Shoegazing
Cuando sonó el teléfono El Que Inventa Las Etiquetas hacía equilibrios sobre el borde de la bañera intentando colgar su nueva cortina de ducha. Siempre jodiendo, pensó, y corrió hacia la mesa del salón. Era el departamento de marketing del NME. El segundo disco de My Bloody Valentine había engendrado un grupúsculo de bandas suficiente para inventarse un nuevo estilo y era urgente encontrarles etiqueta. En su primer intento, El Que Inventa Las Etiquetas quiso aprovechar la procedencia común de dichos grupos y propuso Sonido del Valle del Támesis. Pero esta vez no tuvo tan buena acogida como cuando una oportuna sinusitis había compensado su falta de imaginación dando lugar a lo de “Sonido Madchester“. No se rindió. Sabiendo que Slowdive Lush, Moose, Swervedriver, Curve, y Blur se reunían en los mismos locales y se hacían de público los unos a los otros, probó suerte con “The scene that celebrates itself“, pero no dejaba espacio en los titulares para el sensacionalismo. Al fin, la pose estática con la mirada fija en el suelo, o los pedales, de aquellos adolescentes retraídos fue la clave de su inspiración.
- Llamadlos shoegazers, dijo. Y colgó.
Esta generación de alquimistas sónicos apenas distinguibles entre tormentas de ruido blanco eclipsaron en su cénit a un fenómeno Madchester que ofrecía evasión pero no soluciones a la frustración endémica que había actuado como catalizador para varias décadas de creación musical. El ruido respondía de manera distinta al mismo problema, para Ride era “.. a scream, for something more. For something I don’t know what. You’d slam on something loud and fast, And you’d feel better afterwards“. My Bloody Valentine querían ofender a la gente. Telescopes explotar cabezas. Pero al mismo tiempo, Kevin Shields hablaba de su admiración por “bandas de hardcore americano que usan melodías como nosotros intentamos hacer, como Dinosaur Jr. o World Domination que suenan a thrash y no lo son. Ahí es donde me gustaría que estuviéramos“. Ride recordaban su primera tarde en el garaje de Steve Queralt cuando sintieron que habían hecho un ruido especial por primera vez en sus vidas. Como ellos, todos buscaban un sentido al ruido, y lo encontraron encontraron en las melodías y estructuras de pop clásico que eran la auténtica seña de identidad del shoegazing. My Bloody Valentine dejaron pistas ocultas utilizando para la base noise de Clair (1989) el griterío ensordecedor del público durante el inaudible concierto de los Beatles en Hollywood Bowl.
Sí amigos, cada banda, sin excepciones, citaba a Beatles, Beach Boys, Smiths o The Byrds como referentes fundamentales, y los moldearon bajo la influencia de bandas contemporáneas como Jesus & Mary Chain, Spacemen 3, Cocteau Twins, The Cramps, Husker Dü, Birthday Party, Dinosaur Jr., The Velvet Underground, The House of Love o The Cramps. El resultado sólo variaba en la superficie. Cómo explicar de otra forma las guitarras de Strawberry wine o la melodía de She loves you no less que hacía parecer a los Valentines una mutación surgida en los sótanos de Sarah Records. O Kaleidoskope, In a different place o Twisterella en Ride, o Colours and shapes de Pale Saints. Por supuesto es evidente cómo muchas bandas del entorno shoegazer evolucionaron hacia el pop, Ride, Lush, Boo Radleys, Slowdive, como si al desprenderse, la rabia adolescente hubiera dejado a la vista su verdadera naturaleza. Nos gusta el shoegazing porque disfrutamos de ese estado intermedio donde conviven expresiones distintas de emociones que no lo son tanto. Y es curioso, si la rabia del noise domina en la superficie y la melancolía del pop en el fondo, al escucharlas se sienten de manera inversa, en calma, pero lleno por dentro de una euforia con fuerza expansiva. Es admirable que casi ninguna banda de la época se dejase llevar por la épica grandilocuente que siempre infecta a quienes tratan emociones tan primarias. Fue un estilo honesto que expuso sus argumentos, dominó con ellos unos cuatro años y dejó paso al Brit pop. Bandas con un desinterés notable por las peleas de colegiales, las posturitas y demás idioteces de la prensa musical británica. Preocupados sobre todo de hacer buena música.
