticamente inadvertida, con toda lógica, los recopilatorios son para vender y no es su época más vendible.
BloodFlowers (Fiction, 2000) supone una sorpresa y emociona desde el primer momento. Tras una primera escucha inmóvil mirando a la pared Bloodflowers me pareció sencillamente perfecto. Canciones soberbias, espectaculares instrumentaciones, minimalistas, melancólicas. Es un disco de despedida, a lo largo de todo el disco nos impregnamos de esa atmósfera. Robert se despide segundo a segundo con diapositivas de toda su carrera y parece querer decir que aún sigue siendo el mismo, que aún sabe hacerlo. Out Of This World, 2 minutos de introducción y una guitarra que introduce a Robert, murmurando, triste. En el 4:20 un piano delicioso. There is no if recuerda a Just Like Heaven. Devastadora mostrando el cielo para arrancarlo de un zarpazo.
Según dijo R.Smith en su momento (luego dijo que tampoco era para tomarselo al pie de la letra, así que nunca se sabe) no habrá más discos de The Cure. También dijo eso con Galore pero vino otro. Después de 20 años de maravillarnos un grupo que es capaz de hacer BloodFlowers merece, debe, estar en tu discoteca.
Referencias:
Artículo de Bloodflowers
galo


Gran Torneo 2008: Clasificación Final
The Monks 
