Richard Ashcroft en Madrid

La noche empezaba con Airbag. Yo no los conocía y para quién tampoco los conozca os diré que son una especie de punk-Green Day-todo-el-rato-lo-mismo, con melodías casi inexistentes, si acaso cSala: La RivieraAforo: Media entradaHora: 22:00h (No hubo teloneros.)Fecha: Domingo 1 Diciembre.

Si hace poquito más de dos meses fuimos a ver la valiente propuesta de la mitad de los componentes de la extinta banda The Verve, ahora tocaba escuchar a la voz, al pez abisal, al duendecillo oriental… con todos ustedes Richard Ashcroft.

Ritchie, como le llama su público, sigue siendo muy querido, aunque esta vez apenas ha juntado algo más de mil guerreros, sus huestes disminuyen; su música ya no expande la ultraviolencia sensible ni las apelaciones a un dios sordo que, no sólo le hicieron famoso, sino querido y ansiado por miles de personas en todo el mundo allá por los tiempos de “Urban Hymns“ que le encumbraron como la voz de toda la generación post grunge.

-¿Quién puede creer a estas alturas que Dios es sordo? - O es un cabrón malparido o no existe, y ninguna de las dos opciones interesan a nadie que esté a punto de ahogarse. Quizás lo interesante del asunto resida en ver si hay algo más allá de esto; en que por una vez sea el gato el que mate a la curiosidad…

Sin embargo, tanto yo como la mayoría de fans tardíos y veteranos que esperábamos la salida del maestro, no podíamos cerrar los ojos al hecho de que estábamos ante una ocasión única. Para bien o para mal, en mi mente esperaba que algo definitivo ocurriese. Las fuerzas ya no son las mismas,los días se hacen más largos y absurdos y U2 sólo anuncian una tormenta eléctrica, la agonía del gran aviador que cantaba Aramburu, tal vez el primero en surcar un gran océano.

Empiezan a soltar el humo en el escenario, no hay tiempo de pensar en nada, todos los que hemos ido allí, en mi caso fui con tres amigas, mi mejor amigo su novia y otra joven artista, nos miramos con los ojos brillantes; echo un rápido vistazo alrededor, tensión, mucha tensión - Por fin un concierto de verdad leche, se nota que aquí nadie ha venido a pasar el rato.

Esta desesperada sensación de unidad es básica en la mística forajida. No veo a nadie que lleve más insignia que una esperanza vibrante y opaca tatuada en los labios, veo rostros con ojos muy grandes, unas guiris menean las tetas bajo unos jerseys de lana, apuro un ballantines que me estádejando helada la mano, una de mis ex novias me sonríe, me guiña un ojo dulcemente y me comenta al oído: - “Nacho, yo me he debido quedar perdida en el camino…“ - Le sonrío sinceramente aunque no puedo pensar en nada.

- “Si no llevas ninguna insignia, es como si te quedaras empantanado en medio… y no eres nada. No sé por qué, pero casi no te queda otro remedio que ingresar en un club, si no lo haces no te aceptan en ningún sitio…“* Ver “LOS ANGELES DEL INFIERNO“ Hunter S. Thompson. (Anagrama)

Suena algo parecido a ese himno, creo que el único que hizo Mel C (Una de las Spice girls menos afortunadas ¿La deportista? que se llama “Going Down“ mezclado con las atmósferas que posee la última remezcla que he oído del clásico de Tom Jones “She´s a Lady“* Ver “Quiero ser como Beckham“ - Escena de las chicas entrenando y enseñando muslos.

Resulta ser una remezcla de “Check the Meaning“, el nuevo single de Richard Ashcroft versión Las Vegas 2.2 rocambolesca, funky diría yo. Esto aumenta el nivel de adrenalina de la concurrencia que comienza a vitorear a los pipas que aún andan por el escenario a toda velocidad ultimando detalles.

De golpe ahí está, entre el humo. Yo estoy mudo mientras la gente se pone histérica a mi alrededor, todo son brazos en alto, palmas con los dedos más tensos que haya visto nunca, algo ensordecedor, no puedo creer que mil personas puedan rugir de esa manera. Vuelvo a mirar al frente, me vuelvo atrás sonrío a una de las chicas, todo el mundo sonríe, aplausos, cánticos de fútbol, vuelvo a mirar al escenario, esta vez en éxtasis, apenas ha pasado un minuto desde que Richard apareciese.

Ahora camina desgarbado de un lado al otro del escenario, con parsimonia firme, rigurosa, como un capitán que examina su arsenal antes de la batalla, el va de un instrumento a otro, sonríe, está francamente demacrado.

Sólo verle me hace sentir culpable por haber esperado de él algo más aburguesado, sigue siendo el mismo que he visto una y otra vez en vídeos y en actuaciones grabadas, no tiene pinta de haber estado en Las Bahamas, tal vez en Puerto Rico.

Camina con ademanes simiescos, el eslabón perdido entre Ian Brown y Liam Gallaguer, tiene cara de pez, orejas de duende y ojos rojos de dragón chino.

Yo me siento como si tuviese delante a los mismísimos Stone Roses. Agarra la guitarra, sale la banda, se apagan las luces, más humo, un gran rumor en el público, se enciende un coro de estrellas en el raso oscuro del telón, comienzan los acordes de “Sonnet“, la canción de The Verve que más me han pedido cuando pincho en los bares. No da tiempo a más. Ya se ha enzarzado en un combate a quince asaltos con el de arriba. Para quien no haya visto el concierto puede parecer cómodo e incluso acabado el artista que vive del pasado, de sus hits.

