Desastre. Solo se puede decir eso del concierto de anoche. ¡¡Patético!!

Primero se suponía que abrían las puertas a las 8 y media, mentira cochina. Allí muertos de frío a las 9 y media de la noche, y encima a la gente de la cola les hicieron la 13/14 y de repente se abrió otra puerta para los que llevaban entradas y bueno, fatal. Y encima la coña de ¡¡ir con la entrada en la mano!!, como si eso nos salvara de la muerte en la cámara de gas. Pues nada, allá vamos con la entrada en la mano.

Luego, dentro, mil horas para que empezara La Habitación Roja. Pero bueno, era el primer grupo, tenemos paciencia, qué os creéis. Salen La habitación roja, yupi, el sonido un poco malo pero bueno, ocho cancioncillas majas, casi todas de los dos últimos discos (hay que tirar más de archivo que los últimos dos discos no nos gustaron), pero animado y bien. Porque claro, era el primero, se salvaron de la calamidad.

Terminan los valencianos, y tres cuartos de hora después, ¡¡tres cuartos de hora!!soportando la música truñosa y superbaja que ponían entre grupo y grupo, el frío(por qué siempre me tocará debajo del cañón de aire acondicionado), los pitidos de la gente, que estaba ya hasta los cojones (no sabían lo que les esperaba), en fin, bacanal de todo, pues salieron como digo Lori Meyers. �¿Pa qué salisteis, muchachos? El sonido era lo peor, con continuos acoples de las guitarras que te dejaban sordo, al cantante no se le oía, para colmo el repertorio no fue muy adecuado, con las canciones más lentas de su nuevo disco, en fin, muermo total porque no se oía NADA. Mortal ya, la gente gritando y silbando, y mira que a mi el primer disco de los Lori me gustó, y no creo que se merecieran los pitidos, pero es que vaya tela. Luego otro parón de tres cuarto de hora. ¡¡Pero esto es que es!!. La paciencia tiene un límite. Mientras, observábamos si Xoel y Guillem Caballé se saludaban o no (creemos que no se produjo el momento), a unos parpollas haciendo pases de modelo creyéndose los más guays del mundo, a una tipa que se desmayaba, a un fotógrafo que nos deslumbraba, las petardas de la promoción de Chesterfield, en fin, un ganado importante, y por supuesto la música ambiente ultra baja. Bueno, pues la gente ya estaba hasta los mismísimos, pitando y gritando fuera fuera, que yo creía que los de Budapest no salían por no comerse el marrón que habían dejado los de Granada (supongo que muy a su pesar). Al final sí que salieron, es que estaban intentando arreglar el sonido para que no pasara lo de antes. ¡¡Vamos vamos, que nos aburrimos!! Total, que empezó aquello. Menos mal que sonó bien, que al cantante se le oyó, que hicieron un concierto maravilloso (comparado con todo lo anterior) y que no me decepcionaron. Una o dos canciones del disco nuevo y todas las restantes del disco anterior. Qué bonito violonchelo. Qué bonitas canciones. Cuantas ganas de verles en directo. Y los pobres ahí con la chuleta de lo que tenían que decir en español para quedar bien, jojo, qué pena. Entonces empezó el último suplicio de la noche. ¡¡Una hora tardaron en salir los de Sidonie!!. Menos mal que al menos los de la organización se dieron un poco cuenta de que la gente había abandonado la sala en su inmensa mayoría porque aquello era insoportable y pusieron la música más movidita, y más alta, que al menos amenizaba la espera. De repente, cuando ya no podíamos más salieron unos tipos/as vestidos de demonios y ángeles (o lo pretendían porque no estaban muy logrados los atuendos). Y digo yo que para qué. Y viene uno vestido de demonio-pez a tocarme lo que me queda de los ovarios. Sí hombre. Eso fue la gota que colmó el vaso, menos mal que justo en ese momento salieron lo de Sidonie (mientras se había desmayado otra chica) y tocaron la primera canción ( y la gente ahí como loca). Yo decidí que estaba muy hasta las marcas de las grapas y nos fuimos, porque vaya escándalo de mala organización, de sonido, de todo. Y digo yo que los organizadores sacarían bastante pasta de los chatos y cervezas que la gente se tomó, porque allí solo se podía hacer eso, ya que aquello eran esperas y luego un poquito de concierto. Vergonzoso. Y lo peor eras las imágenes en las pantallas (�¿he dicho que había pantallas?) en las que se pasaban anuncios de Chesterfield. Que guay, anuncios, pero cuando estaban poniendo imágenes de los conciertos, y veías la imagen del cantante desgañitándose y de repente se superponía la del tío bueno de turno sobre el coche sin camiseta echándose un filter quedaba cuanto menos raro. En fin, y tal.

Exprese su opinión insignificante sobre el concierto con estas estúpidas estrellitas:
                   
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