Termómetro - The Smiths + The Cure
Finales de los setenta. Nace Garfield. La juventud se arroja en masa al abismo anímico del post-punk:
- - Soy el ser más desgraciado del mundo.
- - Yo más
Tantos grupos atormentados al mismo tiempo.. ¿habría autocompasión para todos? Fue una pregunta espinosa a pesar de los incontables generaciones de adolescentes que acreditaban la enorme fertilidad de tan inspiradora temática, por suerte, la pronta desaparición de dos pesos pesados como Joy Division y Bauhaus despejó todos los interrogantes: había depresión para todos y el futuro se intuía como un idílico período de miseria emocional. O no. Estaba a punto de aparecer un grupo que daría el traste con tan melancólica armonía. Un grupo ajeno a la afinidad estética y musical que había lubricado la convivencia de todos aquellos grupos, con camisas de flores, bajista de pantalón blanco y virilidad ceñida, unos advenedizos sin maquillaje siquiera que pretendían hacerse con la hegemonía del infortunio así, por las buenas. Era cuestión de tiempo que alguien se sintiera amenazado.
Aún hoy se ignora cuál fue el detonante del conflicto. ¿Es cierto que The Cure irritaron a los Smiths copiando el festín floral de los conciertos? ¿O fue Robert Smith otra víctima colateral de la incontinencia verbal de Morrissey? Hasta la fecha ninguna explicación convence tanto como el certero análisis de algunos aficionados que, aprovechando uno de esos irrepetibles retruécanos sintácticos del inglés, apuntan a “ideologically conflicting hairstyles”. Hablamos en efecto de dos personajes sansonianos para quienes el pelo era más que la fuente de células muertas que nos brota del cráneo al común de los mortales. Un corte de pelo despertaba tal furia en Robert Smith que ponía su hogar en Defcon 2 cada vez que visitaba la peluquería. Morrissey, un hombre capaz de atravesar el Atlántico para visitar a su peluquero de confianza, llegó a declarar: “Long hair is an unpardonable offense which should be punishable by death”. Enfrentados para demostrar quién era más desgraciado los líderes de dos de las mejores, qué digo, las dos mejores bandas de los ochenta, terminaron enzarzados en un tiroteo dialéctico que duraría más de una década.
- - The Cure, a new dimension to the word crap.
- - At least we’ve given a new meaning to the word, not built a career out of it.
No hubo reconciliación posible, mientras uno aprovechaba la menor ocasión para recalcar que su rival necesitaba con urgencia un filete y un polvo, el otro redoblaba su defensa del celibato porque “.. the only person worthy of having sex with me, is myself” y hacía sangre en las crecientes redondeces de su rival. Porque Robert Smith engordó, sí, pero sólo como imperativo moral de la contienda: “If Morrissey says ‘don’t eat meat’, then I will”. Lógico, también su némesis capilar estuvo a punto de dejar a un lado sus más arraigados principios tras conocer la determinación del enemigo: “If he became a vegetarian, I’d start eating meat again”, dijo. Fue una lucha sin tregua que con el transcurso de los años llegó a consolidar entre ellos cierto entendimiento, cierta sincronía:
- Morrissey - Robert Smith is a whingebag.
- Robert Smith - Morrissey is so depresssing. If he doesn’t kill himself, I’ll probably do.
- Morrissey - I’d rather be shot to death, than been seen in converse shoes.
Sí, líneas dignas de dos de las mejores plumas de la música contemporánea. La disolución de los Smiths y el posterior exilio de su cantante no supuso el fin de las hostilidades como muchos incluído el propio Robert Smith, creyeron: “Cuando por fin crees que te has librado de Morrissey porque se ha ido a América, te despiertas por la mañana y ahí está Brett Anderson”. Un insulto devastador, atroz, tanto que Morrissey decidió comenzar todos los conciertos de su gira en solitario con presentaciones del tipo: “As some of you know I used to be in an 80s band called the Cure. As you can see, I’m slimmed down quite a bit since then”, seguidas por lo general con la desenfadada tonadilla “You’re the one for me, fatty” sin prever que los años, traidores, se vengarían un día en sus propias carnes.
Pero cielos, no me dejen coger carrerilla que pierdo el sentido de la orientación cuando usted y yo estábamos aquí por un motivo, que no es otro que revisar los esperados resultados del longevo Termómetro donde nuestros amados lectores han votado los discos de ambas bandas publicados durante los años estuvieron en activo, de 1982 a 1987 como ya saben. Qué decir.. expresaría mi decepción si sorprendiera lo más mínimo su devastadora y absoluta carencia de personalidad, pero no es así. Si algo nos admira es la prodigiosa labor de coordinación logística que han logrado los casi cuatrocientos votantes de este Termómetro para alcanzar una clasificación casi idéntica a la del Allmusic. Fascinante amigos, fascinante. Veámosla.