Siempre es complicado trazar una línea clara entre influencias, miembros y herederos de de cualquier estilo. En el caso del shoegazing la brillante idea del Valle del Támesis provocó que algunas bandas acabasen metidas más por cuestiones geográficas que musicales, es el caso de Swervedriver, pero el asunto más espinoso es decidir a quiénes dejar fuera. Hemos prescindido de los The Boo Radleys porque siempre rechazaron la etiqueta shoegazer y lo cierto es que salvo su primer disco y mitad del segundo la parte shoegazer no es ni de lejos la más representativa ni recordada de su carrera. Galaxie 500 fueron anteriores, más influyentes que los Radleys y su línea experimental tiene puntos en común premisas del shoegazing aunque sin llegar a incluirles en el género. Cocteau Twins fueron fundamentales para bandas como Lush o Slowdive y como es lógico comparten características, pero llevaban en activo desde el 1979 y tampoco es plan hacerles shoegazers con efecto retroactivo. La objeción a The Cranes es similar, publican su primer disco en 1986, no anticipan nada del shoegazing que no hayan dicho los twins ni suenan como tales (Fuse y Self-non-self son post punk gótico de toda la vida) y si acaso, cuando asoma alguna característica en Forever estamos ya en 1993. Blur pertenecían al entorno que dio lugar al epíteto de “escena que se celebra a sí misma” pero su participación sólo fue anecdótica y Verve dejaban ver más influencia, pero su primer disco ya estaba a una distancia significativa. En resumen, hemos preferido dedicar su espacio a un par de bandas menos conocidas en este repaso que se nos ha puesto en las narices un poco por la falta de material en español, un poco por encontrar una excusa para llenar de excelencia sonora los pasillos de la redacción, porque hay pocos estilos con una proporción tan alta de buenas bandas como éste. Reescuchen a los que ya conozcan, descubran a los demás y discúlpennos imprecisiones, omisiones y erratas. En cualquier caso, ustedes no vienen aquí buscando rigor, sino Criterio.
MY BLOODY VALENTINE
Formados en Dublin en 1984 por el gamberro local Kevin Shields, el bajista Colm O’Ciosoig, la enigmática teclista Tina, y un tal Dave Conway al micrófono perpetraron un disco horrendo titulado This is your bloody valentine donde como ya dijimos antes intentaban ofender a la gente con un “ruido total en la línea de los Butthole Surfers“. Vive Dios que lo lograron, tanto que incluso tras Loveless recibían cartas de fans pidiéndoles que les devolvieran las quince libras que habían pagado en tiendas de segunda mano por sus dos primeros singles. Me extraña que no les enviasen paquetes explosivos.
Pasan una temporada errática donde publican dos EPs más o menos en la misma línea (Geek! y The New Record by My Bloody Valentine), se trasladan a Londres, Debbie Googe se incorpora como bajista y por fin llega el milagro. Deciden que tras tanto escándalo “sería divertido azucarar horrores líricos en dulces canciones pop y dispararlas a la cima de las listas” y publican tres EPs, Sunny Sundae Smile, Ecstasy y Strawberry wine. Comienza a operar el milagro. The things I miss y Can I touch you era calcos muy afortunados de Jesus & Mary Chain (Kevin Shields juraba haber hecho demos de este estilo antes de escucharlos). Las guitarras de Strawberry wine o la melodía de She loves you no less y I don’t need you sonaban a pop psicodélico destilado en alambiques eléctricos, algunas apenas tenían ruido (Safe in your sleep) pero dominaban distorsiones, melodías y voces vaporosas y los elementos básicos del shoegazing iban tomando forma. Dos de esos EPs se publicarían juntos en Ecstasy and wine, un disco esencial para aficionados como usted.
La marcha de Conway y la incorporación de Belinda Butcher completa la formación definitiva para concretar en Isn’t anything las líneas maestras del género y el anticipo de Loveless. En Cupid Come aparecen esas guitarras que suenan a pasada de Tie Fighter y hay un buen puñado de buenas canciones con influencia de Husker Dü y Sonic Youth aunque otro par cuesta muchos sudores escucharlas. Puestos a elegir yo me quedo con Ecstasy and Wine. Me explico, hoy Isn’t anything suena a bloc de notas con ideas a medio desarrollar, tachones y monigotes en los márgenes. Que terminan convertidos en una obra maestra sí, pero el problema es que nosotros ya la hemos visto y esto son los bocetos. Entiendo su valor histórico y casi profético, entiendo su poder inspirador en otros grupos contemporáneos etc., pero quienes llegamos a él desde Loveless comparamos en un orden imposible. Los experimentos de Shields parecen torpes en lugar de arriesgados e innovadores como sí se percibirían en 1988. Por mucho que nos duela no podemos hacer nada por evitarlo.
