Siouxie & the Banshees / Tinderbox

Hacía tiempo que no me daba la tontería con un grupo. Llevo tres o cuatro días completando toda la discografía de Siouxie & The Banshees y verdaderamente indignado con el Madrid Rock por tener sólo tres ejemplares de importacion a casi cuatro mil pesetas (ya saben que me he negado a comprar nada por encima de los 10 euros, pudiendo llegar a 12 en casos excepcionales). Siouxie Sioux era una joven de estas modernas de finales de los setenta metida en el movimiento punk tan en boga por entonces. Se asoció con tres tipos, uno de los cuales era un tal Syd Vicious que se marcharía poco después a los Sex Pistols y formó Siouxie and the Banshees, una (otra) banda de rock gótico post punk como The Cure, por no irnos muy lejos, con los que tuvieron una relación bastante estrecha a lo largo de los años. Robert Smith colaboró con ellos en varias ocasiones y fue el 50% de un proyecto paralelo, The Glove, con Steve Severin, el bajista de Siouxie.

Una fantástica Candyman abre la caja de los truenos que es este tremendo Tinderbox. Sonido compacto, sin fisuras, tensos el bajo y la batería, ecos de guitarras agudas, frenéticas. Siouxie inmutable desde las sombras. The Sweetest Chill es más lenta pero tanto o más opresiva que la anterior, juego de atmósferas a base de guitarras que recuerdan a los Cure de Pornography o Faith. Cambios de ritmo demoledores donde la batería sostiene impecable los vaivenes hipnóticos de guitarras y voz. Frena de nuevo This Unrest, más oscura, más atmosférica y agresiva para dar paso a Cities in Dust, el que fue single de Tinderbox. Acelera el ritmo, más cercanos a Echo and the Bunnymen, funciona aunque aguarda Cannons que comienza queriendo presagiar a The Cure. De nuevo fantásticos cambios de ritmo enlazados magistralmente una montaña rusa donde voz, bajo, guitarras, baterías y algunos sintetizadores se entrecruzan a la perfección, increíble, soberbia Partys Fall, un crescendo frenético, batería y bajo demoledores, guitarras implacables, Siouxie majestuosa, corazón encogido, dedos paralizados, mente aturdida.

Menos mal que frenan. 92 Degrees. Atmosférica, más “gótica”.. o no. Más melodías sobrecogedoras, acelerón, Siouxie entre la angustia y la rabia, de pronto una maraña de distorsiones que ha aparecido de la nada y todo se desboca hasta caer en Lands End. Lenta, más oscura aún aunque contrasta con la batería que se mantiene agresiva, echo de menos lo anterior pero no sé si confiarme, amagan con otro cambio de ritmo y vuelven a frenar, casi parece que juegan conmigo. The Quarterdrawing of the dog instrumental, primero áspera, se forma una base de distorsiones y batería sobre la que después paseará ingenua una melodía interrumpida y luego acompañada por una guitarra destrozada marca de fábrica J&MC. Preludio a An execution, rendida a un inquietante delirio gótico que continuará entre la niebla de Lullaby. Hacia la mitad parece aumentar de intensidad aunque sólo lo parece. Será Umbrella quien lo haga, siniestra agresividad industrial que funciona pero no emociona como los primeros tres cuartos del disco. Se cierra Tinderbox con una versión extendida de Cities in Dust, batería más agresiva que en la versión normal y retocada para la pista de baile con algún sampler y sintentizadores.

Ahí se las apañen ustedes. Por mi parte un disco tremendo, no sobran las últimas canciones salvo que no se lleven bien los momentos góticos (no es mi caso) pero sin duda el punto fuerte (demoledor) del disco lo componen las primeras 10 ó 12 canciones, impecables. No deje de escucharlo.

galo
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