8. The Cure - The top (-6 puntos).
No son ustedes los únicos en proponerlo como su peor disco aunque creo que haríamos justicia cediendo el puesto Mixed up, aquel dudoso refrito disco de sus éxitos previos sobre el que mejor corremos un tupido velo. La primera mitad de The Top apunta alto con algunas de sus canciones más celebradas, Shake dog shake o The Caterpillar, pero hay un punto indeterminado a partir del cual pierde el norte y cuando llega el final no sabes muy bien por dónde andas ni a qué venía el paseo. Balance neutral, pero contra una discografía como la suya cuesta encontrar motivos para escucharlo. Ese -6 confirma que ustedes no lo han hecho.
7. The Cure - The head on the door (+36 puntos).
Fue el primer disco donde los sonidos oscuros quedaron relegados a un segundo plano, véase Sinking y Kyoto song y comenzó un giro aún por ampliarse en futuros trabajos. La ingenuidad ingenuidad pop de Six different ways, el exceso disco en The Baby Screams, la célebre Close to me que sigue pareciéndonos una obra menor pese a quien pese, ya apuntaban a Kiss me, kiss me, kiss me o Wish sin alcanzarlos. �?sto, y quizá lastres como la cosa flamenca de The blood justifique cómo ha caído en los últimos días en beneficio de Strangeways here we come. En verdad, comparado con la densidad de su discografía anterior, y sin olvidar canciones magníficas como In between days, Push y sobre todo A night like this, The head on the door sabía a poco. No supera a ninguno de los Smiths.
6. The Smiths - Strangeways here we come (+43 puntos).
El que quizá sea menos favorito de sus discos, aunque estos juicios van un poco por días, terminaba con la profética I won’t share you dejando claras las consecuencias del deterioro progresivo que sufrió la relación entre los cuatro Smiths tras su última gira por los Estados Unidos, mucho más seria entre Johnny Marr y Morrissey por motivos diversos como las aventuras paralelas del primero, atribuidas a sus diferencias creativas aunque en realidad eran un indicio evidente de algo más profundo. Para Morrissey no había amistades tibias: I won’t share you encierra la historia de los Smiths con la canción simétrica de su primer single, Hand in glove, el argumento se repetía: Uña y carne o nada, y fue nada.. I’ll see you somewhere, I’ll see you sometime, darling.. .. Junto a Girlfriend in a coma o Stop me if you think that you’ve heard this one before es una de las mejores en un disco que pierde ritmo con Last night.. o Unhappy Birthday e incluso en esta época que no fue la más brillante de los Cure es inferior a al menos uno o dos de sus discos, por ejemplo..
5. The Cure - Pornography (+49 puntos).
Lo que ustedes han hecho con este disco es atroz. Vaya majadería de resultado para uno de los mejores álbumes de The Cure, de los ochenta y de la historia. ¿Serían tan amables de aclararme qué fallo tiene? Siendo una de las grandes virtudes de The Cure su capacidad para arrastrarte a las profundidades de discos densos, opresivos y al mismo tiempo fascinantes, este es junto a Seventeen Seconds y Faith, esa espectacular “trilogía oscura”, el disco donde más lejos la llevaron. Un disco monumental que además los bastaba para merecer aquel título de más-desgraciados-del-universo: si logran sobreponerse a la sofocante atmósfera del disco podrán escuchar letras que preocupan, One hundred years a la cabeza. La verdad es que los Smiths iban a perder por goleada en este terreno contra cualquiera porque nunca fueron un grupo depresivo, pero en fin, nos llevaría demasiado tiempo discutirlo. En resumen, Pornography, monumental y ustedes, unos ineptos. Cuarenta y nueve puntos, qué huevos.