Escucho All I need y me da la sensación que las piezas no terminan de encajar, como si hubieran concentrado toda su atención en triturar a las guitarras y poca a trabajar las voces, algo mortal por necesidad cuando se intenta usar las voces como un instrumento más. Suena a una versión incompleta de To here knows when, y me doy cuenta que el perfeccionismo de Kevin Shields quizá esté mucho más justificado de lo que parece.
Está claro que resultaría desesperante en la grabación de Loveless, pero All I need o Several girls galore me parecen buenos ejemplos de la diferencia entre los frutos del perfeccionismo y el decentismo. La música de My Bloody Valentine depende de matices minúsculos y equilibrios fragilísimos, Loveless demuestra que el comportamiento obsesivo de Kevin Shields era también el rigor imprescindible para lograr una mezcla de proporciones áureas.
La historia de la grabación de Loveless tiene mucho de tradición alquimista, recluidos en laboratorios sónicos durante quince horas diarias sin apenas ver la luz del sol en dos años. Cuando concedían alguna entrevista el reportero los encontraba hacinados entre cincuenta y siete guitarras y cuarenta y tres amplificadores y dieciséis ingenieros de sonido sin valor para llevar las palancas hasta posiciones heréticas. Kevin Shields los apartaba y mezclaba pociones sin miedo a quemarse las cejas. Susurraron letras, inaudibles, misteriosas. Según Kevin hacían todo lo posible para no revelarlas a nadie y cuando la prensa pedía una copia lo que les daban eran transcripciones imposibles que hacía una muchacha de Creation a quien habían dado, en el mejor caso, los títulos. ¿Ocultan misterios cabalísticos las letras de My Bloody Valentine? Es probable que nunca lo sepamos. Loveless es un enigma de once piezas complementarias unidas por una lógica interna que Shields encontró sin saber lo que buscaba y escapa a la comprensión humana, que suenan impredecibles, siempre distintas, y apabullantes como si el agua de todos los océanos cayese en un instante desde una altura de mil metros y la sintieras gota por gota envolviéndote en el abismo.
Kevin Shields debió darse cuenta de lo que había logrado sintiendo a la vez orgullo y miedo. ¿Merecía la pena seguir después de esto? Repite cada cierto tiempo que algún día volverán a hacer un disco, pero salvo rumores de dos álbumes posteriores a Loveless indignos de su genio perfeccionista que de existir es pudriéndose en un cajón, el único avance significativo fue una versión de Map Ref. 41°N 93° para un homenaje a Wire del 95. Y quizá sea mejor así. Quizá no se pueda llegar más lejos y es mejor que los fracasos no sean suyos. Pero si pudieran superar Loveless, me comeré feliz estas palabras en el éxtasis del mejor disco que haya existido jamás, un disco sobrehumano, inimaginable. Si es que es posible sobrevivir a la voz de Dios.
Nunca hubo disolución oficial. Kevin Shields ha colaborado con el líder de Spacemen 3 y J. Mascis, produjo dos álbumes de Primal Scream y está detrás de las (gloriosas) bandas sonoras de Sofia Coppola. Debbie Googe trabajó de taxista esperando ver si se decidían a grabar otro disco pero al cabo de un año terminó juntándose con la ex-Stereolab Katharine Gifford en Snowpony. Colm O’ Ciosoig estuvo en Warm Inventions con Hope Sandoval.
RIDE
La formación de Ride es un ejemplo perfecto de lo que hablábamos antes. A Steve Queralt lo recuerdan obsesionado con Sarah Records. Mark Gardener era un fanático de los Smiths, y antes había formado una banda de reggae con Andy Bell, cuya obsesión particular era Syd Barret. Se juntaron en 1988 armados con unos cuantos pedales y ganas de sonar a My Bloody Valentine y The House Of Love y les costó dos canciones captar la atención de Creation, convertirse de inmediato en el segundo referente principal del género, e inspirar a Steve Lamacq una de las metáforas más afortunadas para definirlo: “The House of Love on chainsaws“.
