Stephen Malkmus / Stephen Malkmus

Reconozco que he leído y oído hablar más veces
de Pavement que las que realmente los he puesto en mi cadena. Que
si grupo independiente de los 90, que si muy lo-fi, que si luego
se volvieron más clásicos … todo el mundo habla de ellos. Lo cierto
es que yo tengo sus dos últimos discos y me parecen ( al menos en
estos dos discos, intentaré conseguir los primeros ) un grupo de
pop independiente-universitario bastante bueno pero tampoco nada
del otro mundo, mucho más pendientes de manejar sus clásicas influencias
sesenteras que de revolucionar el pop indie de fin de siglo ( toma
frase lapidaria ). Tienen algunas canciones realmente buenas como
Shady lane o Major leagues pero también otras mucho más normalitas
y previsibles.

Ahora se han separado ( se dice que en su último concierto Stephen
se ató con unas esposas al micro y dijo que eso era estar dentro
de un grupo… en fin … ) y como siempre que un grupo se separa
y los miembros se ponen por su cuenta, el que más llama la atención
es el cantante. Stephen Malkmus era su líder, vocalista y principal
responsable de la composición y al oírle uno no puede más que pensar
en un nuevo disco de Pavement.

Stephen Malkmus me recuerda un poco a Richard Ashcroft. Sus grupos
se separan tras unos cuantos discos que han merecido un reconocimiento
bastante importante de sus fans y de la crítica y se lanzan a la
aventura en solitario teniendo que llevar el lastre de sus anteriores
trabajos a la espalda. El ex-Verve surgió el año pasado con un disco
algo irregular en ocasiones pero repleto de grandes canciones y
se ha mostrado bastante orgulloso de su pasado, tocando Bittersweet
simphony en todos sus conciertos. El ex-Pavement se ha sacado de
la manga un disco grabado en muy poquito tiempo en el que sin alejarse
demasiado de los últimos Pavement si ha tomado en mi opinión un
tono pelín más alegre, menos clasicón, más cercano a los primeros
discos de su grupo. Si ya no tiene en el 2001 la edad de sus comienzos
sí suena totalmente fresco en canciones como la simpatiquísima Phantasies
, las guitarras y las melodías suenan animadas en Jo, Jo´s jacket
o se saca un single pegadizo en The hook. Todo ello bañado por unas
letras bastante singulares en las que parece contar historias inventadas
( ¿ o no ?) de personajes salidos de la imaginación de un niño.

Pero no todo son pequeñas píldoras indies, también hay un pequeño
hueco para una continuación de su última etapa en Pavement, como
en las guitarras melancólicas de Church on white , los coros de
Discretion grove o el ritmo de Trojan curfew . No obstante, el bueno
de Stephen ha publicado un disco con el que seguro que se lo ha
pasado mejor que en mucho tiempo a la hora de componer y tocar.

Eso sí, lástima, el disco tampoco es perfecto y en algunos momentos
cae en algo que ya me pasaba con Pavement, que es una cierta linealidad,
como si supieras antes de oír la canción qué va a pasar en cada
instante, pudiendo prever en muchos momentos unos típicos cambios
de ritmo. Imagino que ésto nos pasa a todos hartos como estamos
de oír discos del mismo estilo todos los días, pero es que la voz
de Stephen Malkmus en ocasiones me empalaga …

No obstante, ésto no echa abajo este disco, ni mucho menos,
porque la sucesión de canciones es realmente buena y hay muchos momentos que
justifican realmente la compra del disco. Un disco que si bien no cambiará el
mundo, no revolucionará el pop … si te lo alegrará un rato.

óscar

galo
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