4. The Cure - Kiss me, kiss me, kiss me (+56 puntos).
Con un impresionante torrente creativo se marcaron un disco a la altura de sus mejores donde encontraron lo que buscaban en The head on the door y consolidaron el éxito comercial que habían comenzado a disfrutar pocos años antes. Era el disco que atraía nuevos adeptos con Why can’t I be you?, Catch, Hot hot hot, y los arrastraba a las profundidades con All I want, One more time, The Kiss o Torture, y después Pornography, Faith, y lealtad eterna. Es el disco, junto a Wish, con el que debe comenzar la educación de sus allegados. Aprovechemos para destacar cómo The Cure nos enseñaron esa línea que separa el plagio de la inspiración. Son un grupo cuyas mejores letras no son suyas sino de un buen puñado de luminarias, Kafka, J.D. Salinger, Camus, Dylan Thomas, Nabokov.. ocultas tras muchas de sus mejores canciones, y en este álbum sobresalen algunas de las mejores: How beautiful you are, Baudelaire revisited en una variación sobre uno de los poemas de Le Spleen de Paris, oy Just like heaven Annabel Lee de Edgar Poe en clave marina. No hago más que repetir cosas que un público leído como el nuestro ya sabe, ¿han querido ustedes premiar esta afortunada unión entre la literatura y la música o se han regido por el criterio más elemental pero no menos válido de lo bueno que es Kiss me, kiss me, kiss me? Lo han hecho con Criterio.
3. The Smiths - Meat is murder (+67 puntos).
I want the one I can’t have o What she said recordarán momentos frenéticos del debut, pero desde el principio queda claro que los Smiths se sentían demasiado fecundos, demasiado legendarios ya, como para perder el tiempo acomodados en los aciertos de su primer disco. Apuntan a una mayor gama de sonidos en The headmaster ritual, Rushholme ruffians la confirman con brillantez en los siete minutos cuasi funk de Barbarism begins at home y rompen la línea de letras ambiguas y significados velados de su anterior disco en Nowhere fast o sobre todo Meat is murder. Aciertos incontestables como Well I wonder completan un disco sin tacha y hacen del todo inexplicable que sea su disco peor considerado por la afición. Nos llena de orgullo que no sea así entre ustedes, aunque Pornography hubiera sido mucho más digno para el puesto.
2. The Smiths -
The Smiths (+98 puntos).
Más que un disco era una venganza contra el amor, contra el sexo, contra los sexos, contra la clase trabajadora, contra traumas infantiles y adultos. La producción era tan terrible como dicen pero la única que servía para los desafíos urgentes de Still ill, Hand in glove, Miserable lie y las sórdidas pesadillas de Suffer little children o The hand that rocks the craddle. Qué admirable y perversa canción de cuna, ese cebo cristalino como hilos de seda que tiende Johnny Marr para rendirte a la cadencia hipótica del bajo y atraparte en una confesión atroz. Pierdan la inocencia cantando y bailando alrededor de la fuente, dejándose los morros en carne viva bajo los herrumbrosos puentes de Manchester, abandónense a This charming man, Hand in glove, Still ill y What difference does it make, sin duda los doce mejores minutos que ha escuchado jamás ningún mortal, desarrollen sus propias teorías en Pretty girls make graves, ¿es un himno homosexual? ¿es un himno misántropo? ¿es una elegía a la femeneidad extinta en las fauces del siglo XXI? ¿ninguno de los anteriores? ¿todos a la vez?
1. The Smiths - The Queen is dead (+130 puntos).
Frente a la urgencia de su debut o la fatalidad de Strangeways here we come aquí estaban rebosantes de confianza. Marr derrama sin esfuerzo melodías históricas mientras Morrissey se solaza en Cemetery gates defendiéndose con jovial pedantería de los reproches sobre el saqueo cultural de sus letras, reparte guantazos con elegancia al mandamás de Rough Trade en Bigmouth strikes again, disfrutan There is a light that never goes out o The boy with the thorn in his side conscientes de estar rozando perfección y sin embargo no consiguen su mejor trabajo. Podría ser que venza a Strangeways here we come por canciones y si se empeñan también a Meat is murder, pero no, del verbo no, admite comparación con el debut. The Smiths son un grupo visceral y The Queen is dead es el menos visceral de sus discos.
Cualquier conclusión procedente de un consenso democrático es errónea por fuerza y más si se trata del suyo, de modo que rechazamos con rotundidad los resultados de este Termómetro, les reprendemos por su insensatez, y como no escarmentamos les emplazamos para la siguiente edición que estará en sus pantallas en cualquier momento a partir de ya, permanezcan atentos.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 

Bueno apoyo tu criterio y comparto tu opinion de que el el primer album fue el mejor y uno de los mejores de los 80’s sino el mejor particularmente creo que meat is murder es superior a te queen is dead, well i wonder es un temon (y dices que los smiths no son depresivos) la sincronizacion entre marr y rourke en barbarism begin at home es excelente
pppppppppppppppppppppppppppppppppppppuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuttttttttttttttttooooooooooooosssssssssssssssssssssssss de mierda the cure e4s lo mas groso
THE SMITHS LO MAS GRANDEEE
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