La desilusión también cundía entre los jóvenes miembros de Ride al ver que sus estudios de arte no cumplían sus expectativas. Presos en una ciudad menos excitante de lo que cabría esperar por su tradición universitaria y juvenil, buscaban el ruido como válvula de escape y tuvieron un punto fatalista en sus comienzos. Una de aquellas canciones Drive blind hablaba de un pacto de suicidio entre dos amantes que ellos encontran lógico y porque, decían, “si vas por la vida buscando a la persona que quieres, cuando finalmente la encuentras ¿qué sentido tiene ya la vida?“. Ride afirmaban tocar pensando la respuesta y con la fuerza corrosiva de sus guitarras impregnaban este estado emocional a sus admiradores. A veces temían verlos salir del concierto buscando la muerte y perderlos para siempre.
La gran promesa shoegazer rebasó todas las expectativas con Nowhere. Un muro de sonido monumental y furioso machacado por descargas de batería da comienzo con Seagull a este disco inagotable del que se deben arrancar capas de guitarras a fuerza de volumen para escuchar el rumor gutural que corre bajo Dreams burn down o Taste. Y se habla a menudo del juego de guitarras entre Andy Bell y Mark Gardener pero hubiera sido imposible lograr un disco así sin la aportación de Laurence Colbert. Vale la pena dedicar escuchas del disco sólo a disfrutar cómo machaca las guitarras Bell y Gardener, cómo mide el progreso de Polar Bear hasta la entrada en escena de una guitarra acústica que se funde entre distorsiones, cómo templa el muro de sonido como un hierro al rojo en el comienzo demoledor de Dreams burn down y es protagonista absoluta de la increíble In a different place. Los coros llegaron a molestar por repetitivos en discos posteriores, no ocurre en Nowhere, pero hay momentos que no te importaría que se callasen para poder sumergirte en esas aguas gélidas a nadar con la criatura prehistórica que se perfila bajo la superficie.
Nowhere está por encima de Isn´t anything, es el segundo mejor disco que nombraremos aquí, y con My Bloody Valentine fuera de juego mientras buscaban la piedra filosofal del shoegazing Ride se hicieron amos y señores de la escena. Publicaron un EP bastante prometedor (Today Forever) pero eligieron grabar un disco más accesible con la intención confesa de aumentar su público y presencia en la radio. El primer single de Going blank again, Twisterella, y numerosos detalles a lo largo del disco los muestran más cercanos al brit pop con melodías punteadas sobre las base de distorsiones (Mouse Trap, Time of her time) sin que otras como Cool your Boots, buenísima, Chrome Waves, Leave them all behind dejasen de continuar la línea de Nowhere. En su tercer (Carnival of Light) y cuarto Tarantula) disco no dejaron mucho rastro de shoegazing, incluso les molestaba haber contribuido a crear un sonido tan imitado, y se convirtieron en una banda menor del brit pop. Todos los miembros reconocerían más tarde el error de tirar por este camino y tenían razón, la diferencia entre Nowhere y el resto de su discografía es enorme, tanto como su importancia en términos de influencia sobre otras bandas.
Tras su disolución Andy Bell participó sin mucho éxito en Hurricane #1 y como le había cogido gusto al tema de las carreras en declive, se enroló en Oasis. Mark Gardener y Laurence Colbert publicaron un disco cojonudo formando parte de The Animalhouse (apúntenlo para la ronda de descargas). Por cierto, Colbert tocará con Jesus & Mary Chain en el Summercase 2007.
SLOWDIVE
Neil Halstead escuchó nombre del grupo en un sueño y su música parecía proceder del mismo lugar. Sus primeras demos apuntaban a My Bloody Valentine o Sonic Youth con guitarras más definidas pero terminaron ocupando el del shoegazing más próximo a Cocteau Twins, sin el toque sobrenatural de la voz de Elizabeth Fraser pero el mismo carácter onírico. Como es costumbre en la prensa musical británica el hype pre-1990 continuó con una campaña de acoso y derribo que casi no afectó a Ride o My Bloody Valentine (encerrados en un búnker con Loveless), pero se ensañó en especial con Chapterhouse y Slowdive. Souvlaki fue descartado por algunos críticos como “hermoso pero vacío y sin alma“, pero esa era su mayor virtud. Si Cocteau Twins creaban atmósferas vivas y brumas llenas de aristas donde cada susurro parece el aliento de una bestia. Slowdive alcanzan momentos de un suspenso vital casi absoluto, trances oníricos de belleza sobrecogedora donde parece escucharse el sonido del vacío. Y no se dejen engañar porque cuando encienden los motores como en When the sun hits son capaces de llenarlo de fuego.
