Sr. Chinarro - Ronroneando

galo el 29 Marzo 2008, 22:36 - en discos

Acuérdense. Le preguntaban el significado de las canciones y él respondía que les faltaba valor para confesarle sus propias interpretaciones. Le pedían influencias y negaba conocer más de dos grupos. Libros favoritos y mentía diciendo que leer le daba dolor de cabeza. Antonio Luque era de un hermetismo y una aspereza inmisericordes, sus letras indescifrables. No entendías nada pero ocurría que en ese vacío de significados era natural volcar los tuyos y terminabas leyéndote a ti mismo, que es a fin de cuentas para lo que uno escucha música, no para penetrar en la persona del artista sino en la tuya. Yo creo que las críticas de sus discos nunca le salieron bien a nadie por pura vergüenza, porque la relación con ellos es demasiado personal y piensas que en cuanto abras la boca para explicar por qué esa frase te va a quedar el corazón en paños menores. Como si no supiéramos que your own personal Sr. Chinarro es tan críptico para los demás como el ajeno lo es para ti. El caso es que la actitud de Antonio Luque ha sufrido un cambio radical desde El Fuego Amigo. Ahora habla de su antes innombrable trabajo en Bollycao, los discos que baja y escucha, sus posibles proyectos literarios, de qué van las canciones, trabaja las letras hasta hacerlas inteligibles, pide a sus productores una voz nítida. Antonio Luque reclama la propiedad sobre Sr. Chinarro, quiere que sus canciones cuenten sus historias y las de nadie más, sin ambigüedades. Creo que por eso siento como si me hubiera robado algo. No quisiera dar a entender que me opongo al cambio cualquier otro grupo, el cambio es un derecho y una obligación que pasa por encima de las preferencias de los aficionados. Le guardo un rencor egoísta e irracional, eso está claro. Pero lamento la desaparición de rasgos que les hacían únicos sin dejar sustitutos a la altura, y creo que cualquiera que los disfrutase por los mismos motivos que yo sentirá algo parecido.

Ronroneando, sobre todo, me confunde. Tímidos empieza: “A mi también me gusta dedicarle tanto tiempo a estar ausente, pero los demás van a tomarte por altiva, así es la gente”. Está dirigida a una chica introvertida, dice comprenderla (”estás callada por indecisión y te llaman orgullosa mientras distraída mirarás al mar pensando en otra cosa”) pero advierte que será blanco de malentendidos y burlas. Además, está estropeando la conversación, y eso no puede ser. Durante el estribillo repite “Tímidos del mundo uníos”, y no se refiere a unirse entre ellos, sino al resto del mundo. El esfuerzo recae sobre el tímido, y es más, tiene el deber de hacerlo. La música es jovial, parece que le está haciendo un favor por sacarle de su cascarón. Es un mensaje extraño en boca de Sr. Chinarro, quizá tendría más sentido “bocazas del mundo, callaos”. La propia existencia de un mensaje aún suena extraña pasados tres discos, pero lo que más desconcierta es el empeoramiento en la construcción de las letras. Ronroneando está plagado de frases hechas: en Anacronismo: “el tiempo pone cada cosa en su lugar”, en El gran poder: “el amor no tiene ojos”, en Los Amores Reñidos: “se dice que si uno no quiere dos no se pelean”, “el bicho que te haya picado”, “los amores reñidos serán todo lo que tú quieras” lleva implícito el resto. A lo mejor intenta tomar lugares comunes como origen de algo, lo ha hecho en muchas ocasiones, pero no queda rastro del genio prestidigitador que metía palabras en el sombrero y sacaba versos mágicos. Las frases de Los amores reñidos continúan: “los amores reñidos serán todo lo que tú quieras, yo me siento como un trozo de carne arrojado a las fieras”, “el bicho que te haya picado bien merece un documental”. No son los únicos versos chorras y apurados de ingenio e imaginación, “que la vida es un puro accidente”, “eché la culpa al alcohol que tomaba”, “no digas que voy deprisa, que los poemas que te leo son de pura risa”. Si disfrutan pasándolo mal hagan el esfuerzo de imaginar el tipo de cantante en cuya boca sonarían apropiadas esas frases. Duele. La voz suena tan nítida como incómoda y en cuanto a música sólo Los ángeles emociona. Tímidos y La resistencia son apenas agradables, La Parra Marchita, Anacronismo, El teórico bobaliconas. San Antonio recuerda a Ana Belén y Victor Manuel. Se entiende mejor, se escucha mejor. A quién le importa.

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
* * * * * ½        
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