Visto en directo puedo asegurar que no lo es. Casi se sufre más por él que por cualquier otra cuestión musical. Es pura luz y sencillez, su voz inunda todo, físicamente flaquea, (dos veces chocó contra el micro y una casi cae al foso pero se sostuvo finalmente sobre una rodilla…) Ã?l lo da todo de sí, la gente vibra, corea sus canciones, aplaude sin esperar a que acabe la canción, son cientas las reacciones que provoca en su público y todas parecen espontáneas, frescas, inocentes. No hay lugar para el artificio.

Mezcla en una coctelera puro folk, música popular de una taberna irlandesa, una buena crema country y carisma, mucho carisma… tal vez sea esa combinación de joven y oscuro Morrison, con el tono grave y estentóreo del Elvis con tachuelas y un John Lennon exótico imbuido de filosofía zen, lo que haya hecho que por su actitud su reputación no haya hecho más que subir a pesar de no contar ya con la banda que le alzó al status de artista místico y brillante prelado errante, nómada hereje.

La banda conecta rápidamente con unas cuerdas épicas la segunda canción “Nature is the Law“, aquí su tono se hace más gutural y profundo, impresionante en todos los aspectos, tanto por la temática de la canción, dedicada a su hijo y futuro heredero como por los paisajes sonoros que fluyen bajo una voz ampulosa y a la vez evocadora en un tono que tan sólo he escuhado en clásicos de la talla de Bowie o los mencionados Lennon y Elvis.

Esta da paso a la fantástica “Paradise“ - bicoca para cualquier alma atormentada en busca de paz, nuevamente la esperanza como telón de fondo. En “Lord, I´ve been trying“ paradójicamente vuelve a dirigirse hacia algo más allá de sí mismo y a pesar de ser un medio tiempo, la base country es muy cálida y en ciertos aspectos recuerda a los Charlatans de “Up to our Hips“ allá por la década del maravillas. “Song for the lovers“ y la apocalíptica “New York“ no hacen más que elevar el tono del concierto. En esta última, el despliegue de luces y la contundente interpretación me hizo pensar por un momento que todo se caía a mi alrededor, las torres gemelas, el Apocalipsis… Mientras él emerge entre las luces fotográficas y el humo con las pupilas rojas y los ojos achinados, ha abandonado la guitarra y se mueve como un lagarto, parece otro ser distinto del que empezó, las luces le marcan duramente los ángulos de la cara, por momentos parece un pez de los abismos del océano… Se burla de la previsión cuando se le desconecta el micro, lo suelta y se mueve como un brujo, se anima con enérgicas palmadas, observa, mira con una mano sobre la frente, se agacha, baila… Uno deja de sentir pánico eterno ante el rumor de su música, ya no hay juicios que valgan, para ver esto hay que perderlo absolutamente.

El público se contonea como una marea humana, en general parece flotar en éxtasis.

Richard lanza una mirada atrás con la interpretación de “The Drugs don´t work“ y “Space & Time“ mientras el público recibe cada nota como agua de Mayo.

La línea ascendente se consolida con una vibrante versión del single “Check The Meaning“ ¿John Barry, Stereolab, Floating Soul en Alta Fidelidad? Un regalo para cualquier paladar fino, y ¡cómo suenan las cuerdas en directo! Hermosísima, momento inmenso en el concierto, Richard se suelta y vuelve por sus fueros, rapea, gesticula, profundiza, se mueve más chulo que Liam Gallaguer, más elegante que Ian Brown…

“Pilla el mensaje, Pilla el sentido“

“Cuando estoy perdidopuedo sentir como se acercan la paranoia y la destrucciónuna sensación de dolor por el día, que vuelve por la nocheYo respiro y me pregunto con que me encontraré…

¿Puedes entender lo que digo?Mi mente medita sobre el amor¿Puedes sentirlo?Tengo mi cabeza pensando en el amor

Si es así la condición humanaDemasiada sangre, demasiado odio…Hace falta algo másCuando Mohammed, Allah, Buda o Jesucristo llamen a mi puertaElla toma forma humanaY no hay tiempo, no hay espacio…

La vida te hace llorarY no entiendes que sea así de mierdaY te hace llorar ahoraHaciéndote pensar sobre el dolorHaciéndote llorarHaciéndote cantar…

No lo digas, no digas que es demasiado tardeNunca es demasiado tarden o digas que ya es tardeNunca es demasiado tarde

La condición humana implica grandes decisionesLa condición humana implica grandes decisiones

Yo soy un pez que trepó a un árbolE hice un misil (pilla el significado) E hice una ruedaY surqué el océano (Pilla el significado)I ví la Luna (E hice una oración)Y entonces ví el universoY entonces te ví a tí (Pilla el sentimiento) y entonces me ví a míEsta es mi realidadY mientras la ciudad duerme, nosotros caminamos

Es un bonito mundoEncontramos un agujero en el cielo y comenzamos a hablarCristo, Cristo, CristoCómpranos algo de tiempo¿Escuchas lo que te digo?

El concierto acaba con “Bittersweet Shimpony“, muchos podemos ver a The Verve con sólo mirarle podemos recordar… Se despide feliz: “Gracias por haberme dejado volver a ser yo mismo otra vez“. Han pasado dos días y para mí que no se ha ido todavía.

Nacho Hipster.

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