Su desgracia fue llegar uno o dos años tarde. En 1993 el grunge y brit pop estaban en plena trayectoria ascendente y Creation se apresuró a deshacerse de sus shoegazers para hacer sitio a Oasis y afines. Con la amenaza de perder su contrato si no hacían un disco más pop, Slowdive se suicidaron con Pygmalion, un disco aún más ambiental que sus trabajos anteriores, y una gira por los USA pagada de su bolsillo que terminó en desastre. Rachel Goswell, Neil Halstead e Ian intentaron dar un cambio de dirección al sonido de Slowdive pero el rechazo de los otros dos miembros de la banda los llevó a formar Mojave 3 con Simon Rowe de Chapterhouse en el verano de 1995. Simon Scott (batería) forma parte de Televise y colaboró con los muy recomendables Lowgold. Recomendados por este orden Souvlaki, Just for a day y Pygmalion, hay una edición de Souvlaki que merece la pena buscar porque incluye una versión de Some velvet morning (Lee Hazelwood y Nancy Sinatra) con algunos experimentos electrónicos de sus primeros EPs.
LUSH
En 1989 publican su primer EP, Scar donde las voces ululantes de Miki Berenyi y Emma Anderson compensan la agresividad de las guitarras consiguiendo un sonido característico y prometedor que redondeó la producción de Robin Guthrie (Cocteau Twins). Su influencia sin embargo llegó a ser excesiva y provocó que Spooky sonase a partes casi iguales entre distorsiones y el sonido etéreo de los Twins, algo que mereció los reproches de la crítica aunque no evitó la buena acogida entre el público (#7 en UK). Guthrie no participó en el segundo disco, Split, y aunque canciones como The invisible man, Never-Never o Desire lines conservaban lazos con la cosa cocteautwinesca, como es lógico mucho menos logrados que en Spooky. Lush seguían haciendo shoegazing, aquí comenzaron el giro hacia el pop de guitarras que se completaría Lovelife: Kiss chase, la fantástica Blackout que mezclaba algo similar a Elastica en los versos con estribillos de distorsiones y aullidos angelicales. Salieron beneficiados y en términos de shoegazing es en ese punto medio donde lograron sus mejores resultados aunque las cifras de ventas sugieran lo contrario.
La reorientación de crítica, publico y sellos causada por el brit-pop fue fatal para bandas como Slowdive pero Lush supieron adaptarse y en 1996 presentaron Lovelife, un disco de pop exhuberante y festivo con canciones insólitas para un grupo de su historial. En 500 o Ladykillers estaban irreconocibles entre guitarras elementales, acordes cristalinos, palmaditas y panderetas. Algo debió influir su mejor relación con la prensa (habían dado más juego para las sesiones fotográficas y la parafernalia mediática) y no les molestó dejarse llevar por la corriente musical. Pero una cosa no quita la otra, les salió un disco cojonudo. Las dos anteriores, el pelotazo de Single girl, la intervención insuperable de Jarvis Cocker en Ciao!, la perversidad shoegazer de Childcatcher. Recuperaron con creces el bajón de ventas de Split pero el suicidio de Chris Acland provocó la disolución del grupo en 1996. Emma Anderson ha publicado un par de discos como guitarrista en Sing-Sing, que estaban bastante bien si no me falla la memoria.
PALE SAINTS
El anuncio de Ian Masters para formar la banda pedía gente con interés en Eyeless in Gaza, Dead Can Dance, 13th Floor Elevators, The Misunderstood o Television, referencias que ayudan a explicar cómo su afinidad a Cocteau Twins, Galaxie 500 produjo más experimentación mayor que Ride, Slowdive o Lush. La primera primera vocalista de éstos, Meriel Barham, se mudó a Pale Saints a principios de 1990 dejando una influencia muy visible a partir del segundo disco, véase por ejemplo Thread of Light. Y aunque es cierto que la combinación en distintas dosis de los tres referentes principales del shoegazing bastaron para explicar la mayor parte de su producción, Pale Saints fueron fundamentales en su popularización a finales de los ochenta explorando todas las posibilidades del género en sus primeros singles y EPs. Por ejemplo, Barging Into the Presence of God (1989) tiene tres canciones muy distintas, Sight of you recordando a los primeros Primal Scream y la reconversión noise-pop de MBV, She rides the waves en una mezcla muy agresiva de melodía pop y fuertes distorsiones, y Mother might atmosférica y experimental. No perdieron diversidad siempre hubo ruidos ambientales en variante etérea (Shell) o espectral (Little hammer), solos convencionales de guitarras (Throwing back the apple), pop ( Language of flowers, Insubstantial o Slight of you ¿sufro alucinaciones si sospecho aquí a New Order?) pero cuando más sobresalen es por espesas capas de distorsiones, baterías opresivas, guitarras inquietantes y letras pesimistas, pienso en el tremendo comienzo de su primer disco con Way the world is y You tear the world in two, o Sea of sound que comienza con la placidez melancólica de Slowdive y progresa hacia una atmósfera opresiva con la batería ahogada entre ecos. De sus tres LPs son imprescindibles, por este orden, The comforts of madness y In ribbons. En Slow buildings pesó la deserción de Ian Masters y no hay mucho que escuchar.
THE TELESCOPES
Comparten referencias principales del shoegazing, Jesus & Mary Chain, My Bloody Valentine, Spacemen 3 o Husker Dü pero parece más adecuado considerarlos referencia contemporánea que miembros principales del estilo dado que mostraban un sonido mucho más amplio que la mayoría de bandas shoegazer. Se mueven desde el ruido experimental de la Velvet Underground (16T#4) pasando por los Sonic Youth de Oil seed rape hasta los Cocteau Twins en (All a dreams). Su debut, Taste, es un disco denso y monumental con canciones angustiosas como Violence, The Perfect Needle y guitarras abrasivas que recuerdan bandas posteriores como BRMC, los delirios psicodélicos de los primeros Dandy Warhols o Brian Jonestown Massacre. Los EPs Celeste y Flying los convierten en el principal exponente de un shoegazing psicodélico que nadie había explorado en mucha profundidad pero vuelven a cambiar de rumbo en su segundo LP, donde mantenían rasgos del shoegazing pero había lounge, psicodelia, electrónica, jazz y otros pecados que la audiencia recompensó con un severo castigo comercial y ahí acabó su aportación al estilo que nos ocupa, desde 1996 varios de sus miembros participaron en Unisex y reaparecieron como The Telescopes en 2002 con The Third Wave y 2004 The Telescopes #4. Si les satisface su primer disco echen también un vistazo a Loop, otro de los incontables referentes secundarios del estilo con quienes The Telescopes publicaron a medias su primer single.
CHAPTERHOUSE
Es difícil encontrar debuts con un comienzo tan fulminante como Breather. En Whirpool Chapterhouse sonaban, por hacer uso una vez más de la afortunada frase de Lamacq, como Slowdive con motosierras. Mucho más veloces, añadían a los grititos y susurros que Slowdive heredaron de Cocteau Twins batería y punteos de guitarras más clásicos alternados con aluviones de ruido. En sus comienzos habían tenido interés por el sonido Madchester, del cual renegaron más adelante aunque dejaron restos visibles en la sección rítmica de Pearl o el comienzo de Falling Down que son puro Stone Roses. Es justo reconocer que tenían algunas canciones insustanciales como Mesmerise y a pesar de ser uno de los de los grupos centrales del movimiento están en terreno de nadie y no tienen nada característico. Guitarrista Simon Rowe acabó uniéndose a Neil Halstead en Mojave 3.
KITCHENS OF DISTINCTION
Este trío londinense desarrolló una carrera impecable entre 1986 y 1996 pero poco éxito comercial debido sobre todo a su ausencia en la prensa del sector. Según su cantante y bajista, Patrick Fitzgerald, tuvo mucho que ver la franqueza con que trató el tema de su homosexualidad en las primeras entrevistas (”No había gays en el rock, y si eras gay obviamente hacías música dance. Menospreciaba lo que éramos, básicamente hombres borrachos con guitarras“). Debido a una canción donde fantaseaban con matar a la Thatcher se cuenta que John Peel se negó a invitarlos a sus sesiones hasta el cuarto disco a pesar de llevar con frecuencia a bandas que no habían publicado siquiera un single.
Tuvieron conexión con el shoegazing por Cocteau Twins o Ride (la guitarra reverberante de Man to Child, Salome) pero guardaban mayor parecido con The Chameleons, Echo and the Bunnymen, o The House of Love. Publicaron cuatro discos con un sonido potentísimo de los que cuesta destacar uno solo. La canción que hemos incluido en la casete pertenece al segundo, Strange free world, donde la interpretación implacable de Fitzgerald da forma a un disco intenso y sin fisuras que alcanza momentos memorables en Gorgeous love, Aspray o Drive that fast.
ADORABLE
Cierto es que en su primer LP, Against Perfection, había canciones como A to fade in que encajaban en las líneas generales del shoegazing, pero no dominan con tanta claridad y hay otras que son rock de toda la vida. Nos parece más apropiado pensar que estaban influidos tanto por el shoegazing como otros estilos de finales de los ochenta, están The Cure (Glorious o I know you too well), Chameleons (Cut #2), Echo and the Bunnymen (Sistine Chapel ceiling). Tampoco vamos a ponernos a llamar shoegazer a cualquiera que apriete el botón del overdrive. Representativo o no, Against perfection es un debut potentísimo que ninguno de ustedes haría bien en perderse. Al guitarrista Robert Dillam lo hemos escuchado en The Zepyhrs.
CATHERINE WHEEL
Toman su nombre de la rueda esa de tortura que habrán visto hace poco en la versión cinematográfica de El Perfume. Poco ingeniosa pero efectiva, se ata al reo a una rueda de carro se le parten las articulaciones con una barra de hierro y se le deja reflexionar en sus pecados durante unas horas de agonía. Los pájaros no solían tener tanta paciencia. Cuando tomamos contacto con ellos a través de Chrome les deseamos tormentos similares (¡¿nu-metal shoegazer?!). Sólo por ustedes hemos hecho un esfuerzo descubriendo un debut bastante más potable (Ferment) con cataclismos de distorsiones y baterías bastante logrados pero voz ahogada que no logra formar parte del bloque instrumental tan bien como en la mayoría de grupos que hemos visto. Tienen buenas canciones, Indigo is blue, I want to touch you, Shallow e incluso volvemos a intentarlo con Chrome pero no hay manera. Es nu-metal. Nos negamos escuchar nada posterior.
SWERVEDRIVER
Casi parece absurdo que se los metiera bajo el paraguas del shoegazing pero ahí estaban. Es cierto que en su primer disco Sci-Flyer comenzaba mostrando influencia de Ride, pero quedaba muy próxima al indie americano de Dinosaur Jr. o Sonic Youth que para Son of Mustang Ford se ha apoderado de todo protagonismo y hace casi imperceptible el rastro de Ride. Mezcal Head es buen disco pero superado por todas la mayoría de bandas que aparecen en este artículo. Eso sí, pasarán a la posteridad por una de las portadas más feas de la historia.
OTROS
THE SUNDAYS - La música está bien, la voz no: similares a unos Cocteau Twins cantados por Sandie Shaw en un día cursi a morir, se los confunde con Sixpence Non the Richer. No es buena señal.
MOOSE - Alguna canción shoegazer debían tener en sus comienzos para verse metidos en el saco en todas y cada una de las crónicas históricas. Nosotros no la encontramos.
CURVE - El shoegazing bakala.
ARIEL - El shoegazing metalero.
THE ECSTASY OF SAINT THERESA - Y resultó que el ruido de My Bloody Valentine y Dinosaur Jr. llegaba hasta la entonces Checoslovaquia y lo imitaban con cierta habilidad.
MEDICINE - Una de las escasas reacciones al shoegazing que salieron de los Estados Unidos, más concentrada en Pixies, Sonic Youth, Dinosaur Jr., y la explosión grunge de Seattle a principios de los noventa. No aportan nada que no hubieran dicho ya en uno u otro sitio pero no por ello son menos válidos.
SWIRLIES - Otros norteamericanos, MBV y quizá Slowdive referentes principales pero notable influencia electrónica, ahora mismo escuchamos Version, in harmony retrograde transposition acordándonos de los Chemical Brothers. Ahora aparece una trompeta (?)
DROP NINETEENS - Y otros, tras la estela de los Ride y los últimos Lush. Apenas reseñables pero nos ha hecho gracia acordarnos de los New Pornographers en alguna canción.
Aquellos de ustedes que hayan sobrevivido hasta aquí pueden descargar a sus ordenadores estas dos casetes que nuestra becaria ha confeccionado con sus propias manos para su solaz y esparcimiento shoegazer. La de la izquierda contiene una selección de algunos de sus grupos principales, la de la izquierda influencias, bandas afines y algún continuador. Hala, déjennos en paz un rato.



Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 

La fase Conway de MBV es espantosa, recuerdo que cuando me bajé algunas canciones pensé que se trataría del típico engaño virtual en forma de fake.
Gran trabajo, Galo :) Yo estoy justo en el opuesto, intentando recopilar grupos que han hecho seguidismo de éstos. Últimamente he escuchado bastante a The Voices, si no los has escuchado dales una oportunidad; nada nuevo bajo el sol, eso sí.
(enhorabuena por las cintas de la becaria!)
Un buen especial, con mucha información y crítica (por fin) fundada.
La joya de la corona (para mi) es el Nowhere de Ride.
Galo, cojonudo el reportaje en serio. Me ha hecho mucha ilusión ver que comentabas a los siempre ninguneados Kitchens of Distinction. Ahora me voy a conseguir esos dos discos de Pale Saints que recomiendas y de paso miro el par de cintas de la becaria. Un saludo
estupendo trabajo
me viene de perlas para husmear en grupos que no conozco
No sean vagos y peguen tambien un repaso a la cara b!
pedazo articulo si señor, con esto se demuestra que esta es la mejor web musical que existe, y gracias a la becaria por esas pedazo de cintas, galo tienes que hacerle contrato fijo ya.
excelente
plas plas plas… un fan del shoegazing te felicita por este excelente especial (pura información seria y documentada).
Estoy de acuerdo contigo en el 99% de lo escrito, tanto en la valoración de los grupos (son todos los que están) como en la importancia de los discos que destacas. Vamos, que es la primera vez que leo algo en castellano que define tan bien un estilo musical no demasiado conocido por el público.
Espero que los tags estén bien puestos…para el lastfm…. u_u
Gran reportaje. Cada vez esto se parece más a un fotolog con tantos halagos…
Son ustedes sensatos por compartir un gusto tan depurado, y muy amables.
¿Qué tags dice usted señor Bundy?
Supongo que se referirá a que estén bien puestos los nombres y los grupos. Vamos para que la mejor canción de todos los tiempos sea: ‘When You Sleep - My Bloody Valentine y no sea ‘Track05.LoVeLeSs-mp3′
Aunque preocuparse mas por el numerito de canciones que has escuchado en Last.fm que por las canciones en si, no habla muy bien de ti.
Sí, me refería a eso…y hombre de la tierra…no soy tan lerdo como para sólo preocuparme por ello. Yo creía que claramente se veía que era una chanza de esas de jiji jaja, sobre todo por la inclusión del emoticono (u_u), pero tan claramente veo que no estaba. De todas formas, coincido contigo Ales en que no se puede hablar muy bien de mi :D. Y también que sería un crimen que alguien escribiese LoVeLeSs….arf.
Por cierto, tomé como una señal que en una semana leyese dos artículos (incluyendo este) en el que se hablaba bien de los Pale Saints..y bien que hice en bajarlos.
Por cierto, el A Storm in heaven de The Verve coquetea con el shoegazing, si bien en versión psicodelia evocadora…
Another sunny day (Llondon weekend, 1992)
clarísimamente estaría en este saco ¿no?
quizás lo habeis nombrado en algún hilo, pero sin indagar nada más hay voces que me resultan muy familiares con algunos de los grupos mencionados
destacaría
I’m In Love With A Girl Who Doesn’t Know I Exist
Things Will Be Nice (preciosamente pop)
The Centre Of My Little World
Impossible (de manual)
You Should All Be Murdered
The Very Beginning
Rio
Horseriding
… son tan potitas…
Al final no puse nada del twee pop salvo la referencia a Sarah de Ride pero recuerdo tener por ahí apuntado cuánto recuerdan las canciones más pop de MBV o Ride a la cosa twee, que es donde se encuadran Another Sunny Day etc.
De Another Sunny Day hablamos en http://commonpeoplemusic.com/another-sunny-day-london-weekend/
Muy bueno, ahora solo falta uno con los grupos post-shoegazer o dreampop como Deerhunter o Mahogany.